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A propósito del 6 de diciembre por Manuel Marcos Pérez

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Celebrando este treinta aniversario de la Constitución Española, los españoles y españolas, los canarios y canarias celebramos mucho.

Celebramos, en primer lugar, haber sido testigos ?activos e implicados, no pasivos o narcotizados, como pretenden y defienden algunos-, del reconocimiento de nuestro hecho diferencial, derivado de nuestras peculiaridades geográficas, económicas y culturales. A lo largo de los últimos treinta años, los canarios y canarias hemos aprobado un Estatuto de Autonomía y hemos mantenido un encendido debate acerca de su necesidad de actualización. Hemos sabido crear un marco de tolerancia, un espacio de reflexión y de acción en el que tienen cabida sensibilidades políticas y sociales diferentes, distintas maneras de concebir y afrontar la canariedad.

En este sentido, el Partido Socialista Canario ha creído, ha abogado siempre por una Canarias dinámica, inconformista, activa, abierta y tolerante. Una Canarias sin complejos de inferioridad ni dogmatismos. Que no acepta absurdas simplificaciones y demagogias entre centro y periferia. Que no asume que la función de sus representantes públicos se limite a la de meros mendicantes o pedigüeños ante el Gobierno Central de turno. La Canarias por la que aboga el Partido Socialista es la que apuesta, por tanto, por principios democráticos idénticos a los que consagra nuestra Carta Magna.

Para el Partido Socialista Canario, la Constitución nos obliga a nosotros, ciudadanos y ciudadadanas de estas Islas, a un compromiso serio, profundo y responsable con la democracia. Un compromiso que no significa vacías palabras. Significa transparencia en la gestión, compromiso ético y moral por la diferencia clara entre lo público y lo privado. Significa una apuesta decidida por promover el buen funcionamiento de todos los mecanismos propios del control de la legalidad de la administración. Cuando los socialistas hablamos de autonomía lo hacemos para una efectiva aplicación de la Constitución y del Estatuto, para que esta aplicación dé respuestas a las demandas de derechos efectivos y para que cree un verdadero espacio de convivencia y participación, para que legitime la política y los poderes públicos como sólidas herramientas de cambio que mejoren la vida de los canarios y canarias. Todo ello nada tiene que ver con el actual Gobierno canario, caracterizado por su ineficacia y victimismo (CC) o por la oposición a desarrollar mayores y justas cotas de autogobierno (PP).

Para la izquierda, Democracia y Constitución fomentan la libertad, entendida ésta no como injerencia de los poderes públicos. Democracia y Constitución consagran ese viejo ideal cívico, el de la libertad, no como dominación, sino como capacidad de decisión y responsabilidad. Mientras tanto, la derecha canaria, visiblemente representada por ese tándem que funciona en perfecta sincronía ?el tándem que integran CC y PP- ve en cualquier actividad de los poderes públicos un peligro para la libertad individual. Por el contrario, los socialistas canarios entendemos que, precisamente, la misión de los poderes públicos es garantizar la libertad de las personas frente a la dominación arbitraria de los poderes privados o de los propios poderes públicos.

Frente a estos pseudonacionalistas, que han tratado de apropiarse de forma excluyente de la "canariedad" y desvirtuar nuestro "hecho diferencial" para someterlo a sus intereses partidistas y particulares, los socialistas reflejamos el ejercicio de la diferencia y la voluntad de unidad, la compatibilidad de ambos conceptos. La diversidad es una condición esencial que define una identidad y la identidad canaria se funda, precisamente, en sus peculiaridades con respecto a otras identidades, que no colisionan con la canaria, sino que interactúan con ella y que se complementan y enriquecen recíprocamente. Decía don Miguel de Unamuno que escéptico "no quiere decir el que duda, sino el que investiga o rebusca, por oposición al que afirma y cree haber hallado". La diversidad y el intercambio cultural son las bases de una sociedad inquieta, activa, rica y libre. España es única en su diversidad, diversidad que se expresa en sus diferencias territoriales. Canarias es fruto de esa diversidad. Es nuestro deber, como representantes públicos, favorecer el autogobierno de nuestras Comunidades Autónomas y continuar trabajando por la convivencia fructífera de la España de las autonomías, esto es, por el reconocimiento de la España constitucional y democrática como un ente vertebrador. Sólo un Archipiélago que incluye y no excluye, que integra puede asumir retos tan importantes como los que nos aguardan, sea la culminación del proceso de reformas estatutarias o la financiación económica. Y todo ello en el marco de una España plural: es eso lo que festejamos hoy, una Constitución que ha posibilitado un país próspero y abierto, dinámico y tolerante, con una gran extensión de los derechos sociales. Un país y una Constitución de los que, sin autocomplacencias, podemos sentirnos orgullosos.

* Presidente del Grupo Parlamentario Socialista.

Manuel Marcos Pérez*

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