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Apagón general, desde Cervera hasta el último

Gomis remata

José Miguel Galarza

Santa Cruz de Tenerife —

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¿Se puede hacer tabla rasa con la imagen de un equipo en dos horas de partido? Se puede si los factores que te hicieron bueno desaparecen y asoman los errores de norte a sur. Un once decepcionante, un arranque que en diez minutos avisa de la tormenta por llegar y una respuesta de la tripulación superada por el chaparrón. Todos porque olvidaron el traje de aguas (la actitud), estos porque siendo mejores no lo demostraron y aquellos porque la categoría les viene grande, alguno incluso como reflejo del ocaso de una carrera.

El Tenerife se apuntó a una derrota hiriente no vista en Segunda desde el 5-0 en El Sadar en mayo de 2000, a tres jornadas del cierre y la permanencia en el bolsillo. Falló Cervera en el elenco llamado a escena, fallaron los actores principales con un desempeño decepcionante —igual de coral para este atropello como para desbaratar la semana anterior al Leganés— y abundaron en el bochorno los secundarios, igual de inanes.

La goleada en Castalia frente a un Castellón tan brillante en la ejecución de su propuesta como beneficiado por este Tenerife aturdido revela, por lo demás, conclusiones que van más allá de un marcador doloroso. Para evitar las plañideras llega pronto, en esta liga inacabable, y con los blanquiazules bien situados. Pero en sentido contrario, abunda en las dudas sobre los que no son los quince jugadores con los que Cervera ha pretendido armar un once fiable.

La ausencia por lesión de Nacho Gil luce —vista incluso antes del partido— como una ocasión como pocas para probar otras piezas en una plaza y ante un rival que lucían poco asequibles en apariencia. Siendo así, se explica el descanso de Gallego para dar a Gomis en su sitio y la vuelta la titularidad de Chapela —sin velocidad ni cuerpeo, un futbolista para lances menores— o Marc Mateu, que como lateral doblado o como lateral puro no amenaza hoy el puesto de David.

El resto del lío indeseado en el que se metió el entrenador —Jorge Moreno por César en el flanco derecho— ya estaba anunciado, pero visto lo de este sábado parece poco probable que se repita. More puede jugar de lateral como podría hacerlo de seis, de ocho o como un Alesanco sobrevenido para cazar remates. Pero cuando lo hace en el sitio de César y el chico se queda en el banco, el Tenerife pierde más de lo que gana.

Así que sin Nacho Gil y Gallego (ni César, Dani Fernández o Gerard Valentín), el Tenerife probó a qué sabe el fútbol cuando se aflojan la presión y el posicionamiento, se pierden los duelos y la segunda jugada y las ayudas son una broma o no son.

En cinco minutos, el Castellón le dio a Alberto Jiménez el compás, metió al Tenerife en cuarenta metros, jugó con siete jugadores por delante del balón y se puso a mezclar conducciones, desmarques al espacio y paredes en lo que los blanquiazules respondían con lo del párrafo anterior.

Media hora después, el partido ya había acabado con un 3-0, este sí obrado en exclusiva por la suficiencia mal entendida de Landázuri —ausente ya la tensión que lo hace un central imprescindible en este equipo—, ejemplo de que la actuación fue globalmente mala y algunas notas fuera de rango tuvieron solista para el gallo propio.

Sufrido un tercio de chaparrón vino lo habitual cuando enfrente no hay mayor interés en hacer más daño. El Tenerife se desplegó más posicional que atinado, se hizo con algún ataque y tuvo Gomis un ramalazo de delantero con un cabezazo picado que desbarató Matthys estirándose a la escuadra. De resto, el mismo despiste inicial que en su estreno la semana pasada, una aplicación voluntariosa creciente hasta que fue relevado y otra duda, como la que ofrecen todos los extranjeros llegados: ¿son jugadores para esta Segunda División y este Tenerife?

La medida del fracaso del once la dieron los tres cambios en la caseta, tan infrecuentes como esperados. Para protegerlos del bochorno —o para seguir probando con lo desconocido o con los jugadores que necesitan mil pruebas para llamar a la puerta—, Cervera no hizo participar de la riada a Gallego, De Miguel, César y Dani Fernández, lo que confirma dónde residen sus dudas, quiénes seguirán tiendo roles protagónicos y quién (como el juvenil) va camino de repartirse el tiempo con Gerard Valentín. Debutó Pitton —y acabará jugando más—, Krdzalic no ofreció otra cosa que los detallitos habituales y Noel López, tirado a la banda, lució inane (como el resto).

Con el Castellón acomodado y el Tenerife cerrando con More, Landázuri, y León y David y Mateu como carrileros, el partido avanzó remansado hasta que la línea y las marcas se aflojaron otra vez. Pablo Santiago colocó el 4-0 y el quinto, rompiendo a la espalda de los centrales, se lo quedó Camara salvando la salida desganada de Dani, puede que harto de estas sangrías que solo manchan la estadística individual de los porteros.

Antes de la manita, con un cuarto de hora para concluir la penitencia, Pecar y Gerard Valentín completaron las rotaciones. Con nada en juego, perdidos los puntos, la autoestima y el decoro, también de esta pareja se sacan conclusiones a la vista y sin necesidad de los datos. Fútbol es fútbol, como en Primera Federación.

(5) CD Castellón: Matthys; Mellot, Alberto, Sienra, Juanjo Nieto; Barri, Maty (Álvaro Martín, m. 46); Suero (Fran Castillo, m. 60), Íñigo Córdoba (Raúl Sánchez, m. 68), Jakobsen (Pablo Santiago, m. 60) y Camara (Álvaro Garcia, m. 77).

(0) CD Tenerife: Dani; Jorge Moreno, Landázuri, León, David Rodríguez; Chapela (Noel, m. 46), Juanjo (Pitton, m. 46), Fabricio (Krdžalić, m. 46), Marc Mateu (Gerard Valentín, m. 73); Víctor Moreno y Gomis (Martin Pecar, m. 73).  

Goles: 1-0, m. 9: Diego Barri. 2-0, m. 24: Orozco. 3-0, m. 29: Camara. 4-0, m. 62: Pablo Santiago. 5-0, m. 77: Camara.

Árbitro: Salvador Lax Franco (Comité Murciano). Amonestó a Pitton (m. 59) y Jorge Moreno (m. 64).

Incidencias: partido de la sexta jornada de la Liga de Segunda División 26-27. Estadio de Castalia, ante 12.203 espectadores (79% del aforo), de los que unos cien eran seguidores del CD Tenerife.

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