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Reforma de Estatuto, no sin reforma electoral

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Llegó la hora. Todos los partidos canarios fijarán su posición en la toma en consideración de la reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias, el próximo martes 13 de diciembre en el Congreso de los Diputados. Se trata de un texto complejo que, entre otras novedades, contempla la facultad del Presidente del Gobierno canario de disolver el Parlamento y convocar elecciones de forma anticipada, la posibilidad de que el Gobierno pueda dictar decretos-leyes, el blindaje del Régimen Económico Fiscal canario, la asunción de nuevas competencias y, en definitiva, un reforzamiento del autogobierno de Canarias.

Ahora bien, escondida en ese texto, con muy escasas palabras, se hace referencia a la reforma de nuestro sistema electoral. ¿Y qué dice el texto que se presenta en las Cortes? Pues, resumiendo, se establece que se reduzcan las barreras electorales, pero, eso sí, aquello de otorgar la mitad del Parlamento al 17% de los canarios queda para discutirlo en el futuro. Ese futuro -ya lo hemos comprobado durante tres décadas-, nunca llega a Canarias.

Nosotros consideramos que esto debe ser puesto de relieve desde el minuto uno por todos los partidos que se han comprometido a cambiar la peor norma electoral del Estado y de la comparativa internacional. El silencio táctico de cualquiera en este punto, no será pasado por alto por la ciudadanía, una ciudadanía harta de esperar para que haya justicia electoral en Canarias de una vez por todas. ¿Esperar otros treinta y cinco años por una Ley Electoral? No, disculpen, tiene que ser ahora señorías.

Los partidos firmantes del Pacto por la Democracia con representación en el Congreso -Partido Popular, Nueva Canarias, Podemos y Ciudadanos- deben ser los primeros en establecer un gran 'pero' a este nuevo Estatuto: no puede quedar así, se enmendará lo necesario para que en 2019 esté en vigor una norma con reducción de barreras, sí, pero también con una clara mejora de la representación poblacional, principal déficit de nuestro actual sistema.

No nos engañemos, lo que está en juego en esas pocas palabras que se refieren a nuestro sistema electoral, es nada menos que la esencia de lo que debe ser Canarias. Hasta ahora, los que se niegan a la profunda reforma de nuestro sistema electoral lo hacen porque siguen anclados en 1982. Ven Canarias como la vieron entonces, como un grupo de islas, cada una preocupada por defender el interés que acaba en sus costas. Así pergeñaron un Parlamento más parecido a una Mancomunidad de Cabildos dotada de capacidad legislativa, que a una auténtica Cámara de representación del pueblo canario.

Esta es la oportunidad de superar definitivamente aquella anquilosada concepción de Canarias, que -el transcurso de estos 35 años de democracia nos lo ha mostrado-, no ha servido para aportar igualdad de oportunidades a sus ciudadanos. Todo lo contrario, Canarias es la comunidad autónoma que ha conseguido los más altos índices de desigualdad del conjunto autonómico. Tampoco ha servido este fallido sistema de representación de la voluntad popular para que nuestro pueblo salga de los peores puestos en su nivel educativo, en desempleo y en pobreza. ¿Disposiciones transitorias, futuras leyes no se sabe cuándo? No, gracias; ha de ser ya, ahora.

Hace poco se han oído voces reclamando responsabilidad a los parlamentarios para afrontar este reto. Estas proclamas han surgido del partido socialista. Seamos claros. Si ha llegado un momento crucial para alguno de los grupos políticos, ese momento es el que tiene frente a sí el Partido Socialista de Canarias. Es su hora de la verdad. Ahora es cuando debe afrontar con decisión este punto de la reforma electoral. Piden responsabilidad, pues bien, aquí tienen la oportunidad de ejercerla los primeros y de la manera más explícita ante todos. No puede ser que los socialistas canarios y sus votantes, vean reducida su propuesta de reforma electoral a vaguedades sin ningún tipo de concreción ni ambición. ¿Nos proponen los socialistas que esperemos que mientras llega esa futura ley sigamos soportando elecciones en las que la tercera fuerza en votos sea la primera en escaños? ¿O que haya más canarios representados en la oposición que en el Gobierno? No, lo sentimos, tiene que ser ahora.

Una Comisión de Estudio -ante la que Demócratas para el Cambio comparecerá el 19 de diciembre- está abierta en el Parlamento Canario para hacer propuestas que mejoren nuestra norma electoral, pero al tiempo en Madrid se escribe el primer capítulo importante para conseguirlo. Desde el primer momento, el mensaje que se traslade a la sociedad y a la opinión pública por los diputados canarios que ese día tomen la palabra en el Congreso debe ser nítido: vamos a cambiar ya nuestro sistema electoral para que en 2019 podamos acudir a unas elecciones con menores barreras y menor desigualdad de voto. Cualquier otro mensaje sonará a dilación, confusión, contemporización… en plata: mareo de perdiz y tomadura de pelo.

Sí, seamos responsables. Y los primeros en serlo deben ser los 15 diputados que tiene Canarias en Madrid. Aquí la responsabilidad atañe de lleno a los líderes Asier Antona, Román Rodríguez, Noemí Santana, Rodríguez Fraga y Melisa Rodríguez. Quisiéramos incluir a todos, también a Coalición Canaria, pero podemos eximirlos de esta responsabilidad: ellos solo proponen bajar barreras electorales, y en eso cumplen; pero solo en eso.

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