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Gallego sella con otro gol una victoria coral del Tenerife

José Miguel Galarza

Santa Cruz de Tenerife —
24 de agosto de 2026 02:03 h (Hora canaria)

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La segunda victoria del curso del Tenerife regresado a la Segunda División retrató las carencias del Almería cuando le superan en esfuerzo y la capacidad del grupo de Cervera para llevar un partido a priori inasequible conforme su guion. Ganaron los blanquiazules en el estreno en el Heliodoro porque fueron mejores en todas las líneas.

Y fueron mejores porque asomaron las carencias de un rival mejor dotado salvo en la intensidad, justo el factor —ya lo avisó— con el que su entrenador ha conseguido en solo dos capítulos de esta historia interminable dotar de fundamento a un equipo obligado a pelear como si no hubiera un mañana cada entrega.

Esta segunda apuntaba a un imposible visto el reparto que maneja este Almería al que se le cae el dinero del bolsillo y las estrellas de un once sobrado de talento. Jueguen los que jueguen de salida, cuando asoman los relevos eleva el nivel y mete más miedo.

Enfrente, a falta de estrellas, el Tenerife tiró de la aplicación esperada y de la letalidad —otra vez— de Nacho Gil y Gallego. Como en Eibar, de una genialidad de aquel nació un pase a la olla y el remate de este, hoy decisivo en una guerra de posiciones de la que solo pudo redimirse el grupo de García Pimienta con un remate liberado de Melamed, casi llegado el último sexto, que rechazó el poste.

En lo demás, el Tenerife fue mejor y más eficiente. Anduvo mejor mientras no tuvo que relevar a Víctor Moreno, Gil y el mismo Enric, pero incluso cuando comprobó que el redivivo De Miguel defiende de aquella manera y que a Pecar o Kadzalic les quedan varios hervores para rentabilizar los esfuerzos, sobrevivieron los locales a la superioridad indálica jugando a la corta.

Cervera reordenó su propuesta con un punto de lógica —César por Jorge Moreno y Landázuri de regreso de su sanción— y otro sorprendente: renunciar definitivamente a jugar con extremos naturales con la titularidad de Chapela y la suplencia de Noel. Al cabo, los nueve restantes opacaron la incapacidad del de Chipiona para llegar al punto de intensidad que requería el plan del técnico.

Chapela le puso empeño, pero ganar los duelos y hacer con segundas jugadas fue cosa del resto. El Tenerife permitió unos pocos minutos de tanteo y andando el minuto cinco ya había descubierto sus bazas. Tiró la línea arriba, metió al Almería en su campo, casi no perdió el sitio para gestionar las pérdidas y ensanchó el terreno cuando César se vio con su banda limpia para crear superioridades por el flanco de Álex Muñoz.

Cuando el juego transitó por dentro, Juanjo y Jesús Álvarez —un desgaste inconcebible para completar hora y media sin un fallo grosero— ningunearon la superioridad anunciada de Dzodic y Mikel Vesga, en lo que Nacho Gil —de nuevo diferente y diferencial— y Víctor Moreno atacaron los espacios entre líneas y las caídas a las bandas.

Y así el Tenerife llevó el partido al punto que quería y al gol que le dio los puntos. Un balón dividido peleado antes por Víctor, y por los pelos por Jesús Álvarez, acabó en los pies de Nacho Gil, de espaldas a la puerta y encimado por Jorge Pulido. Arrumbado en el área a tres metros de la cal, giraron jugador y balón, Pulido y su cintura se quedaron por el camino y —ya encarado al portero— le nació un pase venenoso que Gallego obró en el 1-0 cayendo a la corta antes que Bonini. Le salió uno de esos remates salvajes y el Heliodoro respondió con un rugido como premio a media hora espléndida del Tenerife.

El Almería, timorato, no tuvo más que un remate lejano y manso de Embarba, fácil para Dani, que retrató la displicencia suicidad ya advertida por Pimienta. Y lo que vino tras el descanso recordó a los estudiantes sobrados que pierden medio examen mirando a las nubes. Cuando quiso corregirse —el técnico con esos relevos del que sube la apuesta sacando un fijo de billetes inacabable y los futbolistas recordando la inutilidad de las poses—, el tiempo le pudo a las prisas.

Pimienta probó a dar medio partido a Cipenga y rozó una mano ganadora, desbaratada entre la aplicación de César, las ayudas de los medios y la solvencia de Landazuri, inimaginable este equipo sin él. Y con media hora de obra pendiente, metió un triunfito como Quim Junyent para jugar junto a Melamed como un segundo ocho por delante de Dzodic.

El meneo de cambios y posiciones solo le rentó para lo de Melamed y su remate al palo corto de Dani, aprovechando una caída en el área de Marcos Luna concedida por David y no arreglada por Jésus Álvarez, que llegó a destiempo para evitar que el experico se armara su remate.

Cuando lo de Melamed, el Tenerife ya andaba pidiendo las sales, más porque no le lucieron al mismo punto que los titulares el reaparecido De Miguel —fuera de forma, solo eficaz defendiendo el área propia en el balón parado—, Noel y los balcánicos, que por la falsa letalidad de un Almería que solo metió miedo en los remates de córners, una tacha que el equipo de Cervera tendrá que corregir para no jugar con fuego, como en Eibar, con una suerte que se le resiste.

(1) CD Tenerife: Dani; César (Jorge Moré, m.80), Landázuri, León, David Rodríguez; Juanjo, Jesús Álvarez; Chapela (Noel López, m. 53), Víctor Moreno (Pecar, m. 71), Nacho Gil (Krdzalic, m. 80); y Enric Gallego (De Miguel, m. 71).

(0) UD Almería: Andrés Fernández; Chirino (Marcos Luna, m. 65), Jorge Pulido, Bonini, Álex Muñoz (Morcillo m. 75); Dzodic, Mikel Vesga (Quim Junyent, m.65); Álex Sola (Cipenga, m.46), Nico Melamed, Embarba (Baptistao, m.87); y De La Fuente.

Gol: 1-0, m. 31: Enric Gallego.

Árbitro: Alejandro Morilla Turrión (Comité Navarro). Amonestó a Jesús Álvarez (m. 9) y David Rodríguez (m. 52).

Incidencias: partido de la segunda jornada de la Liga de Segunda División 26-27. Estadio Heliodoro Rodríguez López, ante 17.155 espectadores (79% del aforo). El exfutbolista y capitán del CD Tenerife Aitor Sanz recibió la insignia de oro y brillantes de la entidad y realizó el saque de honor. Se guardó un minuto de silencio en memoria del exjugador tinerfeñista (1961-1963) Gonzalo Díaz Beitia, por Juan Antonio Ortiz Mesa (padre del entrenador de porteros Zebensuí Ortiz) y por los socios aficionados birrias fallecidos durante la temporada 25-26.