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Trump encadena reveses incluso entre sus propios aliados al intentar imponer su agenda ultra

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la primera jornada de la Convención Nacional Republicana de 2026.

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
19 de septiembre de 2026 22:09 h

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Donald Trump disponía de un poder muy amplio en su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. Las elecciones de noviembre le habían dado una victoria sobre Kamala Harris, además del control del Congreso —Cámara de Representantes y Senado—. A todo ello se unía su capacidad para configurar una mayoría en el Tribunal Supremo de seis jueces conservadores frente a tres progresistas.

Trump lo tenía todo: el poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Pero sus formas de gobernar en este año y medio largo, basadas en la humillación de propios y extraños, de aliados y rivales, le han ido haciendo perder apoyo hasta entre los suyos, cada vez más reticentes a seguirle en su huida ultra hacia adelante.

Así, el presidente de EEUU ha visto esta semana cómo el Tribunal Supremo le da un bofetón en una de sus obsesiones: interferir en las elecciones legislativas de noviembre, donde hay encuestas que llegan a dar a los demócratas una ventaja de hasta nueve puntos. Trump quiere restringir el voto por correo, a sabiendas de que los demócratas lo usan más que los republicanos, y el Supremo le ha dicho que no: sus planes no pueden aplicarse para las elecciones de noviembre y el tribunal ya entrará más tarde en el fondo del asunto, si bien los tribunales inferiores han ido fallando contra la Casa Blanca.

La respuesta de Trump fue furibunda y elocuente: “Estas no son las personas a las que entrevisté para servir en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos; son apenas una sombra de lo que fueron originalmente”. Es decir, Trump se siente traicionado por un tribunal que él mismo configuró para estar a su servicio y que, en este caso, le ha dado donde más le duele. Entre otras cosas, porque Trump, desde su derrota ante Joe Biden en 2020, vincula, sin pruebas, el voto por correo con fraude electoral.

“La incapacidad y la falta de voluntad del Tribunal para hacer lo correcto por nuestro país quedarán registradas de forma muy negativa en los anales de la historia. Este Tribunal Supremo se deja intimidar y manipular por la izquierda radical para tomar decisiones que han hecho retroceder a Estados Unidos al menos cien años. Es un Tribunal que le está costando a Estados Unidos billones de dólares con fallos pésimos y sorprendentes, de tal magnitud que a nuestro país le resultará difícil recuperarse o sanar. Será recordado como un Tribunal que emitió algunas de las decisiones más destructivas, hirientes y perjudiciales en la historia de nuestro país. No me resulta fácil escribir esta crítica al Tribunal Supremo de Estados Unidos —es probable que me pase una factura muy alta en los años venideros—, pero considero que es mi obligación y mi deber, como presidente, hacerlo por la América que amamos”.

Y no es la primera vez que el presidente de EEUU sufre un duro revés del Supremo por parte de los jueces que él mismo nombró: ocurrió también con el uso de poderes de emergencia para aplicar aranceles unilaterales y con su intento de restringir la ciudadanía por nacimiento.

Desde el inicio de su segundo mandato, Trump no ha hecho más que intentar ampliar los poderes presidenciales, pasando por encima del Legislativo y de la Constitución, y el Supremo, que es de mayoría conservadora, le ha parado los pies en temas clave, si bien le ha dejado hacer en otros, como los despidos de responsables de agencias federales, por ejemplo.

Esta semana, además, Trump ha recibido el revés de la Reserva Federal, que ha aumentado los tipos de interés, por primera vez desde 2023, en un cuarto de punto. Trump eligió a Kevin Warsh y esperaba que bajara los tipos, frente al anterior, Jerome Powell, a quien Trump insultaba habitualmente por no bajar los tipos de interés y que incluso sufrió una investigación judicial federal por ser un rival político de la Casa Blanca. La subida fue aprobada por unanimidad y situó el tipo oficial en una horquilla del 3,75%-4%.

Según Trump, en su reacción a la decisión de la Fed, los tipos deberían estar “en el 1%”, y resulta que están en la horquilla del 3,75%-4%, como respuesta a una inflación persistente, que se encuentra en el 3,4%, por encima del objetivo del 2% de la Fed.

“¡BAJAD LOS TIPOS DE INTERÉS Y HACEDLO RÁPIDO!”, escribió Trump en un post en Truth Social, como si la Reserva Federal estuviera a su servicio.

“Confío en Kevin”, dijo Trump posteriormente ante los periodistas, “pero él se enfrenta a una junta directiva muy difícil; que fue nombrada por muchas otras personas. Y los tipos de interés son demasiado altos; no son adecuados. Hablé con Kevin y le dije que tanto daba si votaba a favor de la junta, porque al final no iba a importar. La junta es muy hostil, muy política; están actuando mal. Son un grupo de políticos, o personas puestas ahí por políticos. Y es una lástima, porque el tipo de interés es excesivo”.

Este análisis fue replicado por el senador republicano Thom Tillis: “¿Cómo va a ser una decisión política si fue tomada por unanimidad?” La subida, efectivamente, fue aprobada por unanimidad por el Comité Federal de Mercado Abierto.

El propio Legislativo también le está dando dolores de cabeza a Trump, que no le sigue en otra de sus iniciativas más polémicas, la Save America Act, una ley para restringir el voto al aumentar los requisitos para registrarse, difíciles de cumplir en EEUU, como una prueba de ciudadanía estadounidense, por ejemplo.

El presidente de EEUU no logra el apoyo de suficientes senadores republicanos, que ahora son mayoritarios en la Cámara Alta. De la misma manera, tampoco logra apoyos suficientes para frenar resoluciones contra su guerra en Irán, por ejemplo, de las que se han aprobado ya tres en la Cámara de Representantes, la última esta misma semana.

No se trata solo de instituciones independientes como el Supremo o la Fed, sino de fracturas dentro del propio Partido Republicano, que no entienden que una guerra en Irán que está provocando que el diésel está en EEUU a más de seis dólares el galón —3,8 litros— sea compatible con el America First o con ir en una buena disposición a unas elecciones que están a la vuelta de la esquina.

Así, la congresista republicana María Elvira Salazar, de Florida, ha publicado este jueves un vídeo en el que critica directamente la represión migratoria de la Administración Trump; en lo que supone una señal de alerta sobre la erosión del apoyo a los republicanos entre los votantes hispanos.

“Señor presidente, algunas de sus medidas de control migratorio han ido demasiado lejos”, dice Salazar a la cámara: “Los mismos hispanos que le ayudaron a llegar a la Casa Blanca en 2024 se sienten hoy traicionados”.

Salazar, que cumple su tercer mandato, fue reelegida con una ventaja de 20 puntos porcentuales en 2024 y forma parte de la cúpula republicana de la Cámara de Representantes.

Trump no para de encadenar reveses por parte de sus aliados y de las instituciones que ha modelado a su antojo: inició al segundo mandato con una mayoría conservadora en el Supremo y control republicano del Congreso, que ha reforzado con un presidente de la Fed elegido por él mismo. Y esas mismas instituciones, controladas por los suyos, están poniendo límites a su agenda ultra.

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