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Cameron: La matanza del 'Domingo Sangriento' fue "injustificable"

LONDRES

El primer ministro británico, David Cameron, calificó este martes de "injustificable" la muerte de catorce manifestantes en enero de 1972 por disparos del Ejército británico en Londonderry (Irlanda del Norte) y, "en nombre del Gobierno y del país", ha pedido perdón por la matanza durante la presentación ante la Cámara de los Comunes de las conclusiones de la investigación sobre el llamado 'Domingo Sangriento' ('Bloody Sunday').

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LONDRES, 15 (EUROPA PRESS)

Víctimas del "Domingo Sangriento" en Irlanda

Víctimas del "Domingo Sangriento" en Irlanda

El primer ministro británico, David Cameron, calificó este martes de "injustificable" la muerte de catorce manifestantes en enero de 1972 por disparos del Ejército británico en Londonderry (Irlanda del Norte) y, "en nombre del Gobierno y del país", ha pedido perdón por la matanza durante la presentación ante la Cámara de los Comunes de las conclusiones de la investigación sobre el llamado 'Domingo Sangriento' ('Bloody Sunday').

"No se defiende al Ejército británico defendiendo lo indefendible", declaró Cameron durante la presentación de las conclusiones de la investigación de Lord Saville. "En nombre del Gobierno y de todo el país, lo siento profundamente", afirmó Cameron.

El informe, que se hace público doce años después de que el entonces primer ministro, Tony Blair, ordenara una investigación sobre la matanza, indica que todos los manifestantes muertos aquel 30 de enero de 1972 eran inocentes y estaban desarmados, que los soldados abrieron fuego sin previo aviso e "ignorando las órdenes" y que algunos de los muertos "estaban huyendo o ayudando a otros".

El documento también indica que el actual viceprimer ministro de Irlanda del Norte, Martin McGuinness, estaba presente en el lugar cuando se produjo la masacre y "probablemente estaba armado con una ametralladora", pero no cometió "ningún acto que justificara que ninguno de los soldados abriera fuego".

Según el informe leído por David Cameron, los soldados habían recibido una orden que no cumplieron y los primeros en disparar fueron los propios militares británicos. Ninguno de los fallecidos tenía un arma de fuego en estos momentos y no hubo, por tanto, ninguna justificación para disparar a civiles. "No hay ambigüedades, fue injustificado e injustificable", aseveró.

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