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La imagen de Canarias por Jenni Hymoff Koeppel (*)

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Nos gustaría preguntar a los que opinan así ¿es que no era malo para la imagen de Canarias que se permitiesen estafas inmobiliarias y chanchullos políticos que afectaban a miles de personas que llegaban o residían aquí, y cuando denunciaban nunca pasaba nada? Podemos hablar horas del caso propio, de todas las denuncias y demandas que durante 14 años hemos tenido que interponer contra quienes nos están engañado, sin obtener satisfacción y menos aún castigo para estos. Podemos señalar a abogados de renombre que luego se metieron a políticos, algunos de ellos hicieron doble juego, otros aceptaban los retrasos judiciales con el sentimiento de impotencia que embargaba a la mayoría de los profesionales de la Ley. Podemos comentar casos de amigos, parientes, vecinos, que sufrieron primero el engaño y luego la frustración. Mogán fue el primer ayuntamiento de España en impugnar unas elecciones en el año 1979 porque habían votado muertos, algo que ha ido repitiéndose sucesivamente. Recuerden a dos señoras noruegas, que, hartas de sufrir la desidia del Ayuntamiento de Mogán en su barrio, fueron orgullosamente a votar en el año 1995, para encontrarse en la mesa electoral con que ¡habían votado por correo en su nombre! Acostumbradas a una democracia más sólida, presentaron denuncia pero, no llegó a nada porque el abogado que escogieron, pactó y entró en el grupo de Gobierno. Podemos recordarles a los moganeros y allegados que, en el año 1999, se denunció el escándalo de los 600 votos por correo, que no llegó a los tribunales hasta más de 4 años mas tarde y para aquel entonces, ya habían pasado nuevas elecciones y los partidos denunciantes habían pactado y desistido o simplemente no se presentaron en el juicio y eso ha dejado a un municipio indefenso, desamparado: nunca sabremos si fueron ciertas las acusaciones y si el resultante gobierno fue legítimo o no. Los ciudadanos se sintieron vapuleados, defraudados, utilizados y que la democracia se había convertido en una farsa. Hay muchos casos más, para quienes deseen remover el pasado. ¿Y ustedes creen que puede ser peor para la imagen de Canarias que, por fin, se investigue tantas y tantas barbaridades como se van cometiendo aquí? Los empresarios también se han acobardado: opinan que si no le siguen el juego a los poderosos, serán destruidos y entonces se resignan, ni siquiera contemplan la posibilidad de defenderse. Callan, otorgan, pagan, y por detrás se quejan –oh, cómo se quejan-. Pero nada se arregla por una queja en un bar o en el sillón. No se cambia el feudalismo diciendo ''si bwana'' y desde luego que Mogán y Canarias, sólo cambiarán cuando los ciudadanos cambien, cuando dejen de mendigar migajas y tragar sapos e hipopótamos como si fuese lo más normal del mundo. La vergüenza y mala imagen era antes, cuando se hacía la vista gorda a estos atropellos. Ahora, al menos, se limpiará el ambiente. ¿Que se podría hacer sin tanto espectáculo? Cierto. ¿Que hay un trasfondo partidista detrás? No lo ponemos en duda. Pero lo más importante es que se realicen las indagaciones pertinentes, con la mayor celeridad, que miren al pasado, al presente y a los lados, todo. Que el ciudadano sepa a ciencia cierta que se han tomado todas las medidas necesarias para defender el estado de derecho, para los detenidos y para los contribuyentes. Los políticos deben saber que no reciben carta blanca para, durante cuatro años, hacer y deshacer a su libre antojo, pasándose por el forro la Constitución, los derechos de sus administrados y la Ley. La democracia debe contar con los medios para facilitar el progreso y frenar la corrupción y las actuaciones de delincuentes de cuello blanco. No podemos volver a las urnas sin la seguridad de que los candidatos no repetirán la historia –no porque no quieran, sino porque por fin operan controles para evitarlo. Estas próximas votaciones serán las más importantes en la historia de Mogán –en ellas veremos si realmente el pueblo comprende y aprecia sus derechos democráticos o si siguen creyendo que lo suyo es, sin remedio, el caciquismo-. Mientras tanto, bienvenidas todas las investigaciones del mundo. La imagen de una región limpiándose nunca será peor que la de república bananera que nos hemos ganado a pulso. (*) Jenni Hymoff Koeppel es presidenta de la Asociación de Vecinos Las Lomas de Arguineguín.

Jenni Hymoff Koeppel (*)

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