España y Francia compiten por la nueva fábrica de BYD
España y Francia se disputan la que puede convertirse en una de las inversiones industriales más relevantes del automóvil europeo en los próximos meses. El fabricante chino BYD, líder mundial en vehículos eléctricos e híbridos enchufables, ha confirmado que se encuentra en la fase final para decidir la ubicación de su tercera planta en Europa, una instalación que tendrá la particularidad de reutilizar una fábrica ya existente de otro constructor y que permitirá acelerar su despliegue industrial en el continente.
La decisión llegará “muy pronto”, según aseguró Alfredo Altavilla, asesor especial de BYD para Europa, durante la conferencia Reuters Automotive Europe celebrada en Fráncfort. El directivo explicó que dos equipos de la compañía están analizando actualmente sobre el terreno distintas alternativas antes de elegir el país que acogerá el proyecto.
“Esta semana tenemos dos equipos analizando diferentes emplazamientos, así que estamos cerca”, afirmó Altavilla, quien confirmó que España y Francia son los principales candidatos para esta inversión de reconversión industrial.
La estrategia supone un cambio respecto a las dos primeras fábricas europeas anunciadas por el fabricante chino. BYD está ultimando la puesta en marcha de su planta de Hungría, cuya producción arrancará previsiblemente durante el cuarto trimestre de este año, mientras que también construye una segunda instalación en Turquía. La nueva operación permitiría incorporar una tercera base productiva con mayor rapidez al aprovechar unas instalaciones ya operativas de un fabricante tradicional.
España gana enteros por su capacidad industrial
La posibilidad de que España resulte elegida cobra especial relevancia en un momento en que varias plantas nacionales buscan asegurar nuevos proyectos industriales para afrontar la transición hacia el vehículo eléctrico. Además, el país ya se ha consolidado como uno de los principales polos europeos de fabricación de automóviles y cuenta con una creciente cadena de suministro vinculada a la electrificación y a la producción de baterías.
Altavilla no descartó otras ubicaciones, aunque puso en duda la competitividad de las fábricas alemanas, muchas de las cuales atraviesan problemas de infrautilización como consecuencia de la caída de la demanda y del profundo proceso de reestructuración que vive la industria automovilística del país.
La elección también llega en un contexto marcado por la iniciativa comunitaria “Made in Europe”, con la que Bruselas pretende reforzar la producción local y favorecer que los fabricantes establezcan capacidad industrial dentro de la Unión Europea.
Los fabricantes europeos buscan dar salida al exceso de capacidad
La operación de BYD coincide con un momento especialmente delicado para los fabricantes tradicionales, que tratan de reducir su exceso de capacidad mientras afrontan enormes inversiones en electrificación, baterías y software.
En este escenario, grupos como Stellantis ya han optado por fórmulas de colaboración con fabricantes chinos. El consorcio mantiene alianzas con Dongfeng y Leapmotor, acuerdos que también buscan incrementar la utilización de sus fábricas en España y Francia. La adquisición o un acuerdo para compartir una planta existente por parte de BYD ofrecería una vía para dar una segunda vida a instalaciones infrautilizadas y, al mismo tiempo, reforzar la presencia industrial del fabricante chino en Europa sin esperar los plazos que exige levantar una fábrica desde cero.
BYD acelera su ofensiva comercial en Europa
La expansión industrial acompaña al fuerte crecimiento comercial de la compañía en el mercado europeo. Las ventas de BYD aumentaron un 270% durante el pasado año hasta rozar las 188.000 unidades y, en los cinco primeros meses de este ejercicio, ya han superado los 100.000 vehículos, más del doble que en el mismo periodo del año anterior.
Para Altavilla, el avance de las marcas chinas responde a una transformación estructural del mercado difícil de frenar. “Combatir esa invasión es completamente inútil”, afirmó durante el encuentro, al tiempo que calificó los profundos recortes de costes anunciados por Volkswagen como “la primera llamada de atención real” para la industria automovilística europea.
El directivo también rechazó la idea de que los fabricantes chinos estén dispuestos a limitarse a participar como socios minoritarios en alianzas con grupos europeos aportando, además, sus tecnologías más avanzadas, una posibilidad sobre la que se ha especulado en los últimos meses.
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