Guía para un fin de semana en Capua: El principado de Capua y la ciudad medieval
La caída de Roma y los siglos posteriores fueron un verdadero calvario para la vieja Capua. Apenas un siglo de esplendor en el siglo IX antes de ser arrasada por los musulmanes que trataron de conquistar la Península Itálica en su particular vendaval de conquistas que, en caso de la bota italiana, no pudo consolidarse más allá de Sicilia. En el año 856, un obispo local instó a los refugiados que habían huido ante el ataque de los sarracenos volver. Volvieron. Pero junto a un amplio meandro del Río Volturno más fácil de fortificar y defender. El lugar se conocía como Casilinum y había ejercido de puerto fluvial para la vieja Capua. Y con el tiempo, se convirtió en la nueva ciudad dejando a la antigua ciudad romana (que llegó a ser la octava más poblada del Imperio) con el nombre de Capua Vetere (Capua Antigua).
El Principado de Capua nació poco después de las cenizas del ‘reino’ lombardo y se convirtió en un tapón de las ambiciones del papado en el Sur de Italia hasta su incorporación al Reino Normando de Sicilia y la posterior incorporación del sur de Italia al Reino de Aragón y a la Monarquía Hispánica. Todos esos momentos históricos han dejado su huella en la ciudad en forma de castillos, puertas monumentales, iglesias y palacios. Lo normal es empezar la visita accediendo al interior de la vieja ciudadela por la Puerta de Nápoles. Aquí podrás ver cómo se excavó un enorme foso que dejaba entrar las aguas del Volturno convirtiendo a Capua en una isla: hoy, la ciudad es el mejor ejemplo de plaza fortificada renacentista del sur del país. Y más allá de los muros, la ciudad es un laberinto de callejuelas donde se acumulan las cosas para ver.
Una ciudad fortaleza.- Siempre decimos lo mismo: esto es Italia. En lo que apenas ocuparía un barrio mediano de cualquier capital de provincias hay más cosas que ver que en muchas capitales de país europeas. En Capua empezamos la ruta visitando el Castello delle Pietre o dei Principi Normanni (Via Giovanni Andreozzi, 70), una imponente fortaleza del siglo XI construida por los normandos al incorporar la ciudad al Reino de Sicilia. Justo al lado del viejo castillo (muy transformado a lo largo de los siglos) puedes echarle un vistazo a la Sala de Armas Real (Via Giovanni Andreozzi, 30), un palacete de finales del XVIII como cuartel del ejército del Reino de las Dos Sicilias (heredero borbónico de Nápoles). Una de las señas de identidad de Capua es la convivencia de varios estilos artísticos y arquitectónicos en el mismo espacio. Casi pared con pared de la Sala de Armas nos topamos con una de las construcciones más antiguas de la ciudad: la Iglesia de Sant'Angelo in Audoaldis (Via Giovanni Andreozzi, 38) que data del siglo XI.
Antes de internarte en el entramado laberíntico de callejuelas puedes visitar otras dos joyas que se encuentran muy cerca de las murallas. El más cercano a la Porta de Napoli es la Abadía dell’Annunciata (Corso Appio, sn) donde podrás ver una preciosa iglesia barroca (con unos artesonados de madera dorada que quitan el hipo) y un claustro renacentista. Y después queda el Castillo de Carlos V (Via Delle Lucciole, 14), una fantástica plataforma artillera que es una de las huellas más importantes de los siglos de presencia española en la ciudad (de los tiempos del famoso Tercio de Nápoles).
El Museo Campano y las famosas ‘matres matutae’ (Via Roma, 68).- La primera de las razones para ver este museo es poder deambular por las salas, patios y corredores del Palazzo Antignano, un edificio soberbio a caballo entre los siglos XI y XV con una arquitectura espectacular. Y la segunda es para poder ver una curiosa colección de estatuas rituales conocidas como Matres Matutae (Mujeres Maduras), representaciones de la maternidad, la fecundidad y la maduración del grano que son anteriores a la conquista de la zona por Roma. En este museo puedes ver una buena colección de los pueblos Campanos previos a Roma junto a objetos y obras de arte romanos y medievales. Entre los objetos hay varias obras maestras: el Mosaico de las Alumnas Varianas -siglo I d.C.- ; el Retablo de Nuestra Señora del Rosario -siglo XVI- o el Ánfora de Campania -siglo IV a.C.-.
En la misma calle que el museo (Via Roma) nos vamos a encontrar varios palacios interesantes para ver: el Palazzo de Rosa (Via Roma, 76); el Palazzo Argenzio Corrado (Via Santa Maria alla Ferrara); el Palazzo del Grosso (Via Roma, 78). Si vas con tiempo aprovecha para echarle un vistazo a la Iglesia de Santa Ana (Via Roma, 159). Este templo renacentista es muy sencillo por fuera pero cuando entres te vas a quedar con la boca abierta de lo bonita que es.
El entorno de la Catedral de la Asunción de María (Piazza del Duomo, 9).- La basílica y el conjunto de edificios que forman el Duomo de Capua son otro libro abierto sobre la historia de la ciudad. Partes del templo datan del temprano siglo XI cuando los normandos tomaron la ciudad (como las columnas del obispo Erveo que aún sostienen buena parte de la estructura) y sobre ese sustrato prerrománico se fueron añadiendo capas hasta formar este conjunto donde sobresalen el Renacimiento -siglo XV- y el Barroco -XVIII-. Entre las obras de arte que se custodian en su interior destacan un cristo muerto obra del maestro del barroco Matteo Bottiglieri, el retablo mayor firmado por Francesco Solimena (otro ilustre del barroco napolitano) y un sarcófago romano.
En torno a la Piazza del Duomo hay otros lugares de interés. Si vas hacia la Porta di Napoli por Corso Appio, el siguiente conjunto monumental se encuentra articulado en torno a la Piazza de Giudici. Aquí te vas a encontrar con la fachada del Palazzo Silvagni (Piazza dei Giudici, 9), un soberbio edificio neoclasicista del primer tercio del siglo XVIII, y la Iglesia de di Sant'Eligio (Piazza dei Giudici, 2) un templo del siglo XIII aunque muy reformado en los tiempos de la máxima expresión del barroco napolitano. Aprovecha para pasar bajo el Arco Alessio Mazzocchi para perderte por las callejuelas que están detrás de la iglesia y su enorme claustro (que incomprensiblemente es un aparcamiento).
Del Duomo hacia el Volturno, el Corso Appio se encuentra con el río a través del Puente Romano (Via Ponte Vecchio Romano). Lo de Corso Appio no es casualidad. En este lugar se encontraba el puente que servía de pasarela a la famosa Via Appia, la reina de las calzadas que iba desde Roma hasta Brindisi. El puente original databa de tiempos de Adriano y, pese a las reformas medievales, era uno de los mejor conservados de la Península Itálica. Desgraciadamente, el puente fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial aunque fue reconstruido después.
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