El nuevo jugador de la UD Las Palmas, Íker Bravo, ha manifestado este jueves en su presentación que llega con el objetivo de ayudar al equipo amarillo a lograr el ascenso a Primera División y volver a sentirse futbolista después de haber perdido “protagonismo” en los últimos años.
El joven delantero, de 21 años recién cumplidos, ha recalcado en conferencia de prensa que quiere “ser feliz en un equipo que juegue bien al fútbol” y entiende que ha tomado una buena decisión a elegir la Unión Deportiva por su filosofía de juego, donde recalará solo hasta final de temporada, cedido por el Udinese italiano.
“Por mi forma de jugar y por cómo entiendo el fútbol, me puedo adaptar muy bien. Tenía muy claro lo que quería para la segunda parte de la temporada. He tomado la decisión correcta, para mí es una gran oportunidad y estoy seguro de que voy a devolver la confianza que han tenido en mí”, ha indicado el atacante catalán.
Bravo ha recalcado que aportará “actitud, esfuerzo y calidad”, pero siempre desde la “humildad” y el “respeto” a una plantilla que está consiguiendo muy buenos números en LaLiga Hypermotion.
Se considera un jugador “con personalidad”, que en el campo intenta hacer “cosas diferentes” y, sobre todo, con “valentía”.
Además, ha revelado que su nuevo entrenador, Luis García, le ha pedido que apriete mucho, que sea él mismo y que tenga confianza, además de “hacer goles”. “Y eso me va bien, porque necesito que me aprieten”, ha señalado.
Bravo no se considera “un 9 puro”, ni tampoco un segundo delantero, porque sugiere que también puede jugar en la banda; en definitiva, se siente cómodo en cualquiera de las posiciones de ataque.
Además, después de su primer entrenamiento en la mañana de este jueves, se ha “sorprendido” porque ha visto jugadores “con muchísimo nivel, rapidez de balón y buena toma de decisiones”, unos compañeros a los que intentará “ayudar para conseguir el objetivo que todos tenemos, devolver a Las Palmas a Primera División, que es donde debe estar”.
Por otra parte, ha felicitado por su reciente aterrizaje en el banquillo del Real Madrid a Álvaro Arbeloa, con quien coincidió en los filiales del club blanco.
“Supo entenderme desde el primer momento en una etapa muy difícil de mi vida, me ayudó a reflexionar para poder ser futbolista, y me dio mucha confianza en el campo”, ha subrayado.