El cine español celebra su día haciendo historia en la taquilla y con la mirada puesta en un futuro incierto
El 6 de octubre de 1951, Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem terminaban el rodaje de Esa pareja feliz. La efeméride fue la elegida por el Ministerio de Cultura para celebrar, desde hace años, el día del cine español. Aquella película era, según Cultura, el “símbolo de una de las más brillantes generaciones de cineastas de nuestro país”. La celebración de este año del día del cine español tiene algo que lo une con esa declaración. 2026 podría estudiarse como el año donde la unión de las políticas públicas, la valentía de una nueva oleada de productores y el talento de una generación de cineastas más jóvenes se consolidó en un curso para el recuerdo.
2026 ha sido el año donde el cine español hizo historia en Cannes, y ahí se ve muy bien lo que está ocurriendo en nuestra industria. Tras Francia, España fue el país con más películas en competición por la Palma de Oro, y lo hacía gracias a una leyenda del cine español, Pedro Almodóvar; un cineasta que lleva forjando su prestigio internacional desde hace años, Rodrigo Sorogoyen, y el talento joven que necesita oportunidades y productores que les den el dinero necesario para sus ambiciosas propuestas que tan bien representan Javier Calvo y Javier Ambrossi y su película La bola negra.
Lo que ocurrió en Cannes fue el principio. El día del cine español llega en un momento histórico para el cine autóctono. La semana pasada, a 27 de septiembre, el cine español sumaba en taquilla 83.553.860 de euros según datos del Ministerio de Cultura. Solo sumando lo recaudado desde aquella fecha hasta ahora por La bola negra, otros diez millones de euros, la suma supera los 93 millones (ayudado por el otro gran fenómeno español del año, Torrente, presidente). Es decir, que a falta de dos meses para que acabe el curso, la taquilla de 2026 es la mejor desde 2019, época prepandémica, cuando se cerró con 94 millones de euros. Esta misma semana se superará también esa cifra y hay que mirar mucho más arriba, a aquellos cinco años consecutivos en donde se superó la cifra histórica de los 100 millones de euros.
Viendo todo lo que está generando La bola negra (las estimaciones de recaudación creen que superará los 30 millones), es de suponer que la taquilla final de nuestras películas supere los 103 millones logrados en 2018 y 2017. En el horizonte aparecen los 109 de 2016 y los 110 de 2015 que probablemente se superen, y la madre de todos los récords, los 125,69 que en 2014 se lograron gracias a Ocho apellidos vascos y a éxitos como El Niño, Torrente 5 y La isla mínima. Una cifra que parece casi imposible, pero que dependerá del impulso motriz de La bola negra y de si alguna otra película española se suma a la fiesta.
Un año que, presumiblemente, concluirá con otro hecho histórico. Si las predicciones de los gurús de los Oscar no fallan, y en octubre ya suelen tener las cosas bastante claras, el cine español también hará historia en los premios de la Academia de Hollywood gracias a La bola negra, que se espera que esté nominada en las categorías más importantes tras su exitoso paso por Cannes y ganar el premio del público en Toronto. Nunca un filme español ha sido nominado en la categoría de Mejor película. Todo indica que este año se logrará.
Un cumpleaños agridulce
Sin embargo, mientras se celebra el éxito en taquilla y el gran momento de salud del cine español, también se mira al futuro con bastante cautela e incluso cierto temor. La convocatoria de elecciones generales anticipadas anunciada por Pedro Sánchez (y adelantada por elDiario.es) deja al cine español, de nuevo, desprotegido. Tal como ocurrió con el anterior adelanto electoral, la principal norma por la que el cine español debería defender el cine independiente y su sistema de ayudas, la nueva ley del cine, se vuelve a quedar en la estacada.
En este momento, tras ser aprobada en junio en el Consejo de Ministros y superar una enmienda a la totalidad presentada por Vox y el PP, la Ley del Cine estaba discutiendo las enmiendas del resto de partidos antes de esperar a ser aprobada definitivamente. No ocurrirá. Esto tiene implicaciones serias y preocupantes. La principal, no quedará por escrito la definición de productor independiente que quería el sector y que era fundamental para proteger el cine que no depende de las grandes plataformas y cadenas de televisión. Una definición que, además, venía a oponerse a la que se incluyó en la Ley Audiovisual aprobada en 2022 y que tanto escoció a los productores españoles.
El texto queda en el aire. Además, es de suponer que si gana el PP y, tal como dicen las encuestas, deba pactar con Vox para conseguir que Feijóo sea investido presidente, crearán un texto completamente nuevo, ya que ambos han presentado una enmienda a la totalidad. Si el PP continúa con el anterior texto, dejaría claro que presentó esa enmienda solo para entorpecer su aprobación.
Más temor da pensar en lo que Vox puede hacer si llega a tener el Ministerio de Cultura en su poder (la cartera de Cultura ya le ha sido cedida por el PP en varias de las comunidades donde gobiernan juntos). En el debate de la Ley del Cine, desde Vox dijeron claramente que pretendían “quitar administración y aquellos servicios que no sean esenciales” al referirse al ICAA, palabras que recuerdan a lo ocurrido en Argentina, donde el instituto del cine ha sido desmantelado por el Gobierno de Milei. El propio ministro de Cultura reaccionó y le preguntó directamente a Robles López, de Vox, si tal como había entendido, defendían “la eliminación prácticamente del INCAA llevada a cabo por el señor Milei” y que si ellos eliminarían el ICAA cuando estuvieran en el Gobierno. Lejos de rectificar, matizar o aclarar, Robles López contestó con una amenaza mayor: “Eliminaríamos el Ministerio”.
El riesgo de que en el futuro sea cada vez más complicado producir La bola negra revolotea en el aire. La película de los Javis es una producción independiente —realizada por su empresa Suma Content, junto a Movistar Plus y El Deseo—, distribuida por una empresa independiente (Elastica) y un filme que ha recibido ayudas del ICAA. Es el ejemplo perfecto de un sistema que necesita urgentemente una nueva ley, pero que puede quedar desamparado si los que llegan intentan destruir lo logrado durante años.
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