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Entrevista

Ruth Lorenzo: “Se es muchísimo más exigente con las mujeres como compositoras”

Ruth Lorenzo

Miguel Tébar A.

Murcia —
19 de septiembre de 2026 22:09 h

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Escribió Hermann Keyserling: “El camino más corto hacia uno mismo recorre el mundo”. Ruth Lorenzo Pascual nació en Murcia el 10 de noviembre de 1982 y, si no le falla la memoria —lo cual dudo por todas las anécdotas y nombres que demostró recordar durante nuestra cita—, en cuarenta y tres años ha vivido en suficientes lugares para reencontrarse, comenzando en el barrio murciano de Vistalegre, la pedanía El Palmar, las urbanizaciones de La Alcaina y Los Conejos o la calle Junterones. De jovencita se trasladó a Estados Unidos; en torno al estado de Utah vivió durante bastantes años. De vuelta a la Región de Murcia, en el municipio de Las Torres de Cotillas y en la localidad de La Palma de Cartagena. Por Inglaterra, fundamentalmente en el barrio de Battersea y en el distrito residencial de Clapham, ambos al suroeste de Londres. Tras su regreso a España, en Madrid y Barcelona, y actualmente nuevamente en su ciudad de origen.

Podría parecer paradójico decir que una entrevista en profundidad a alguien relevante en la música suele ser más sencilla cuanto más tenga que contar la protagonista. Desde la disponibilidad previa del entorno de Ruth hasta la paciencia que demostró durante la conversación o la cantidad de información relevante —incluyendo titulares no premeditados— y predisposición posterior para matizar los datos que no quedaron claros. Lorenzo cumplió puntualmente, mostrándose segura y centrada, triplicando el material de trabajo al periodista especializado que firma este largo (y recortado) artículo.

Si al finalizar la lectura del mismo quisieras conocerla más de cerca, el próximo miércoles estará participando presencialmente en el conversatorio 'La música murciana en primera persona', enmarcado en la segunda edición del Festival de Cultura Murciana A Gallete.

Ruth y el laborioso proceso de autoedición

Las once creíbles canciones de Blacksheep [Bakers Ink, 2025], el debut de Ruth –disponible en formato físico a partir del 8 de octubre–, están escritas en inglés, compuestas por la propia Ruth Lorenzo (voz), quien lidera desde 2022 la banda, conformada por el bajista Nando Robles, el batería Sergio Bernal, el guitarrista David Lozano y el teclista Ricardo Ruiz. Ejecutadas en directo en los Real World Studios de Peter Gabriel y registradas por Rafa Sardina en cinta analógica. Es un álbum coproducido por ella junto a Emilio Esteban, mezclado por Silvia Massy y masterizado por Alex Psaroudakis. El metafórico diseño es de Nicolás Martínez, socio de Lorenzo en su propio sello. Sobre el título: “La oveja negra no es extraña ni olvidada. Es aquella que se atreve a liberarse de la multitud, abrazar su individualidad y encontrar el coraje para mantenerse firme en su verdad. Ser una oveja negra significa recorrer tu propio camino, incluso cuando te sientes sola, porque ahí es donde realmente descubres quién eres”.

“En nuestra empresa, yo soy la mente musical y Nicko es el creativo audiovisual y director artístico-ejecutivo. Ambos nos concedemos libertad para decidir cómo trabajar. Es bonito nuestro proyecto autoproducido y autofinanciado. No tenemos la velocidad óptima, pero sí el cariño y la artesanía que necesita. Por ejemplo, ajustamos todo porque para fabricar el disco en vinilo pues se necesita otro tipo de masterización distinta a la de streaming, por ello hicimos dos. Parece que ahora no se fabrican para escucharlos sino para coleccionarlos porque cada prueba de prensado que recibíamos sonaba mal. Ha sido costoso, pero estoy casi satisfecha. Para el próximo seguramente vayamos directamente a Nueva York”.

Sacrificio y rentabilidad

Ruth Lorenzo

“Una vez que pones una maquinaria en marcha, lo único que tienes que hacer es caminar. Una cosa es querer ganancias descomunales y otra poder llevar una banda de nivel alto, con buenos técnicos, cuidada puesta en escena y un equipo humano que trabaje bien. Antes de comprarme una mansión a costa de un disco, me lo volvería a gastar en realizar otro. Si el año próximo aumentásemos el presupuesto un tanto por ciento, se reinvertirá en hacer el proyecto más grande. Para mí, eso ya es rentabilizar. Que te quieras hacer rica con la música hoy es muy difícil. Llevo toda la vida dedicándome a ella, así que ya no sé qué es un sacrificio. Cuando algo te apasiona, pones tu tiempo, tus ganas y tus recursos. Algunos lo ven de otra manera, yo lo veo como inversión”.

Las canciones

El verano pasado pudimos descubrir a este nuevo quinteto mediante el single 'Oxytocin', no incluido en el álbum. “Esa canción no se grabó en cinta analógica ni durante la composición del mismo. Surgió a posteriori, pero quisimos adelantarla porque pensamos: 'Es buena píldora sin desvelar casi nada'. Realmente suelo tener prisa y siento que se nos acumulan las canciones”.

Tanto el mantra 'I hate my life', que abre el disco, como 'Road rage' son de la entera autoría de Lorenzo y parecen autobiográficos —relaciones tóxicas, abuso, ruptura y aceptación de lo que hace diferente a una persona—. “Efectivamente, no hay nada de ficción en la parte lírica. El proceso de composición fue muy interesante. Esas dos canciones nacieron respectivamente en pre y pospandemia, hablando de cómo me encontraba, dando una imagen de bienestar al tiempo que odiaba la situación”.

El disco comenzó cuando quedó con los chicos por primera vez. “Parecía como una first date. Solo conocía a Sergio y a Nando de verlo en el escenario (con Second). Soy consciente de mi bagaje musical, pero acudí con prejuicios propios: '¿Pensarán de mí que soy una intrusa?'. Entré a la sala con miedo, hablé con ellos y les expliqué lo que buscaba: '…poder improvisar y dejar que fluya la música'. Las otras nueve canciones han sido dictadas por nuestros subconscientes, con comunicación no verbal; yo fui escupiendo palabras y parimos casi medio centenar de maquetas. Las que quedaban a medias se descartaban automáticamente. El primer día compusimos 'Sticks & stones' y 'The night after tonight'. Tenía mucho que contar porque había estado callada demasiado tiempo y ellos me ayudaron a sacar toda esa rabia contenida. Estoy satisfecha con el resultado. Creo que tiene identidad real. Aunque a veces me enfade conmigo misma porque son difíciles de cantar”.

El rock ya no es comercial

¿Cuántos años llevan ya matando al rocanrol? “Es la voz de mi cabeza. La música muy comercial ha sido la máscara que necesité para un momento de mi proceso. Pero el rock nunca desapareció de mí”. Para la mayoría de temas buscó a la compositora británica Victoria Horn [aka Lady V]. “Ahí Emilio Esteban ha tenido un gran papel. Para mí, el Reino Unido ha sido clave para desgranar el rock en mi carrera. Ella me ayudó mucho, me lanzó un flotador para poder verbalizar. Yo muchas veces hacía frases o estribillos, pero luego me bloqueaba. En aquel momento yo tenía bastante miedo de componer por culpa de asuntos pasados, esa fusta con la que te tratan en algunos sectores de la industria. Ella me cogió de la mano: 'Venga, que juntas podemos'”.

A veces un productor es más relevante que el propio artista. “Emilio es un buen amigo. Lo conocí en un camp de songwriting. Cuando tuve la demo de algunos temas, quedé con él para desayunar en Madrid y contarle el proyecto. Le dije que sentía que lo que buscaba había desaparecido y él me recomendó grabarlo en directo y en cinta analógica. Su rol ha sido clave porque nos aproximó casi todas las colaboraciones, como la coral de la fundación Alice Cooper. Es un gran compañero de viaje. Confío mucho en él y no lo hago con casi nadie”.

Orígenes

Ruth Lorenzo

En UK conoció el éxito –su paso por The X Factor (2008) fue anterior a Eurovisión (2014)–, pero aquella puerta no se convirtió en una carrera internacional. “No creía en lo que iban a convertirme ni tenía confianza en la dirección que estaba tomando. Preferí no hacer nada por inercia y esperar el momento correcto”. Tras tantos años, esta nueva etapa artística muestra una parte de ella que la industria no necesitaba. “Empecé a trabajar en Virgin con Nick Gatfield, pero cuando cambiaron los A&R y la compañía EMI estaba en bancarrota, intuí que algo no iba bien. Vi la oportunidad y tomé una decisión difícil: resolver mi acuerdo contractual. Lo que he aprendido con el tiempo, y advierto a cualquiera que vaya a firmar un contrato discográfico con una major, es incluir una cláusula que lo rescinda si el responsable del artista y su repertorio abandona la compañía o es despedido. Porque esa persona es la que te ojeó y apostó por ti, con quien más hablarás de tu música y quien probablemente te lleve ante esos productores y compositores con quienes trabajaréis”.

“Esta vuelta al rock no ha sido un giro estilístico o una estrategia de reinvención, sino un verdadero regreso a casa», suena a recuperar. «De puertas hacia afuera he tenido que quitarme capas que fui construyendo. Sigo igual de absurda, juguetona, bromista, rebelde…”.

En vivo y en directo

Nada más empezar el concierto en la Sala Mamba!, avisó: “Si habéis venido a ver 'Dancing in the rain', creo que os decepcionará”. “Es curioso que mis hardcore fans siempre me han pedido: '¿Cuándo vuelves al rock?'. Será porque me conocen desde el principio. Nunca olvidaré la cara de la gente en un concierto en Molina de Segura, presentando Loveaholic [Raspberry, 2018], donde hacía súper rockeros los singles y una versión de AC\/DC. Siempre he tenido esa contradicción de querer estar en otro lugar”. 

Al parecer, antes buscaba revolución y ahora consigue evolución. “Sí, yo sigo viendo muchas de las mismas caras mezcladas con otras que no me esperaba. Muchas también son ovejas negras, gente que busca su rebaño. Me siento una pastorcilla, ja, ja, ja… con mucho respeto, amor para todos y el repertorio que estamos haciendo”. En las siete actuaciones de presentación que aún les resta seguramente irá nuevo público a verlos.

Talent shows

Tras los dos momentos que le dieron fama, su versatilidad le ha llevado a ser participante, invitada, presentadora o jueza en: Tu cara me suena IV (2016); Cover Night (2023); El Piano y Eurovisión Junior (2024); Benidorm Fest (2024 y 2025); ARIA, Locos por la Ópera y Mask Singer (2026).

“Me siento cómoda trabajando en ese medio porque lo aprendí en The X-Factor, la producción más dura que existe. Desde que fui concursante entendí rápidamente que lo único que está en tu mano es lo que tú misma hagas, en ese momento tuyo de cantar ante una audiencia. Desde dentro intento ayudar a quien lo necesita. La televisión, lo queramos o no, es un escaparate. Otra cosa es cómo la industria explote a las personas. De alguna manera es lindo estar ahí porque va a seguir existiendo y podré guiar a artistas que comienzan”.

“A nadie le extrañaría saber que en muchas bandas españolas cada miembro tiene otro oficio. Pues bien, parecerá una locura, pero yo también curro en la tele. Me gusta y creo que lo sé hacer bien. En este país necesitamos poner etiquetas: si cantas un género, es imposible que cantes otro. Si eres pop, no puedes ser independiente. Se presupone que solo se te puede dar bien hacer una cosa. Pero bueno, yo, como siempre, vivo la vida a mi manera, dignificando ese trabajo que me permite poder sostener este proyecto”.

Burbuja festivalera

Ruth Lorenzo

Tras múltiples cancelaciones esta temporada, la situación requiere análisis —como seriamente viene escribiendo el colega Nando Cruz— y posicionamiento. “Entiendo que la gente, si quiere ver a quien sea, decida ir donde más cerca le pille. Ahora bien, ¿Qué sentido tiene el mismo cartel cada equis kilómetros? Hemos estado analizando circuitos por Europa, donde realizan festivales especializados y programan artistas diferentes. Los tipos boutique no necesitan ser grandes, pero hacen que se mueva el mercado. Diversificar hace que la demanda sea diferente”.

El don y la creación

El don vocal de Lorenzo unido a su eclecticismo profesional frente a una identidad artística propia puede hacer pensar que hoy ella sea más famosa que sus canciones. “Eso me da mucha información de lo que he hecho mal en el pasado. Las campañas de marketing no han sido las adecuadas. Prefiero que se conozca lo que estoy haciendo ahora”.

“Para ser un buen intérprete, lo que tienes que tener es verdad y cantar solo lo que conecte contigo. Lamentablemente, se es muchísimo más exigente con las mujeres como compositoras; desearía que cambiase más rápido, pero simplemente hemos de esforzarnos y seguir pa’lante. Precisamente por esto tuve miedo de componer. Hay un momento en el que, siendo mujer, prácticamente eres invisible en ese sentido”.

Asertividad

Hace poco lloramos a la inmensa Dolly Parton, ejemplo absoluto de los mejores roles de la mujer en la música, alguien que fue capaz de rechazar a Elvis por autoestima. ¿Cuál ha sido el 'no' profesional que más dinero o visibilidad le ha costado? “Yo diría que aquel contrato de EMI. Sí, sí, devolver un millón de libras. Pero estoy feliz porque todo lo que ha pasado tenía que aprenderlo. El éxito es como un Ferrari, algo muy difícil de conducir. Si te llega antes de tiempo, puedes acabar muy mal, pero el fracaso esconde el secreto del éxito. Cada vez que me he caído ha sido una lección muy importante”.

Tras confesarme que le encantaría compartir escenario con Greta Van Fleet y reconocer admirable la carrera de Luz Casal, despido a alguien segura de que su libertad artística no le implicará ser menos escuchada. ¡Que así sea!

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