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Universo Gèrôme: entre el Kitsch y el buen gusto

MADRID

El Museo Thyssen Bornemisza presenta la primera muestra retrospectiva que se dedica en España al pintor y escultor francés Jean-Léon Gérôme (1824-1904). Con una obra enmarcada en las fronteras del buen gusto y el Kitsch, el Thyssen reúne una selección de 60 piezas, tanto óleos como esculturas, entre las que se incluyen algunos de sus trabajos más emblemáticos.

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MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

El Museo Thyssen Bornemisza presenta la primera muestra retrospectiva que se dedica en España al pintor y escultor francés Jean-Léon Gérôme (1824-1904). Con una obra enmarcada en las fronteras del buen gusto y el Kitsch, el Thyssen reúne una selección de 60 piezas, tanto óleos como esculturas, entre las que se incluyen algunos de sus trabajos más emblemáticos.

Los óleos y esculturas que se presentan nos permiten conocer todos los puntos claves de este creador de imágenes y así profundizar en su concepción teatralizada de la pintura de historia, en el realismo y el gusto por el detalle de sus trabajos de tema oriental, así como del uso de la policromía en su producción escultórica.

La exposición del Thyssen, abierta del 15 de febrero al 22 de mayo, muestra la obra de Gérôme en todas sus vertientes. Presenta su producción pictórica y escultórica sin olvidar su obra gráfica, ni la singular vinculación que le unió a la fotografía.

Convivían en él simultáneamente la ambición romántica de reproducir los temas de la Antigüedad clásica, de Oriente o de la historia de Francia, con el impulso racionalista de dar una información veraz, imponiendo incluso ese fin a la exigencia de que la escena fuera inteligible o infringiendo las reglas académicas.

El núcleo central de la exposición lo constituye una representación de su pintura de historia, incluyendo los grandes temas que centraron su atención: la Roma antigua, las escenas napoleónicas y las del reinado de Luis XIV.

COLABORACIÓN CON FRANCIA

Esta muestra es el resultado de un ambicioso proyecto conjunto entre el J.Paul Getty Museum, el Musée d'Orsay y el Museo Thyssen-Bornemisza. Sus comisarios son Laurence des Cars, directora científica de la Agencia France-Muséums, Dominique de Font-Réaulx, conservadora jefe en el museo del Louvre, y Édouard Papet, conservador jefe en el museo D'Orsay.

Según explican, Gèrôme jugó siempre con la mezcla de valores y de géneros, con un "inestable equilibrio en las dudosas fronteras entre el buen gusto y el Kitsch, sobradas razones para interesar a nuestra mirada actual".

Y como señala Dominique Paîni en el catálogo de la exposición, "su obra alimentó ese arte de la ilusión de realidad, de creación artificial de mundos exactos, que es el cine".

REPRODUCÍA SUS LIENZOS

Además, Gérôme se familiarizó muy pronto con la fotografía (recurría a ellas para componer algunos de sus cuadros) y, sobre todo, aprendió a aprovechar este nuevo medio para "vender" su obra.

Así, a petición de su marchante y editor, Adolphe Goupil -que más adelante se convertiría en su suegro-, desde 1859 Gérome empezó a utilizar reproducciones fotográficas y estampas para divulgar sus trabajos y supo adaptar su obra a la política editorial.

Gracias a estas reproducciones fotográficas, Gérôme consiguió entrar en los muchos hogares franceses y "enriqueció el imaginario social de toda una generación".

Si carrera comenzó a los dieciséis años de edad en el taller de Paul Delaroche, un estudio muy popular y frecuentado por muchos jóvenes artistas. El joven Gérôme se sitúa también muy pronto bajo la influencia directa de Jean-Dominique Ingres quien, junto a Delaroche, fueron los grandes defensores de la tradición academicista en la que se enmarca el arte de Gérôme en esta primera etapade su carera, en la que cultiva tanto el género de la pintura histórica como el retrato.

El interés por la Antigüedad, renovado por un deseo de plasmar la veracidad arqueológica, se convierte en pretexto para representaciones costumbristas, agradables y sentimentales, que ponen en escena una Antigüedad humanizada e intimista, casi trivial, y con un estilo a veces arcaizante.

Gérôme abandona pronto el estilo neo-griego pero su interés por representar algo verídico. El realismo de la anécdota y el afán por el detalle serán dos de las características principales de su arte, tanto en sus pinturas de temática oriental como en los grandes temas de historia; en los dos casos se evidencia también la misma preocupación por la teatralización.

(EUROPA PRESS)

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