A pocos kilómetros del centro de Santander: la playa rodeada de naturaleza y acantilados frente al mar Cantábrico
Santander cuenta con un frente marítimo en el que se combinan playas urbanas, zonas verdes y arenales protegidos por el propio relieve. Más allá de El Sardinero, la costa cambia a medida que avanza hacia el norte y aparecen tramos donde los acantilados tienen una mayor presencia. En esta zona se encuentra Mataleñas, una cala situada dentro del municipio y a poca distancia del centro, aunque su ubicación entre paredes rocosas y vegetación hace que quede más apartada visualmente de otras áreas de baño de la capital cántabra.
El arenal se encuentra entre Cabo Menor y Cabo Mayor, abierto al mar Cantábrico y situado dentro de una ensenada. Tiene unos 125 metros de longitud y una anchura media de 40 metros, con arena fina y dorada. Su tamaño reducido y la forma del terreno condicionan el acceso: no se llega directamente desde una avenida o un paseo junto a la orilla, sino que es necesario bajar desde la parte alta del acantilado. Esta característica marca la visita y la diferencia de otros puntos del litoral santanderino.
Mataleñas forma parte, además, de un tramo de costa que puede recorrerse a pie. Por sus alrededores pasa la Senda de Mataleñas, un itinerario que conecta varios espacios del norte de Santander y permite pasar por el parque del mismo nombre, la playa de Los Molinucos, Cabo Menor y el entorno del Faro de Cabo Mayor. La cala puede visitarse así de manera independiente o incluirse dentro de un paseo por una zona donde aparecen caminos, praderas, formaciones rocosas y diferentes puntos desde los que observar el Cantábrico.
Una cala pequeña con un acceso marcado por el desnivel
Para llegar hasta la arena hay que bajar más de 150 escalones. La escalinata permite salvar la fuerte pendiente de los acantilados y constituye el último acceso hasta la playa, por lo que a la vuelta es necesario afrontar la subida. Aunque en los alrededores hay transporte público y una zona de aparcamiento, el tramo final debe realizarse obligatoriamente a pie. Esta disposición es uno de los aspectos que más condicionan el acceso a Mataleñas, especialmente para las personas con dificultades de movilidad.
Pese a tratarse de una cala, cuenta con diferentes servicios durante la temporada de verano. Entre ellos se encuentran socorrismo, papeleras, duchas y lavapiés. Las condiciones del agua suelen considerarse moderadas, aunque el estado del Cantábrico puede cambiar y siempre debe atenderse a la señalización y a las indicaciones disponibles en cada momento. Estos equipamientos permiten que el arenal disponga de servicios habituales en una zona de baño frecuentada sin alterar la configuración natural del espacio.
La vegetación cubre buena parte de las laderas que rodean la ensenada y convive con las zonas de roca visibles desde la parte superior. Desde los puntos más altos se pueden observar las praderas, los acantilados y el mar abierto, elementos habituales de este tramo del litoral. El tamaño reducido de la superficie de arena hace que el entorno tenga una presencia importante durante la visita, tanto desde la propia playa como desde los caminos situados por encima.
Su ubicación permite también combinar el baño con otros espacios cercanos sin necesidad de desplazarse a otra parte de la ciudad. A poca distancia se encuentra el Parque de Mataleñas, uno de los puntos por los que pasa el recorrido costero, mientras que en dirección a Cabo Menor aparece la pequeña playa de Los Molinucos. La cercanía entre estos lugares permite conocer varios puntos en una misma jornada, aunque una parte del recorrido se realiza por caminos de tierra y piedra.
Una senda costera hasta Cabo Mayor
La Senda de Mataleñas tiene aproximadamente 2,5 kilómetros entre Cabo Menor y el Faro de Cabo Mayor. Se trata de un recorrido de dificultad baja, aunque el tipo de firme cambia a medida que se avanza. Los primeros metros pasan por zonas asfaltadas y, después de dejar atrás Los Molinucos, aparecen tramos de tierra y piedras. Por este motivo, conviene utilizar un calzado adecuado para caminar, especialmente si se quiere completar todo el itinerario y no limitar la visita únicamente a la playa.
El recorrido comienza en el entorno del Parque de Mataleñas y continúa hacia Los Molinucos. Desde esta primera parte se pueden ver la bahía de Santander, las playas de El Sardinero y la Península de la Magdalena. Después de pasar la pequeña cala, el camino se acerca a Cabo Menor y entra en un terreno más pedregoso, desde el que pueden observarse los acantilados y el tramo de costa que continúa en dirección a Cabo Mayor.
Más adelante, la ruta bordea el Campo de Golf de Mataleñas y sigue en dirección a la playa. Desde este punto puede prolongarse hasta el Faro de Cabo Mayor, construido en el siglo XIX y situado sobre una de las zonas más elevadas de este frente marítimo. Su ubicación hace que sea uno de los puntos de referencia del recorrido y permite terminar el paseo en otro de los lugares destacados del litoral norte de Santander.
Mataleñas puede visitarse, por tanto, de dos formas diferentes. Quien quiera pasar unas horas junto al mar puede acceder desde la parte alta y bajar directamente por la escalinata. También es posible incluir la cala dentro de la senda que conecta parques, pequeñas playas, cabos y zonas de acantilados. En ambos casos, el recorrido permite conocer una parte de Santander donde el paisaje costero tiene una presencia mayor que el entorno urbano.
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