eldiario.es

Menú

Repsol, 'expañola'

- PUBLICIDAD -

No crean que lo de expañola es errata. Es la forma gráfica, nada original, de decirle a unos y de recordarle a otros que Repsol tiene mayoría de capital extranjero, que evade impuestos españoles en paraísos fiscales, que ha destruido, en España, cantidad de empleo y no pocas pequeñas y medianas empresas a las que cogió por el bebe hasta asfixiarlas, según recuerda Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla. Este profesor asegura también que Repsol, como otras multinacionales, ha provocado graves daños medioambientales en los países donde actúa (Ecuador y Bolivia, por ejemplo) y no ha dudado en promover gobiernos totalitarios para crear las condiciones políticas necesarias para conseguir un trato fiscal favorable. En su afán de ganar dinero, no se ocupa, en la pura ortodoxia neoliberal y especuladora, de beneficiar a los ciudadanos: el petróleo es una commodity, que es la forma fina de llamar a las materias primas susceptibles de ser utilizadas como activos financieros con los que especular. Toda una empresa modelo de las que Soria quiere en Canarias.

De eso, de especular, se trata. Entre 2008 y 2011, los activos de YPF se incrementaron en un 45%, sus deudas en un 204%. Fue 2008 el año en que Ernesto Eskenazi tomó el 25,46% de las acciones de YPF sin desembolsar ni un maldito dólar. Compró con créditos que se comprometió a devolver con cargo a los beneficios y héte aquí que, también en 2008, acordó YPF repartir en dividendos nada menos que el 90% de las ganancias durante diez años. Antonio Brufau, presidente de Repsol, dice que el valor de su participación en YPF es de unos 8.000 millones de euros, pero no habló del montante de la deuda contraída gracias a la política de reparto de dividendos que algunas fuentes cifran justo en esa misma cantidad de valoración. Todos esos trasteos en YPF fueron consentidos por los directivos de la misma Repsol que los patriotas se disponen a defender y viva Perejil.

Para Brufau, Cristina Fernández de Kirchner, la presidenta argentina, quiere meter ruido y tapar la crisis política y social de su país. Pudiera ser, pues no recurren menos allá que acá al patrioterismo. Pero convendría considerar otras cosas. Eskenazi, por ejemplo, era muy amigo de Néstor Kirchner que le facilitó la entrada en YPF para "argentinizarla" y tiro porque me toca. Habrá que pensar que la presidenta ha roto relaciones amistosas con Eskenazi o espera obtener mejor tajada, para el bien del país, de otros amigos: al fin y al cabo, ya se ha encargado ella de precisar que no se trata de una estatalización, lo que hace suponer que será gestionada por otras manos más afines. Entre los nombres amigos señalados como beneficiarios figura el grupo Bulgheroni, socio de la China Nacional Offshore Oil Corporation que, como su propio nombre indica, no se mueve en el sector del arroz tres delicias.

Volviendo a lo que nos concierne directamente, en lo que se acaban de ordenar las informaciones de que disponemos, vuelvo al Gobierno de Rajoy. Porque es indignante, aunque no sorprenda, su derroche en defensa de Repsol del rigor y la firmeza que no muestra ante los "mercados", las agencias que los utilizan en beneficio de sus propietarios, ante los bancos responsables de la crisis, las corporaciones multinacionales que han encontrado el modo de sacar tajada; y frau Merkel, que ahí lo tiene más duro. En lugar de eso, acaba de advertir (de nuevo con firmeza y la agravante ensañamiento) que todavía estamos en el punto cero de las reformas y que estas seguirán hasta el final de la legislatura con lo que añadió, encima, una dosis considerable de sadismo. Como les dije el otro día, no nos deja más esperanza que la certeza de que no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista. A eso debe referirse Rajoy cuando asegura que saldremos de la crisis.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha