La Plataforma Tenerife por Palestina convoca una concentración este sábado contra la selección femenina de waterpolo de Israel en el mundial júnior
La Plataforma Tenerife con Palestina ha convocado este sábado una concentración como muestra de rechazo a la participación oficial de Israel en el Campeonato mundial de waterpolo femenino Sub-18 que se está celebrando en el Puerto de la Cruz desde el pasado día 16 y que finalizará este sábado, 23 de agosto.
La manifiestación tendrá lugar fente al mural de solidaridad con Palestina, en la trasera del estadio Manolo Santaella, junto a Playa Jardín, a partir de las 12.00 horas de la mañana.
“Rechazamos que la Federación Internacional de Natación y la homóloga Federación Española hayan promovido, con la colaboración activa del Gobierno de Canarias, el Cabildo y el ayuntamiento del Puerto de la Cruz, la participación oficial de Israel”, han señalado desde el colectivo en un comunicado.
La organización considera, asimismo, “una canallada” que entes deportivos e institucionales propicien “consciente y activamente” la participación de una selección que “representa a un régimen racista y de ocupación colonial” y contra el que colectivos se manifiestan por “perpetrar un genocidio contra el pueblo palestino”.
De este modo, prosiguen, la participación “de un régimen supremacista, genocida y de ocupación” resulta, a su juicio, “incompatible” con la defensa de los derechos humanos, la vida y las libertades, por lo que con su participación en la cita deportiva las instituciones “contribuyen al lavado de su imagen de violencia y amenaza”.
Campaña en redes sociales
La campaña de boicot a la selección de Israel durante el mundial júnior de waterpolo femenino lleva difundiéndose desde hace ya algunas semanas, antes de que se disputase el primer partido el pasado domingo, 16 de agosto, en el recién inaugurado Centro Insular de Deportes Acuáticos de Tenerife, en Puerto de la Cruz.
La presencia en este campeonato de la selección de Israel ha indignado a muchos y muchas que tienen claro que lo que ocurre desde octubre de 2023 (y mucho antes) en tierras palestinas por parte del Gobierno de Benjamin Netanyahu no sólo es un descarnado genocidio en pleno siglo XXI, sino una implacable invasión y ocupación para que, entre otras muchas cosas, Donald Trump presente al mundo el mayor pelotazo a gran escala en una costa robada.
La campaña en redes que busca boicotear a Israel (más allá de la inocencia -o complicidad- de las jugadoras en sí) dio un impulso el mismo domingo de la inauguración del mundial con un mensaje en el que los promotores de esta iniciativa denuncian que se utilice el deporte “como estrategia de lavado de cara que permite que Israel siga perpetuando crímenes de guerra y de lesa humanidad, así como manipulando a gobiernos de medio mundo y socavando nuestras democracias”.
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