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Una guía para conocer lo mejor de Jamaica: lugares comunes y secretos de la patria del rastafarismo

Las playas son el mayor atractivo de esta tierra mágica, pero hay mucho que ver. Un paseo por los encantos de la isla pone de manifiesto su belleza natural y la potencia de la cultura africano caribeña.

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Atardecer en las playas de Negril. Gail Frederick

Atardecer en las playas de Negril. Gail Frederick

La isla del Reggae. Patria del rastafarismo, esa religión sincrética como pocas que aunó las creencias religiosas animistas y el judaísmo para crear una conciencia pan africanista para la raza negra. Tierra del culto a la marihuana. Antigua colonia esclavista británica que hizo del paraíso un auténtico infierno. País de playas maravillosas y bosques impenetrables. Caribe puro. Un destino exótico como pocos. Un lugar en la que uno puede experimentar ese ideal de vida relajada idealizado. Puestas de sol al ritmo de una de las mejores tradiciones musicales del mundo… Jamaica. A pocos kilómetros de las costas del sur de Cuba (en pleno centro del Caribe), esta isla tropical es uno de los mejores lugares del mundo para compatibilizar el sol y la playa con el descubrimiento de una cultura fascinante.

De los resorts y multitudinarias playas de la costa norte a los arenales solitarios del sur. Las huellas del pasado colonial (con pueblos y ciudades que guardan rastros de españoles e ingleses) se funden con la idiosincrasia de un país joven y, también, jovial. En esta pequeña guía te damos las claves para descubrir la isla. Te animamos a internarte por sus campos y escuchar sus historias. Y entonces te darás cuenta de que lo menos que vas a hacer es ir a la playa. Pasaremos de soslayo por Kingston, la capital de la isla. A parte de los restos de la antigua Port Royal, en el que se pueden ver las fortificaciones españolas e inglesas –Fort Charles- y algunos museos (para fanáticos está el Museo Bob Marley y la Galería Nacional ) no hay mucho que ver. Para ver la auténtica Jamaica hay que huir de su capital e ir alternando playa e interior.

Muros de St. James en el centro histórico de Montego Bay.

Muros de St. James en el centro histórico de Montego Bay.

MONTEGO BAY Y SUS ALREDEDORES.- No es la capital del país, pero sí la ciudad más visitada y la que tiene más encanto de toda la isla. Aquí llegan la mayoría de los turistas; aquí se encuentran las playas mejor cuidadas del país; aquí atracan los cruceros. Es el centro turístico jamaicano por excelencia y, también, uno de los lugares centrales de la cultura local. Antiguo mercado de esclavos y puerto de embarque del azúcar que se distribuía por toda Europa aún guarda rastros de aquel pasado terrible. Las vías más importantes de la antigua ciudad son Market Street, calle que parte del antiguo puerto y sale hacia el interior de la isla, y St James, que la corta perpendicularmente a la altura del Ayuntamiento. Ahí mismo está The Cage –la jaula- (Saint James y Market Street) un calabozo que se usaba para ‘almacenar’ a los esclavos antes de ser vendidos y que también es la pieza central del Sam Sharpe memorial, una plaza que recuerda al esclavo que lideró la rebelión de 1831. La otra perla histórica de la ciudad es la Iglesia de Santiago (Payne Street; Tel: (+1) 876 952 2775), un viejo edificio de mediados del siglo XVIII de sobria piedra gris que contrasta con la anarquía maravillosa multicolor del centro histórico. En Harbour Street hay un Mercado Artesanal interesante aunque agobiante por la insistencia de los vendedores.

Playas y arrecifes de coral en Marine Park. Jorge Brazilian (CC)

Playas y arrecifes de coral en Marine Park. Jorge Brazilian (CC)

Las playas y el Bay Marine Park.- Las playas que se encuentran a ambos lados de la bahía son de las mejores de Jamaica. El área comprendida por Doctor's Cave Beach -- , Aquasol Beach, Cornwall Beach y Dead End Beach forman parte del Bay marine Park, una zona protegida y mimada por las empresas turísticas locales y que comprende extensos arrecifes de coral con aguas rebosantes de vida y extensos bosques de manglar que sirven de guardería para sucesivas generaciones de peces. El lugar es ideal para el buceo, pero también es un paraíso para ponerse las gafas y el tubo y disfrutar de la espectacularidad de los fondos marinos sin necesidad de ponerse la bombona.

El palacete de Rose Hall, antigua plantación azucarera. Sarah Lou (CC)

El palacete de Rose Hall, antigua plantación azucarera. Sarah Lou (CC)

La casa de la bruja Annie Mae Patterson.- Rose Hall (Rose Hall, St. James; Tel: 1 888 767 3425; E-mail: info@rosehall.com) es una reliquia de los peores años de la colonia inglesa. Es una enorme hacienda azucarera situada a pocos kilómetros de Montego Bay y data de principios del siglo XVIII. La casa, un enorme palacio de estilo georgiano, hoy está rodeada por un campo de golf, frondosos bosques y complejos de hoteles. Pero a principios del siglo XIX, esta parte de la isla estaba cubierta por enormes plantaciones de caña de azúcar; sólo en Rose Hall trabajaban más de dos mil esclavos negros. La historia de este lugar está íntimamente ligada al de Annie Mae Patterson, esposa del propietario de la plantación, Jonh Palmer. Annie Palmer fue criada por una nana negra y, según cuentan las historias locales, aprendió desde niña las artes de la magia negra y del vudú. John Palmer murió en extrañas circunstancias y Annie se hizo cargo de la plantación. Otros dos maridos pasaron por Rose Hall y los dos murieron. Dicen que Annie era especialmente cruel con los esclavos y también se habla de raros ritos de magia en la que el sexo era el protagonista: la bruja blanca, la llamaban. Hasta Johnny Cash compuso una balada sobre la historia de Annie .

Annie Palmer, la supuesta bruja blanca de Rose Hall.

Annie Palmer, la supuesta bruja blanca de Rose Hall.

Hay dos tipos de visitas a Rose Hall. Hasta las seis de la tarde se habla de la espectacular mansión; de los ingenios de azúcar; de la plantación; de los esclavos que dejaron su vida para hacer inmensamente ricos a sus amos blancos… Pero a partir de las seis y media, la protagonista de los tours guiados es Annie Palmer y, sobre todo, su leyenda. Dicen que Rose Hall es una casa encantada. Que por sus pasillos vagan los espíritus de la propia Mistress (ama) de la casa, los de los tres maridos muertos y las de los miles de esclavos inocentes que vivieron y murieron en la plantación durante siglos. Dice la leyenda que Annie murió asesinada por uno de sus esclavos preferidos –su amante para hacer la cosa más truculenta y morbosa- aunque parece que abandonó Rose Hall en 1830 y que murió en 1846 en Bonavista, un pequeño pueblo a las afueras de Montego Bay.

Rocklands Bird Sanctuary .- Para amantes de la naturaleza. En este trozo de bosque tropical intacto se pueden ver multitud de aves, incluidos miles de colibríes.

Las famosas Glistening Waters de Bush Bay, un fenómeno que sólo se da en cuatro lugares del mundo.

Las famosas Glistening Waters de Bush Bay, un fenómeno que sólo se da en cuatro lugares del mundo.

La Laguna de Glistening Waters .- El Río Martha Brae desagua en Bush Bay creando un ecosistema único de aguas salobres y ricas en nutrientes rodeadas de densos manglares. Pues en estas condiciones crecen unos curiosos microorganismos que cuando se agitan emiten una fosforecencia azul eléctrico espectacular. Este fenómeno solo se da en otros tres lugares en todo el mundo (Indonesia, Puerto Rico y Costa Rica) pero aquí el color es el más intenso y el fenómeno dura todo el año. Hay tours que recorren la bahía por la noche y que, incluso, permiten darte un baño entre imponentes luces azules (los precios rondan los 20 euros). Incluso el movimiento de los peces enciende las aguas negras en flechas azules. Uno de los grandes espectáculos naturales de todo el mundo.

Interior de Green Grotto Cave, una auténtica maravilla natural.

Interior de Green Grotto Cave, una auténtica maravilla natural.

Green Grotte.- También conocida como la cueva del escape (Runaway cave) la Green Grotte (A-1, Tel: (+1) 876 973 2841) es una de las maravillas naturales del norte de la isla. Fue utilizada por los taínos antes de la llegada de los europeos y jugó un papel muy importante en la invasión inglesa de 1655 ya que fue el refugio de buena parte de la población española que huía hacia la cercana Cuba. También fue recurrente refugio de esclavos evadidos durante el dominio inglés. La cueva está parcialmente inundada y es una auténtica maravilla. Si le tienes miedo a los murciélagos no vayas porque los hay a cascoporro (hasta 20 especies de estos animales fantásticos viven en la cueva).

Playa de Ocho Ríos. Joe Ross (CC)

Playa de Ocho Ríos. Joe Ross (CC)

OCHO RÍOS.- Es una de las zonas preferidas por los turistas. Hay muy buenas playas y se encuentra cerca de algunas de las atracciones naturales más importantes de la isla. Si te gustan las playas concurridas, los bares, las terrazas y la marcha nocturna, este es un buen lugar para establecer tu base de operaciones. Al estar más o menos en la mitad de la costa norte es un lugar cómodo para moverse por la zona y hacer algunas excursiones hacia el interior. Las playas de Ocho Ríos están bastante bien. A lo largo de Malards Bay se suceden las playas y los arrecifes de coral. Eso sí, olvídate de lugares tranquilos y solitarios. Aquí lo que manda es el hotel, el chiringuito y las empresas de actividades acuáticas. Eso sí, cerca de Ocho Ríos hay algunos lugares que son de obligada visita. Y otros curiosos como el Rainforest Bobsled Jamaica at Mystic Mountain . Esta zona de bosque lluvioso se ha convertido en un peculiar parque de aventuras con telesillas, tirolinas y un espectacular circuito de Bobsled (trineo aunque con raíles) inspirado en el famoso equipo jamaicano que participó en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1988.

Cataratas del Río Dunn, a dos pasos de Ocho Ríos. Jason Boldero (CC)

Cataratas del Río Dunn, a dos pasos de Ocho Ríos. Jason Boldero (CC)

Las Cascadas del Río Dunn .- Es una de las grandes atracciones naturales del país. No es una catarata en el sentido estricto. Aquí, el Río Dunn moldeó la roca caliza para bajar a través de un espectacular tramo de escalera que forma pequeños saltos y pozas ideales para darse un baño. Eso sí, prepárate para las aglomeraciones. Otro lugar encantado es el Blue Hole, una de esas lagunas de aguas cristalinas con cascada que parecen haber sido construidas para ser tan bonitas.

Nine Miles, el hogar de Bob Marley .- El pequeño pueblo de Nine Miles se encuentra a 45 kilómetros de Ocho Ríos. No es un lugar especialmente bonito pero aquí nació y vivió Bob Marley, mito musical y filosófico del movimiento rastafari. La casa del mito del Reggae se ha convertido en un museo y ha sido declarada como monumento nacional. Hay tour guiados por la casa y los alrededores (incluidas varias plantaciones de marihuana). En la finca se encuentra el mausoleo en el que el mito está enterrado.

Playa de Frenchman's Cove, una de las que adornan el trozo de litoral más bonito de Jamaica. Nigel Burgher (CC)

Playa de Frenchman's Cove, una de las que adornan el trozo de litoral más bonito de Jamaica. Nigel Burgher (CC)

PUERTO ANTONIO, EL RÍO GRANDE Y EL ESTE DE JAMAICA.- Puerto Antonio se encuentra cerca del extremo noreste de la costa jamaicana. Su espectacular bahía conforma uno de los mejores puertos naturales de la isla y de ahí los restos de antiguas fortificaciones de la época colonial y los edificios más antiguos de esta pequeña y tranquila ciudad que apenas es visitada por el turismo masivo que inunda Montego Bay u Ocho Ríos. Lo mejor de Puerto Antonio está en sus alrededores. Hacia el oeste se encuentra la desembocadura del Río Grande, una serpiente de agua que se interna en las montañas del Parque Nacional Blue Mountains en la se organizan excursiones en curiosas balsas de bambú. Aquí se encuentran algunos de los mejores paisajes del interior de la isla.

Bosque lluvioso en las riberas del Río Grande. Michael L. Dorn (CC)

Bosque lluvioso en las riberas del Río Grande. Michael L. Dorn (CC)

Y hacia el este nos encontramos con uno de los trozos de costa más bonitos de toda Jamaica con verdaderas joyas como la Laguna Azul y numerosas playas, algunas de ellas minúsculas y rodeadas de frondosos bosques de manglar, de entre las que destacan Boston Beach, San San o Frenchman’s Cove. La carretera A-4 sigue la línea de Costa (el paisaje es brutal) hasta Punta Morant pasando por Holland Bay, que culmina en una impresionante playa resguardada del oleaje por arrecifes de coral. Esta parte de la isla, apenas tocada por el turismo, es de las más auténticas de Jamaica. El Valle del Río Plantain Garden fue una de las grandes zonas azucareras del país durante la época de la colonia y aún sigue cubierto de cultivos. Si llegas hasta aquí sigue hasta el faro de Punta Morant. Más allá del interés de llegar al extremo este de la isla, hay una playa impresionante donde casi siempre no hay nadie. Otra playa cercana que es brutal y suele estar muy tranquila es la de Rocky Point. En esta zona se rodó la famosa película El lago Azul.

La famosa 'seven miles beach', en el oeste jamaicano. Gail Frederick (CC)

La famosa 'seven miles beach', en el oeste jamaicano. Gail Frederick (CC)

EL OESTE JAMAICANO.- La desembocadura del Río Negril se encuentra con el Caribe con una de las mejores playas de la isla, la mítica ‘ seven miles beach’ –la playa de las siete millas-. Esta playa no sólo es famosa por su inmenso arenal o sus aguas color turquesa: los atardeceres en Negril son antológicos, sin duda alguna los mejores de toda la isla –la playa se encuentra en el extremo oeste jamaicano-. Aquí también se pueden beber los mejores margaritas de la isla (en el MargaritaVille ). El oeste de la isla fue el germen del turismo hippie que descubrió la isla a finales de los 60 y principios de los 70. Y aún sigue siendo uno de los lugares preferidos por los viajeros para alojarse. La playa, en su extremo sur, termina en un pequeño escalón de piedra de unos diez metros de altura que forma una sucesión de pequeñas calas y trampolines naturales. Es un lugar increíble, no sólo para tomar el sol y darse un chapuzón, sino para ponerse las gafas y el tubo y echar un vistazo a la vida que se desarrolla a pocos metros de la superficie del agua.

Sucesión de ´coves' en West End. Jon Lee Clark (CC)

Sucesión de ´coves' en West End. Jon Lee Clark (CC)

Las terrazas y bares del West End son perfectas para ver la caída del sol (la más famosa de la isla es la del Rikc’s Café –nada que ver con la taberna de Doctor en Alaska) y ver como los nadadores locales se lanzan al agua desde peñascos de más de diez metros de altura . Después de la caída del sol en las terrazas hay música en directo. Es uno de los lugares en los que sientes el ambiente caribeño con mayor intensidad.

Atardecer desde Seven Miles Beach. Eric Molina (CC)

Atardecer desde Seven Miles Beach. Eric Molina (CC)

Lucea .- Esta pequeña localidad costera se encuentra entre Negril y Montego Bay y es famosa por sus casas de colores y el carácter extrovertido de sus habitantes. Las casitas coloniales pintadas de colores vistosos se organizan en torno a la Iglesia de Hanover, construida en el siglo XVIII. Las casas más antiguas del pueblo se encuentran junto al río y crean una de las postales más auténticas de la isla (en esta parte la mayoría de las construcciones son de la época colonial). También hay un mercadillo interesante y un pequeño puerto donde puede verse a los pescadores aparejando sus barcas.

Roaring River .- El turismo de masas no llega a este punto. El Río Rugiente. El nombre ya lo dice todo. Este torrente corre entre frondas verdes creando pozas y pequeños saltos de agua en un entorno impresionante. El gran atractivo del lugar, en el que se asienta una pequeña comunidad rural formada por descendientes de esclavos evadidos durante los tiempos de la colonia, es la Cueva de Roaring River, una de las pocas cuevas de la isla que pueden ser visitadas. En el interior hay pozas, torrentes, ranitas muy chiquitas y murciélagos para parar un tren.

Cocodrilos en la Reserva Natural de Río Negro. Jan Hazevoet (CC)

Cocodrilos en la Reserva Natural de Río Negro. Jan Hazevoet (CC)

Las Playas del Suroeste .- El turismo suele olvidarse de la costa sur de la isla y no saben lo que se pierden. Desde West End parte la A2 que va hasta Kingston y, al contrario que sucede en el norte, la carretera huye de la costa durante un buen tramo, lo que obliga a tomar caminos ‘tortuosos’ para acercarse al agua. Y así quedan fuera del alcance de los viajeros cómodos lugares magníficos Homers Cove, una bahía perfecta en el que la arena y el coral se unen para formar una piscina de aguas tranquilas cuajada de peces. Muy cerca se encuentran otros playazos poco explotados (donde se puede estar prácticamente solos) como Little Bay o Lost Beach. Estas playas son ideales para los que huyen de las aglomeraciones de Ocho Ríos o Montego Bay. Pero tienen el hándicap de estar lejos del resto de atractivos de la isla.

FUERA DE RUTA.- Otros lugares interesantes que quedan alejados de las zonas propuestas que merecen una visita (perfecto si se opta por el coche de alquiler) son las Cataratas de YS, que son aún más espectaculares y grandes que las del Río Dunn –pese al circo turístico que han formado en sus alrededores-. Si te vienes hasta aquí puedes aprovechar la ocasión para visitar la destilería de ron de Appelston Estate , que llevan ahí más de 260 años haciendo uno de los mejores rones del mundo (no tan bueno como nuestro espectacular Ron Aldea). En los últimos años se ha puesto de moda huir de las costas y apostar por destinos de interior como Mandeville que se ha convertido en un centro de turismo vivencial y para mochileros que huyen de los resorts costeros. La zona está llena de pequeñas comunidades rurales dónde puedes ver cómo viven los jamaicanos que viven de espaldas al turismo y estás cerca de las playas del sur como Treasure Beach o Black River en la que puedes internarte río adentro para ver cocodrilos. También está relativamente cerca de los manglares de Fonthill, que no sólo son impresionantes por sí mismos, sino que se encuentran con el mar a través de espectaculares playas que suelen estar solitarias (con buenas zonas para hacer esnorkeling).

Fotos bajo Licencia CC: Sarah Lou ; Jorge Brazilian ; Jon Lee Clark ; Gail Frederick ; Jason Boldero ; Eric Molina Joe Ross ; nigel burgher ; Michael L. Dorn ; Jan Hazevoet

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