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El apagón

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Cuando por fin se halle la energía limpia, barata y abundante que el planeta necesita (las investigaciones se centran en el hidrógeno y en la fisión nuclear del premio nobel alemán Otto Hahn) y las alternativas sean más asequibles y amplias, el problema estará saldado. Pero mientras eso llega, se hace difícil saber ?y nuestros gobernantes nos hurtan los datos esenciales del debate- cual es nuestra necesidad energética actual. En Canarias siguen los apagones y para evitar la discusión científica y técnica sobre Arinaga o Granadilla ?cuyas plantas han salido a concurso este verano a hurtadillas por 490 millones de euros- se lanzan salvas de humo sobre el modelo energético de... ¡Marruecos!. Sólo el alcalde de Agüimes, Antonio Morales, clama en el desierto por lo que ve venir pues aquí resulta más rentable políticamente debatir sobre si hay derecho a que se instale una central nuclear en Tan-Tan o ésta debe ubicarse al tun tun al otro extremo del mapa marroquí.

Ha sido el experto en energía de la Fundación Elcano, Paul Isbell, quien ha tenido el arrojo de asegurar que quizás una central nuclear marroquí pudiera abastecer al archipiélago sin los costes medioambientales y de seguridad que requiere una inversión de este tipo. Y resulta curioso comprobar cómo todavía surgen voces negando al vecino alauita su capacidad para decidir que es lo que más le conviene. Curioso ejercicio de autodeterminación en pos de la libertad ajena. Gritan y vociferan pero nada influyen ni se les oye, mientras Putin y Sarkozy se echan un pulso por vender esa infraestructura nuclear, ya que España ha renunciado a la pugna comercial ?a pesar de su capacidad técnica y su influencia diplomática y política- debido a los costes electorales que supone esta decisión en Canarias y el resto de España. Por contra, nada se oye sobre el uso de la energía nuclear española, cuyo uso y tarifas se debaten un año sí y otro también en nuestras Cortes y cuya progresión se ha congelado por la falta de un pacto de Estado sobre la materia ?para variar-. Formar una opinión pública cualificada necesita seminarios, encuentros y jornadas donde no haya soliloquios ?a favor o en contra- ni circunloquios ?tan habituales en la escena política y periodística- sino debates plurales, razonados, ecológicos, científicos y económicos sobre qué necesitamos y cuanto nos cuesta. Y periodistas especializados que puedan disfrutar al menos de dos tardes- sin premuras, presiones ni atosigamientos- para informar de lo que han visto y oído sobre el transcendente y necesario debate energético en Canarias.

Federico Utrera

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