Guía para un fin de semana en Capua: La ciudad romana tras los pasos de Espartaco
Capua es una de las excursiones típicas para los que pasan algún tiempo en los alrededores de nuestra adorada y caótica Nápoles. La vieja ciudad, en realidad dos ciudades, es famosa por sus frescos románicos, su castillo normando y, sobre todo, por su fantástico anfiteatro, el segundo más grande del mundo romano. Una de las particularidades de la vieja Capua es que está dividida en dos. En Capua Vetere nos vamos a encontrar con los restos de la ciudad romana y los ecos de uno de los episodios más dramáticos y famosos de la antigua República: la revuelta de Espartaco (conocida como Tercera Guerra Servil -del 73 al 71 antes de Cristo-). Y en Capua nos vamos a encontrar con la ciudad medieval, que se convirtió en un importante punto de poder político frente al poder del papado, sobre el antiguo puerto fluvial de Casilinum. Así que estamos ante dos ciudades separadas casi 5 kilómetros entre sí que, en realidad, forman una sola entidad histórica.
Todas las ciudades italianas son joyas inabarcables en dos o tres días. Hasta la más pequeña requiere de varias jornadas de paseos, idas y venidas para poder irse a casa con la sensación de haber visto lo que hay que ver. Y Capua no es una excepción. Aún más si tenemos en cuenta que no estamos ante una ciudad sino dos. Y con algunas de las más importantes obras de arte del Sur de Italia a dos pasos. Así que para esta primera jornada (iconos azules en el mapa) nos vamos a centrar en la herencia romana de Santa María de Capua Vetere y en Santo Angelo in Formis, una vieja abadía benedictina que cuenta con uno de los grandes conjuntos de pintura mural románica del país. Sólo por ver este lugar ya merece la pena acercarse por aquí.
Los ecos de la revuelta de Espartaco.- El gran monumento de Capua Vetere es el impresionante Anfiteatro Campano (Piazza Adriano). Esta impresionante estructura de piedra y ladrillo podía albergar a más de 40.000 espectadores y sólo el Coliseo de Roma lo superaba en aforo. Pero es que hasta el gran anfiteatro de la capital es deudor de ‘estadio’ capuano ya que este fue el primero en construirse sirviendo de ejemplo al resto de los anfiteatros imperiales. Se construyó a inicios del siglo I durante el mandato de Augusto aunque se reconstruyó varias veces. El graderío, que llegó a tener cuatro pisos de columnas, está bastante deteriorado pero las estructuras que formaban la ‘arena’ están en muy buen estado y se pueden visitar. Junto al anfiteatro nos encontramos con el Museo de los Gladiadores (Piazza Adriano) donde puedes ver restos del anfiteatro y una pequeña exposición sobre los famosos y controvertidos combates de gladiadores (que no eran como nos los han pintado en las películas).
Del ludus de Cneo Cornelio Léntulo Batiato, el lanista que poseía los derechos de Espartaco, nada se sabe. En torno a esta figura histórica se confunde el mito y la realidad. Algunos te dirán que la escuela de gladiadores estaba junto al anfiteatro, pero la realidad histórica es tozuda: la arena de Capua se construyó medio siglo después de la famosa revuelta de los esclavos. Un paseo por la Vía del Anfiteatro Flavio nos pone junto a los cimientos de grandes edificios de la época romana que al igual que el propio anfiteatro fueron usados como cantera en siglos posteriores al colapso del imperio. En el Museo Arqueológico (Via Roberto d'Angiò, 44) puedes rastrear esta historia a través de estatuas, impresionantes mosaicos y objetos que muestran el día a día de aquellos tiempos.
La nómina de grandes monumentos de la época imperial que hay que ver en Capua Vetere se completa con uno de los mitreos mejor conservados de todo el orbe romano (Via Roberto d'Angiò, 48). Este templo subterráneo dedicado al culto mistérico del Dios Mitra está casi intacto y presenta impresionantes pinturas murales que han dado muchas pistas sobre los rituales de esta religión de origen persa que hizo furor entre las élites militares romanas (este culto que muchos sitúan como el origen de la masonería actual estaba muy extendido entre los legionarios). Para terminar con las huellas del imperio nos tenemos que acercar al Arco de Adriano (Via del Lavoro, 1), única de las puertas monumentales de la ciudad.
Capua Vetere más allá de Roma.- Aunque el grueso de la actividad política, militar y religiosa de la vieja Capua se trasladó al embarcadero de Casilinum, en Vetere hay algunos lugares de interés que merece la pena ver. El más notables es la Basílica de Santa María Maggiore (Via Alessio Simmaco Mazzocchi, 82) que ejerce de templo matriz de la ciudad desde el siglo V. Lo que podemos ver hoy es fruto de una renovación en profundidad del siglo XVIII, pero junto a los elementos barrocos y neoclásicos podemos descubrir rastros del pasado del edificio. Otro templo muy bonito de ver en la ciudad es la coqueta Santa Mariad delle Grazie (Via Convento delle Grazie, 40). Muy cerca de esta iglesia conventual puedes ver el Catabulum (Via Convento delle Grazie), un antiguo recinto techado romano que servía de almacén.
Museo Cívico Garibaldino y del Risorgimento (Piazza Andrea Angiulli, 7).- En este museo cívico se guardan bastantes reliquias de las guerras de unificación italiana incluyendo algunos objetos personales del propio Garibnaldi. Destacan las colecciones dedicadas a la decisiva Batalla del Volturno (librada muy cerca de la ciudad el 1 de octubre de 1860) que incluye varias banderas, armas y documentos originales del enfrentamiento entre los unificacionistas y las fuerzas borbónicas del Reino de Nápoles.
Un salto hasta Santo Angelo in Formis (Via Luigi Baia, 120 -Sant'Angelo In Formis-).- Esta joya es una de las muestras más interesantes de los primeros momentos del cristianismo en Italia. En el siglo se descubrió que los cimientos de la primitiva iglesia lombarda del siglo VII formaron parte de un antiguo templo romano que arrojó luz sobre el nombre popular de la zona: ad arcum Dianae. La abadía que podemos ver hoy es el resultado de siglos de obras, añadidos y reformas que tienen en la Basílica de San Miguel Arcángel su máxima atracción. El edificio es del siglo XI y es de un románico tan sencillo que es precioso de ver. En el interior se pueden ver los famosos frescos italo-bizantinos que se han vinculado con los maestros copistas de la famosa Abadía de Monte Cassino (situada a 78 kilómetros de la actual Capua).
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