La playa fluvial de Toledo a los pies de un castillo medieval y rodeado de vegetación para refugiarse del calor

Escalona, Toledo.

Edu Molina

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Escalona ofrece durante el verano una alternativa de baño interior junto al río Alberche, en la provincia de Toledo. En la parte baja de la localidad hay varios puntos desde los que se puede acceder al agua, en un entorno donde se combinan zonas de arena y vegetación de ribera. Sobre este espacio se encuentra el castillo, situado en el cerro que domina la población, de manera que el paisaje del río queda unido a uno de los principales elementos históricos del municipio.

La playa se divide en tres sectores: La Tenería, Calicantón y El Prado. Todos permiten acceder directamente al Alberche, aunque Calicantón es uno de los tramos más frecuentados por su cercanía a la muralla y por la amplitud de la orilla. Junto al cauce hay árboles que proporcionan sombra y espacios donde permanecer cerca del agua. El fondo es pedregoso, por lo que conviene utilizar calzado de agua para entrar al río con mayor comodidad. La posibilidad de acudir con animales de compañía amplía también las opciones para pasar allí parte de una jornada de verano.

El entorno de Escalona está condicionado además por su ubicación. La villa se encuentra en las estribaciones de la Sierra de San Vicente, con la Sierra de Gredos al fondo, y se sitúa junto al Alberche. En la parte alta aparecen el recinto amurallado y el castillo, mientras que la ribera queda a sus pies. Esta distribución permite combinar en una misma visita un paseo por el núcleo histórico con unas horas junto al río, sin necesidad de desplazarse a otra zona del municipio. La diferencia de altura entre ambos espacios explica también la posición destacada de la fortaleza sobre el cauce.

Tres zonas de baño junto al Alberche

La Tenería, Calicantón y El Prado forman los tres principales sectores de esta playa fluvial. Aunque todos tienen acceso directo al río, ocupan distintos puntos de la ribera. Calicantón destaca por encontrarse junto a la muralla del castillo y por contar con una franja de arena más amplia, una característica que facilita la estancia cerca del agua y hace que sea uno de los espacios más utilizados durante los meses de verano.

En esta zona de Escalona, el Alberche tiene poca profundidad y una corriente suave. Estas condiciones facilitan la entrada al agua, aunque la presencia de piedras en el fondo hace recomendable llevar un calzado adecuado para caminar por el cauce. A esto se suma la vegetación de la orilla, que permite encontrar sombra en diferentes puntos, algo especialmente útil durante los días de temperaturas más altas. Además, el espacio admite animales de compañía.

El río baja desde la Sierra de Gredos y, a su paso por Escalona, discurre junto a un arenal situado por debajo del recinto fortificado. Desde la orilla puede verse el castillo en la parte superior del cerro, mientras que los árboles ocupan diferentes zonas junto al cauce. La zona de baño queda así integrada en un entorno donde coinciden el Alberche, la vegetación y las construcciones históricas de la localidad. Las áreas de sombra permiten también alternar los momentos dentro del agua con el descanso en la ribera.

La existencia de tres espacios diferentes distribuye los accesos a lo largo de este tramo del río. No se trata, por tanto, de un único punto de baño, sino de varias zonas situadas dentro del mismo entorno. Calicantón tiene una mayor presencia por su ubicación bajo la fortaleza y por la extensión de su orilla, mientras que La Tenería y El Prado completan las opciones para quienes se acercan al Alberche durante el verano.

Un casco histórico marcado por el castillo y la muralla

El castillo de Escalona es el principal elemento del perfil de la villa. Su historia se remonta a hace cerca de mil años, después de que Alfonso VI conquistara estas tierras, que entonces pertenecían al reino de Toledo. La nueva frontera quedó situada a poca distancia y el monarca ordenó fortificar el cerro levantado sobre el Alberche. Durante los dos siglos siguientes, el recinto tuvo una función militar relacionada con su posición dentro de un territorio fronterizo.

Castillo de Escalona.

Su ubicación permite entender la imagen que mantiene actualmente la localidad. El río se encuentra en la parte baja, mientras que la construcción defensiva ocupa una posición elevada sobre el terreno. Esta distribución permitía controlar el espacio próximo desde el cerro y reforzaba el valor estratégico de este punto. En la actualidad, esa misma disposición hace que la silueta del castillo pueda verse desde las zonas situadas junto al cauce, especialmente desde Calicantón.

El núcleo histórico permanece dentro de un recinto amurallado del que se conserva más del 70%. El trazado de las calles y buena parte de sus accesos mantienen, además, la organización establecida a finales de la Edad Media. La estructura urbana permite todavía reconocer la importancia que tuvieron las defensas en el desarrollo de Escalona y la relación entre la población, la fortaleza y el Alberche. La muralla es también uno de los elementos que conectan visualmente la parte alta del municipio con la zona situada junto al río.

Escalona reúne así dos espacios cercanos que permiten organizar una visita combinando el entorno natural y el patrimonio histórico. Junto al Alberche se reparten los tres tramos de baño, con arena, vegetación y accesos al agua. En una zona más elevada se encuentran el castillo y las murallas, relacionados con el pasado medieval de la localidad. Esta proximidad permite pasar de la ribera al casco histórico dentro de una misma jornada y conocer dos de los espacios que forman parte del paisaje del municipio.

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