Proyectan un cebadero para 600 vacas junto a un humedal protegido de La Rioja

Carrizal de Cofín en Alfaro

Ester Fernández García

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Un nuevo proyecto de ganadería intensiva se ha proyectado en el municipio de Alfaro, en el paraje “El Vivar” junto al Área Natural Singular del Carrizal de Cofín, un humedal protegido por el Gobierno de La Rioja y uno de los de mayor interés ambiental de La Rioja. Granja La Cantera S.L. ha solicitado licencia ambiental para ubicar una explotación de cebadero con 583 plazas de bovino de cebo en una edificación existente de 1.708 metros cuadrados (además de otros 704 de corral al aire libre), destinada anteriormente al alojamiento de ganado ovino por otro titular.

El proyecto, cuya solicitud para obtener licencia conjunta ambiental y de obras se encuentra actualmente en período de exposición pública, ha causado una rotunda oposición ambiental. Ecologistas en Acción ya ha presentado alegaciones, pues considera “incompatible” la instalación con la protección de este humedal de Alfaro y advierte del riesgo de afecciones por purines, olores, tráfico, ruido y contaminación.

Ecologistas en Acción reclama al Ayuntamiento de Alfaro y al Gobierno de La Rioja que denieguen la licencia solicitada y que no permitan la puesta en funcionamiento de una explotación ganadera de estas características en un emplazamiento inmediatamente colindante a un área natural. El Carrizal de Cofín, situado en el término municipal de Alfaro, fue declarado Área Natural Singular mediante el Decreto 36/2017 y constituye uno de los humedales de mayor interés ambiental de La Rioja.

La memoria del proyecto apunta a que el área protegida se encuentra a 100 metros de la parcela y puntualiza que “las zonas sensibles del Carrizal con avifauna catalogada se sitúan a más de 1.500 m al NW”. Sin embargo, Ecologistas mantiene que la parcela es colindante al espacio protegido por el Decreto 36/2017, “un espacio que destaca por su importancia para la avifauna acuática y limícola cuya protección no puede quedar reducido a una línea formal sobre un plano”. Dada esta importancia, consideran que la instalación del cebadero “no puede analizarse exclusivamente desde los límites administrativos de la parcela, sino teniendo en cuenta las afecciones que una actividad ganadera intensiva puede generar sobre el espacio natural colindante”.

El promotor posee además otra explotación ganadera activa a tan solo 1.150 metros, también en el término municipal de Alfaro, donde alberga 270 cabezas (110 reproductoras y 160 de cebo/recría). Al sumar el censo de cebo de ambas fincas (743 plazas en total), la empresa se mantiene por debajo del umbral legal de 1.100 plazas, por lo que el trámite no requiere Autorización Ambiental Integrada (AAI) ni Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), limitándose a una solicitud conjunta de Licencia Ambiental y de Obras ante el Ayuntamiento de Alfaro.

Asimismo, la memoria especifica que el suministro de agua se realizará mediante una tubería privada desde la otra parcela del titular, mientras que las deyecciones se gestionarán en cama caliente de paja para su entrega íntegra a una planta de biometano en Navarra (KamBIO Bioenergías), omitiendo la aplicación de estiércol en las tierras agrícolas colindantes. No obstante, la organización ecologista alerta del “riesgo real ”de filtraciones de nitratos y lixiviados hacia el acuífero y las aguas del Carrizal y de que “las emisiones atmosféricas asociadas a las explotaciones ganaderas, incluidos determinados gases y compuestos derivados del almacenamiento y gestión de los estiércoles, pueden contribuir a procesos de contaminación y eutrofización que afectan especialmente a ecosistemas sensibles”. A ello añaden “la degradación del entorno por los ruidos, olores, iluminación nocturna y el intenso tráfico de camiones de gran tonelaje que espantarán a las especies catalogadas durante sus periodos de descanso y nidificación”.

Por todo ello, Ecologistas en Acción considera que la Administración debe valorar “no solo los impactos directos de la instalación, sino también los posibles efectos acumulativos y las molestias continuadas derivadas de la actividad”. Reclaman que se compruebe “de forma exhaustiva” el cumplimiento de todas las condiciones aplicables a la explotación, incluidas las relativas a ubicación, bioseguridad, gestión de estiércoles, protección ambiental y distancias y subrayan como “especialmente necesario” determinar si la ubicación propuesta resulta compatible con las condiciones de protección ambiental aplicables al entorno del Carrizal de Cofín y con las normas específicas de conservación del espacio natural.

“El Carrizal de Cofín está protegido porque sus valores naturales son excepcionales. Esa protección no puede quedarse en una línea dibujada sobre un plano. Si una actividad situada justo al lado puede comprometer esos valores, la Administración debe actuar antes de que se produzca el daño y denegar la autorización”, concluyen desde Ecologistas en Acción La Rioja.

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