El gigante BYD se hace más grande fuera de China
El gigante chino de la movilidad eléctrica BYD prepara un nuevo salto internacional ante la creciente presión sobre el mercado automovilístico de su país. La compañía prevé elevar sus envíos al extranjero hasta entre 1,9 y 2 millones de vehículos este año, prácticamente el doble que en 2025, y apunta a superar los 2,5 millones de unidades exportadas en 2027, según las estimaciones de Deutsche Bank y Citi tras mantener reuniones con la dirección del fabricante y publicadas por Reuters.
El objetivo refleja el creciente peso que los mercados internacionales están adquiriendo en la estrategia de BYD, que trata de compensar la debilidad de la demanda doméstica mediante una expansión acelerada fuera de China. Deutsche Bank señala que el objetivo de superar los 2,5 millones de vehículos enviados al extranjero en 2027 se apoya en tres factores: la progresiva ganancia de cuota de mercado de BYD fuera de China, el aumento de su capacidad logística mediante una flota cada vez mayor de buques especializados en el transporte de automóviles y el desarrollo de plantas de producción local en distintos mercados.
La dirección de BYD considera que las exportaciones de este año podrían haber sido incluso mayores de no haberse producido restricciones en el transporte marítimo. La compañía está aumentando su capacidad para trasladar vehículos desde China, pero al mismo tiempo está acelerando la construcción de fábricas en otros países para reducir su dependencia de las exportaciones directas.
La primera planta europea de BYD, situada en Hungría, está previsto que comience el ensamblaje de vehículos en noviembre o diciembre. La compañía estudia además nuevas localizaciones para fabricar automóviles fuera de China con España entre las ubicaciones preferidas, una estrategia especialmente relevante ante el incremento de las barreras comerciales que afrontan los fabricantes chinos.
La producción local permite a BYD reducir el impacto de los aranceles. En Europa, los vehículos eléctricos fabricados en China afrontan un gravamen adicional de la Unión Europea que eleva la carga arancelaria total aproximadamente hasta el 27% para BYD. En Brasil, el arancel de importación alcanza el 34%. Según Citi, fabricar localmente permite un ahorro superior a 40.000 yuanes, unos 5.961 dólares, por vehículo, una cantidad que la dirección de BYD considera suficiente para compensar los costes iniciales asociados a la puesta en marcha de las fábricas.
Más allá de vender coches
La estrategia de BYD coincide con el cambio de rumbo que está experimentando la internacionalización de la industria automovilística china. Los fabricantes ya no se limitan a enviar vehículos desde China, sino que están construyendo fábricas, redes comerciales, servicios posventa e infraestructuras de carga en sus mercados de destino.
BYD también pretende desplegar una extensa red propia de carga rápida. Según Deutsche Bank, la compañía planea instalar 90.000 estaciones de carga rápida hasta 2028: unas 20.000 a finales de este año, otras 30.000 durante 2027 y 40.000 adicionales en 2028.
El fabricante ha acompañado esta expansión con una ofensiva comercial en distintos continentes. BYD ya opera en 121 países y regiones y superó por primera vez el millón de ventas internacionales en 2025, con un crecimiento del 145%. En el primer semestre de 2026, sus ventas fuera de China superaron las 780.000 unidades.
Latinoamérica se ha convertido en uno de sus principales mercados internacionales, mientras que Europa representa una de las grandes apuestas para los próximos años. La compañía también está ampliando su presencia en Asia-Pacífico y adaptando sus productos a mercados concretos, como demuestra el desarrollo del BYD Racco específicamente para Japón.
La expansión exterior también se extiende a sus marcas de mayor posicionamiento. BYD ha comenzado a introducir en Europa modelos de Denza como los Z, Z9GT y D9, mientras que sus operaciones internacionales incorporan cada vez más producción y desarrollo local.
China pierde fuelle y las exportaciones ganan peso
El movimiento de BYD se produce mientras el mercado automovilístico chino atraviesa una etapa de presión. Las ventas domésticas de automóviles cayeron un 24,2% interanual en agosto, hasta unos 1,7 millones de unidades, según los datos de la Asociación China de Fabricantes de Automóviles (CAAM).
En contraste, las exportaciones chinas mantienen un ritmo de crecimiento extraordinariamente elevado. China exportó 1,01 millones de vehículos en agosto, un 65,3% más que un año antes, aunque un 3,2% menos que en julio. Las exportaciones de vehículos de nueva energía crecieron todavía más, un 134,8%, hasta 526.000 unidades.
Entre enero y agosto, China exportó 7,153 millones de vehículos, un 66,7% más que en el mismo periodo del año anterior. De ellos, 3,435 millones fueron vehículos de nueva energía, un 1,2 veces más que un año antes.
Las exportaciones están permitiendo así amortiguar la debilidad del mercado interno. En los ocho primeros meses del año, las ventas totales de automóviles producidos por los fabricantes chinos ascendieron a 20,315 millones de unidades, un 3,8% menos, pero las ventas de vehículos de nueva energía crecieron un 10,7%, hasta 10,65 millones de unidades, y ya representan el 52,4% del mercado.
El subsecretario general de la CAAM, Chen Shihua, ha definido las exportaciones como un “estabilizador” para la industria automovilística china y considera que el sector está pasando de una primera fase de expansión basada principalmente en el volumen a otra en la que los fabricantes tendrán que consolidar su presencia internacional.
Para BYD, esa transformación supone pasar de exportar coches a construir un ecosistema industrial fuera de China. La compañía pretende convertir la ventaja obtenida por sus fabricantes en los primeros compases de la expansión internacional en una posición duradera, con producción local, distribución, posventa y carga.
Un gigante que sigue creciendo
BYD cerró 2025 con unos ingresos de 804.000 millones de yuanes, alrededor de 111.000 millones de dólares, y un beneficio neto de 32.600 millones de yuanes. Sus ventas anuales alcanzaron los 4,6 millones de vehículos de nueva energía, consolidándola como el mayor fabricante mundial de este tipo de vehículos.
El crecimiento se ha apoyado en una fuerte inversión tecnológica. La compañía destinó 63.400 millones de yuanes a I+D en 2025, un 17% más, y en el primer trimestre de 2026 elevó esta partida hasta 11.300 millones. La inversión acumulada en investigación y desarrollo supera ya los 250.000 millones de yuanes.
BYD también mantiene objetivos ambiciosos en China. La dirección aspira a alcanzar una cuota del 25% del mercado automovilístico nacional, después de elevarla hasta el 18% en julio, frente al 8% registrado a comienzos de año. El fabricante acaba de alcanzar además otro hito industrial: en julio salió de sus líneas de producción el vehículo de nueva energía número 17 millones de la compañía.