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24 años de cárcel por abusar sexualmente de sus pacientes

EL ‘FALSO’ GINECÓLOGO GRABÓ EN DVD LOS ACTOS SEXUALES

Las acusaciones pedían entre 37 y 62 años. El tribunal niega el intrusismo profesional y reduce a dos los abusos. Los restantes han prescrito.

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La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a un total de 24 años de prisión a Ernesto Risso, el falso ginecólogo acusado de abusar sexualmente de sus pacientes y grabar estos actos en DVD. También se le condena por tres delitos contra la intimidad, una falta de estafa, y un delito de usurpación de estado civil, ya que en ocasiones se hizo pasar por un compañero de profesión.

Tanto la Fiscalía como las acusaciones particulares, que representaban a 40 ex pacientes del médico, pedían condenas muchos más duras. La Fiscalía solicitaba un total de 37 años de cárcel para Risso por intrusismo profesional, cuatro delitos de abusos sexuales continuados y un delito contra la intimidad. Las acusaciones particulares llegaron a la petición de 62 años de prisión por los mismos delitos, además de un delito de estafa y otro contra la administración de justicia.

Ernesto Risso, argentino, homologó su título de médico en España, lo que le permitió colegiarse. Entre 1986 y noviembre de 2006, cuando fue detenido, ejerció como ginecólogo en diversos consultorios de Tenerife y en consultas privadas. Algunas de sus denunciantes incluso confesaron que fueron sus pacientes durante más de 23 años.

Penetraciones con consoladores y el pene

Risso hizo citologías, seguimientos de embarazos, extrajo módulos, recetó anticonceptivos y otros fármacos como ginecólogo. Con cuatro pacientes, de entre 55 y 63 años, fue más allá al proporcionarles un falso tratamiento para mejorar su matriz descolgada y la falta de tonicidad de suelo pélvico.

A dos de ellas les introdujo vulgares consoladores repetidas veces en la vagina. A otras dos, aprovechando que una estaba "a gatas" y otra, tumbada sobre la camilla de reconocimiento, con las piernas en alto y cubierta por una sábana, les introdujo el pene. Estos abusos, de acuerdo con la sentencia, los grabó en cintas de vídeo sin que las pacientes lo supieran hasta que los visionaron en el juzgado de instrucción.

Según el tribunal, en dos de estos cuatro casos cabe una falta de estafa, ya que Risso cobró por falsos tratamientos. En otros dos casos, entiende que tanto los abusos como la estafa han prescrito.

No hubo intrusismo profesional

Los magistrados sí consideran probado que Risso se aprovechó del nombre y número de colegiado de otro ginecólogo argentino cuando éste, en 1987, regresó a su país, ya que extendió facturas a su nombre.

Sin embargo, niega que el procesado incurriese en intrusismo profesional, pese a haber sido condenado por ello en 1999, ya que cuatro años después el Tribunal Supremo sentó jurisprudencia al considerar que el intrusismo solo se da si no se carece de titulación para ejercer una actividad, y Risso sí es médico homologado. La condición de ginecólogo, razona el fallo, es una especialidad, pero no la titulación en sí.

Por lo tanto, Risso ha sido finalmente condenado a 16 años de cárcel por dos delitos de abusos sexuales continuados; a dos años más por usurpación de estado civil; otros seis años por tres delitos contra la intimidad, y a 270 euros por una falta de estafa. Asimismo deberá indemnizar a sus víctimas con una total de 20.000 euros.

Este caso ha tenido una fuerte repercusión mediática en Tenerife. Risso, que ya lleva cuatro años en prisión preventiva, podría acceder al tercer grado penitenciario en otros ocho.

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