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El mercado persa

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Ketelbey vivió una época apasionante de la historia de su país. La conocida como época victoriana, llena de contradicciones: Ketelbey componía sonatas que interpretaba con el piano mientras Jack el destripador asesinaba y mutilaba prostitutas en las calles de Londres y Darwin escribía El origen de las especies, sí ese libro que significó tanto en el avance de la ciencia y que George W. Bush quiere prohibir en las escuelas de Estados Unidos. Hablando de George Bush, precisamente Gran Bretaña era entonces un imperio con importantes posesiones en Oriente. Esa atracción por Oriente pudo influir para que Albert Ketelbey firmase sus obras musicales con el seudónimo de Antón Vodirinski. Esa misma atracción le llevó a componer la obra En el mercado persa. En un momento de la obra del compositor británico un coro canta una canción popular que dice así: “Mercader que llegas a Persia, con sedas y ricos collares, Por Alá misericordioso de este pobre te apiades.. El cortejo llega ya, y el clamor es general. Mirad allí viene la princesa, que es la Rosa del Arán Busca alfombras y marfil, oro, sedas y cristal. Está próxima su boda, con un príncipe oriental”. Con esta obra el músico inglés intentó trasladar al espectador la riqueza y el colorido del mercado persa. Pensaba que era una forma de hacer llegar la música a los más pequeños y mayores. No sé si el presidente del PP, Mariano Rajoy, conoce esta obra de Antón Vodirinski. Rajoy declaró la pasada semana que Rodríguez Zapatero está convirtiendo la política española en un mercado persa. El presidente del PP hizo estas declaraciones para criticar el anuncio hecho por Zapatero de ayudar con 210 euros a los jóvenes que quieran alquilar una casa. Tiene razón Rajoy cuando dice que la medida anunciada por Zapatero tiene un marcado tufillo preelectoral. Quedan 6 meses para las elecciones y el inquilino de la Moncloa está utilizando los presupuestos generales para contentar a los jóvenes, una importante cantera de votos que le podría valer para seguir en el Palacio de la Moncloa y no tener que buscarse un piso para alquilar, que los precios se han puesto por las nubes y Zapatero no tiene edad para acogerse a las ayudas que él mismo promueve. Lo que no sabía Rajoy cuando habló del mercado persa de Zapatero es que el presidente de su partido en Canarias iba a ofrecer a las 48 horas de hacer esas declaraciones una medida similar a la anunciada por Zapatero. No, perdón, similar no, una medida más atractiva para los jóvenes y más cara para los presupuestos públicos que tanto le duelen a Rajoy. Soria ofrece ahora 350 euros para que los jóvenes puedan alquilar un piso. El pasado miércoles la consejera de Vivienda del Gobierno canario, Inés Rojas, dijo que se iban a dar 300 euros de ayuda a los jóvenes para alquilar pisos. Después de la publicación de sus declaraciones, Inés Rojas no respondió a las llamadas de ningún medio. Su presidente, el nuestro, Paulino Rivero, le debió decir: “Estate calladita que en el mercado persa el único que puede anunciar las grandes ofertas soy yo”. Pero Rivero se olvidó de decirle la misma frase a su vicepresidente, el nuestro, José Manuel Soria. Y el hombre aprovechó que es consejero de Economía para hablar de viviendas. Que la llave de la caja la tiene él, así que los votos debería de llevárselos su partido y no el de Paulino Rivero. Estoy convencido de que si Albert Ketelbey, alias Antón Vodirisky, hubiese conocido a Zapatero, Rajoy, Soria y a Rivero los hubiese contratado para el coro en El mercado persa. Y es que la Rosa del Arán, después de casarse con el príncipe y comprarse las alfombras, el marfil, las sedas el oro y el cristal, seguro que se hubiera venido a vivir de alquiler a este bello archipiélago atlántico. Tenemos que reconocer que la Corte que nos gobierna está creando un mercado ultraperiférico mucho más atractivo que el mercado persa o el de la Moncloa.

Juan García Luján

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