La portada de mañana
Acceder
Entrevista | Bernie Sanders: “Trump está intentando socavar la democracia”
Crónica | Zapatero reaparece en televisión para contar lo que ya se sabía
Opinión | 'Hitler, Trump y la prioridad nacional de PP y Vox', por Javier Pérez Royo

La memoria que brotó de alcalde fusilado en el 36: 'La Flor del Almendro' se estrena en la plaza de Alcanadre

Estreno 'La Flor de Almendro' en la plaza de Alcanadre

Ester Fernández García

23 de julio de 2026 20:45 h

1

“Recuerdo como si fuera ayer retumbar los disparos en mi conciencia antes de que se hiciera definitivamente el silencio y cayera a paladas la noche del tiempo sobre mi memoria. Hasta que de pronto sentí un aleteo vegetal agitarse en mi pecho y un soplo de luz erigirse al cielo. Era la flor del almendro”. Se hace el silencio en la plaza del pueblo de Alcanadre, que ha improvisado esta noche un cine de verano, con lleno total. Hay quienes conocen bien la historia que narran esas frases y se tienen que limpiar los ojos de emoción en este primer minuto de la película. Otros, nunca habían oído hablar de ello. Es la historia de Agustín Martínez Royo, el alcalde de Alcanadre torturado y fusilado en agosto de 1936, que durante las exhumaciones fue encontrado enterrado solo con un almendro nacido desde su pecho.

Devolvemos lo que uno ha hecho al sitio en el que tenía que estar, que es a la memoria de ese pueblo

Jesús Rocandio Director de 'La Flor de Almendro'

Su historia es el inicio del documental La Flor del Almendro, que después del pase en el ZINEBI de Bilbao, se ha decidido estrenar en la plaza del pueblo, parte fundamental de la película. “Es devolver lo que uno ha trabajado y ha hecho al sitio en el que tenía que estar, que es a la memoria de ese pueblo”, subraya con seguridad Jesús Rocandio, el director. “No se me ocurre un formato más emocionante”, añade Santiago Tabernero, el guionista, justo antes de empezar la proyección.

La expectación es total en la plaza minutos antes. “Las cosas que me han contado son muy impresionantes”, cuenta Rocío, que conoce desde siempre la historia del alcalde. “Era marido de mi tía”. También parece saber bien lo que ocurrió un hombre mayor que llega a la plaza a pocos instantes del comienzo de la proyección, con un taburete bajo el brazo y se sienta solo detrás. No quiere hablar, pero sus ojos dicen más que cualquier palabra. Entre sus pocas palabras, es rotundo: “Veo muy bien que se haga porque no hay que olvidar esto nunca” y añade: “Demasiado de bien lo conozco yo, pero no puedo decir más porque me emociono, tengo cosas personales”.

Homenaje en Alcanadre a los asesinados en 1936

¿Qué hay que hacer a los 17 años para que te fusilen?

Y, entre tanto, empieza una película en la que sobrevuela durante todo el tiempo una gran pregunta: ¿Para qué sirve y donde se aloja la memoria?. Sin necesidad de formularla, responde el pueblo donde fusilaron a 29 de sus vecinos. “Hemos querido que sea muy austero, no hay un fundido ni un movimiento de cámara, tiene un formato 4:3 como si fuera una televisión antigua... Porque para nosotros lo importante era el relato, lo que dicen”, expresa Rocandio, que incluso asegura haber eliminado “con gran dolor” los planos de Pepe Viyuela pronunciando las primeras frases “porque él es tan importante y tan conocido que se comía el resto del documental”. Enfatiza igualmente en la dificultad a la que se han enfrentado al ser un documental “una pieza viva”. “La primera escritura de guion y los que ha sido no tienen nada que ver, aunque sí en el fondo y en lo que se iba a contar”, puntualiza.

'La flor del almendro' entrelaza tres historias de forma simultánea. La de Ernesto, sobrino de uno de los fusilados y una de las personas que realizaron sus exhumaciones en el cementerio de Torrero en Zaragoza. La del alcalde Pablo Aranda (dimitido en 2025), que impulsa el homenaje a los represaliados en el 45 aniversario de las exhumaciones y proyecta un alcorque monumental para un almendro que se planta en plaza como símbolo de memoria. Y la de Luis Flaño, un joven de 17 años, que decide realizar en su instituto un trabajo de investigación sobre las víctimas del golpe del 26 en la ribera de La Rioja y Navarra. Este acude al cementerio con sus amigos y frente al panteón de las víctimas repasan las edades: “17, los que voy a hacer yo ahora. ¿Qué hay que hacer con 17 años para que te fusilen?”

Parecida edad tendrá Nerea, una joven que permanece atenta a la película rodeada de amigos de su edad. “Es muy fuerte que esto pasara, es una vergüenza que hicieran eso con las personas y que ahora haya gente que piense que eso en algún momento estuvo bien”, y cree que “la sociedad se está quedando sin humanidad”. A ella le habían contado sus padres lo que ocurrió en el pueblo y está convencida de que hay que romper silencios y conocer la historia “para que no se vuelva a repetir”. Hoy la memoria de su pueblo se ve en pantalla grande “y es que tiene que ser así”. De hecho, la idea del equipo desde el inicio es que la pieza acabe siendo un material educativo y se proyecte en los institutos.

Final del estreno 'La Flor del Almendro' en Alcanadre

Hay mucho silencio e interesa que haya mucho silencio

Coincide en esta necesidad de llevar este tema a los institutos y “cambiar los planes de estudio” otra de las espectadoras, sin poder contener la emoción en los títulos de crédito. “Y te lo dijo como nieta de maestro represaliado”, añade con la voz entrecortada de orgullo. “Para que nuestros hijos y nietos se sepan lo que pasó”. Cree que “hacen mucha falta” historias como la que cuenta el documental, que reconoce que no conocía hasta ahora. “Hay mucho silencio, interesa que haya mucho silencio y hay una desinformación tremenda”. Tampoco Milagros conocía muy bien lo que le habían hecho al alcalde Agustín Martínez Royo. “La realidad es que se habla muy poco, no se comentaba mucho en las casas. Es la historia y hay que saberla”. De hecho, el documental rompe también ese silencio y el miedo al que se condenó a las víctimas. Así que tanto en la película como entre el público se oye empezar a comentar: “Yo tengo oído que...” y salen heridas familiares que se curan al compartirlas.

La película también es una lección de humildad frente a la propia vida. Ninguno de los tres protagonistas logró culminar su meta inicial: a Ernesto le denegaron el permiso para visitar, como le había pedido su padre, en la academia militar el lugar en el que había fusilado a su tío, el alcalde dimitió antes de ver construido el monumento al almendro. “Bueno Luis, ¿y cómo fue el trabajo?”, le preguntan. “Calla, que me suspendieron”. “Es un reflejo de la realidad: te propones una cosa y la vida te lleva por otro lado. Al final, los planes cambian, pero lo importante permanece”, reflexiona el director, que ha estrenado el octavo montaje que se ha hecho de la película.

El respeto y la libertad total protagoniza el documental y el estreno. Entre todos, una premisa se repite, da igual si hablan la cuadrilla de jóvenes, los concejales en el pleno o las señoras haciendo la compra: “Para que esto no vuelva a ocurrir”. Para que no vuelva a ocurrir no hay que perder la memoria. Por eso un almendro crece en la plaza de la iglesia en recuerdo al alcalde Agustín Martínez Royo. Y entonces, las luces de la proyección se apagan y los vecinos recogen sus sillas para volver a casa mientras quedan en el aire las historias de las vidas truncadas por la barbarie del golpe del 36, que hoy vuelven a brotar. Una demostración de que, por mucho que se intente sepultar la historia bajo capas de silencio, la vida y la memoria siempre se abren paso. Como la flor del almendro a través del pecho del alcalde.

El almendro que nació del pecho de un alcalde riojano fusilado en la Guerra Civil
Etiquetas
stats