Un centenar de personas protestan por la participación de Israel en el mundial júnior de waterpolo femenino en Tenerife
Al fin cuajó. Tras varios intentos de protestar por la presencia de Israel en el mundial femenino de waterpolo femenino que se disputa en Tenerife, frustrados por la gran presencia de policías nacionales (la comisaría del Puerto de la Cruz se halla a pocos metros) y porque los que pretendían manifestarse eran pocos e iban dispersos, al mediodía de este sábado sí se ha desarrollado una concentración con un centenar de personas que dejaron claro su radical rechazo a la presencia de las representantes israelíes y, sobre todo, a las instituciones que lo han permitido mientras sigue el genocidio contra el pueblo palestino (retransmitido en directo, a diferencia de los campos de concentración nazis de la II Guerra Mundial que se conocieron tiempo después).
A las doce del mediodía se había convocado la protesta y allí se concentraron personas con numerosas banderas de Palestina, algunas de las siete (ocho) estrellas verdes de Canarias y carteles de denuncia del genocidio. Con algunos árabes y mucho enojo con las distintas administraciones, la protesta se congregó en el paseo de Playa Jardín, a la altura de la cala de El Castillo. Justo en el paso de peatones que atraviesa la avenida Paco Afonso y que lleva a una de las esquinas del pabellón Santaella, al lado de un mural pro Palestina que, con mucho atino, ha propiciado el área local de Participación Ciudadana.
Con un megáfono mediante el que se lanzaron múltiples críticas a Israel, a las instituciones pro sionistas, a la presencia de este equipo en un mundial que se está desarrollando con grandes medidas de seguridad y hasta con críticas al Gobierno español progresista porque, más allá de cómo lo ve el mundo en general, se le achaca “ser cómplice de Israel” y no hacer cumplir las sanciones impuestas o seguir con negocios con Tel Aviv, la protesta fue puntual y muy sonora.
Cerca, justo en frente del castillo de San Felipe y a pocos metros de la competición, un grupo de batucada ensayaba y sus tambores se mezclaban a lo lejos con los pitos y las consignas lanzadas contra Netanyahu, su gobierno, sus aliados aún más a la ultraderecha (que ya es decir), contra la invasión creciente de Cisjordania y a favor del machacado pueblo palestino. Es más, se decía a las claras que Israel no es un país, “sino una invasión”, y se criticó también al Gobierno canario por permitir la participación israelí en este campeonato del mundo. De hecho, justo al comentarse esto durante la lectura del manifiesto, una de las personas presentes que dio a entender que formaba parte de los medios de comunicación se encaró con la mujer que portaba el megáfono y la cosa se puso tan fea que intervino la mucha policía en la zona, que se lo llevó a un lado (previsiblemente para identificarlo).
Mientras, el mundial siguió disputándose (hoy eran las semifinales y este domingo, la final) con casi total tranquilidad, aunque con mucha seguridad, con constante presencia policial (que se ha cuatriplicado cuando ha jugado Israel) y con entradas gratuitas, pero la obligación de identificarse mediante QR precisamente ante el temor a protestas o problemas por la participación de esta selección, dados los anuncios en redes sociales de las últimas semanas de que se intentaría boicotear sus partidos con banderas palestinas, pitos, abucheos, pancartas, consignas y demás.
Al final, estas protestas dentro de la nueva y flamante piscina insular no se han dado, lo que ha sido incluso criticado por algunos articulistas como síntoma de atonía y pasotismo ante un genocidio en vivo y en duro directo, pero hoy sí hubo un centenar de personas que dignificaron la existencia, resistencia y lucha del pueblo palestino ante tanta impunidad y pasividad mundial, incluso en mundiales deportivos que, de otra forma, hubieran pasado casi inadvertidos.
0