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Premio a la fealdad rebelde

''ESTO SÍ QUE ES UN PEDAZO GALA'', GRITO DE GUERRA

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Dimas Trujillo Cordero, con la fantasía ¿Fea yo?, en representación del Centro Comercial La Ballena es la décima drag queen en ceñirse la banda que distingue a la reinona del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. La gala, conducida por Loles León, resultó brillante en su conjunto, y el de "esto sí que es, un pedazo gala" se convirtió en grito de guerra del público que abarrotó las gradas de Santa Catalina.

A la ganadora, que disfrazó sus dientes de putrefacción, le acompañaban unos monstruos en la cada vez más habitual práctica de aderezarse de un cuerpo de baile sobre el escenario. La de Trujillo fue una de las brillantes puestas en escena vividas en la noche de este viernes.

El segundo premio fue a parar a Juan Miguel Sosa, Drag Seregón, con la fantasía Festival de la Luna Llena, en representación de la Comunidad de propietarios del Centro Comercial 7 Palmas. Le siguió, en tercer lugar, José Manuel Fuentes, Drag Armagedon, con su guiño al arte local - El descubrimiento según el ojo de Néstor Álamo-, en representación de People Millenium.

El resto hasta quince cumplió con creces y algunas merecieron mejor suerte, según amplias corrientes de opinión. Mención expresa para la Drag Saida, con un auténtico sainete que la llevó del mono de obrero a la fastuosa fantasía, de Raphael a ritmos de vanguardia, pasando por un homenaje al triunfo del amor y al movimiento oso; todo en sólo tres minutos.

Loles, bien

Loles León estuvo a la altura, como hace dos años. Si antes del inicio del acto declaró que estaba "cagada" (sic), lo cierto es que no tardó en meterse al público en el bolsillo con un par de referencias a la discutida Gala de Elección de la Reina de Santa Cruz de Tenerife. De tal modo, que pasada menos de media hora desde el inicio, lo de "esto sí que es un pedazo gala" se había convertido en himno.

Dejando a un lado las comparaciones, sí es verdad que la de anoche fue sobre ruedas, al menos para los que miraban de frente al escenario. Las tensiones, como siempre, se vivieron entre bambalinas y, dado que el público no se había aburrido y no hubo lugar para discutir detalles por lo compacto de la celebración, ni siquiera se escuchó una queja cuando dejaron sin voz -el micrófono perdió potencia repentinamente- a otra de las grandes triunfadoras de la noche, Gloria Gaynor.

La reina de las pistas de baile de los 70 cerró el turno de las actuaciones musicales. Antes de ella, tensaron las cuerdas vocales La terremoto de Alcorcón -auténtico seísmo de cinturón industrial-, Olé-Olé -la nostalgia no dará para tanto-, Roser -émula de Rafaella Carrá-, Anita Ward -de la época de la reina Gaynor-, y Katrina sin los Waves. La última puso a bailar a todo el parque, primeras filas -las de los políticos- incluidas, con el mítico Walking on sunshine.

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