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Natalio amarga al Tenerife y le quita dos puntos

El mal de los exjugadores atacó al Tenerife cuando tenía los puntos en la mano, después de más de medio partido en inferioridad por la expulsión de Fabricio en la jugada del 1-0. El remate extraordinario, sin pisar el área, de este Natalio —una de las pifias en el olimpo de las pifias en la historia del tinerfeñismo— acabó por aguar la noche del grupo de Cervera, tan brillante cayendo al área como romo en las definiciones.

Como en la otra crisis de resultados de esta temporada, anduvo el Tenerife entre el quiero y no puedo. Y cuando se impuso el puedo con el remate de Gastón Valles para el 1-0, la revisión de oficio incluyó una roja a Fabricio que dejó cojo a su equipo con más de medio partido por delante.

Lo que vino tras el descanso fue un viene y va de emociones encontradas del que solo sacaron un punto magro y la convicción de que la ausencia de Nacho Gil ha dejado al Tenerife —por más que el despliegue de esfuerzo y ocasiones llame a un elogio merecido— sin algo más que el balón parado. Así, sin juego por el flanco izquierdo, donde la contribución de Noel López no pasa de voluntariosa.

Hasta lo de Gastón y Fabricio, el Tenerife se tragó casi medio encuentro fiado a lo que le dieran César y Alassan por la banda de San Sebastián. El Avilés vivió cómodo por el lado de un Fabricio sin el recorrido y el pase natural de otras ocasiones y defendió mal —muy mal— justo por donde era previsible que le vinieran los problemas. Perdida la chispa Alassan, al menos se asoció con César para que fuera el lateral quien diera el último pase.

Tanta insistencia —un equipo apoderado del balón y la iniciativa; el otro, sin medio juego, correcto solo en las marcas a los delanteros mientras aguantó las tablas iniciales— encontró antes un remate violento de Enric Gallego (min. 20) que repelió el poste y, amaneciendo el entreacto, el acierto de Valles con un cabezazo manso que agarró destensado el portero y entró pese a la respuesta tardía.

De postre, la patada de Fabricio a Adri Gómez, queriendo cerrar la segunda jugada cuando el propio defensa iba camino de volver a meter el balón entre la red. Abocado el gol y lo del brasileño al VAR de pega, el árbitro fue salomónico: concedió el gol y castigó con una roja que obligará a Cervera a rearmar el once contra el Lugo y el Celta Fortuna, si es que antes no vuelve Nacho Gil.

El Aviles echó de menos para entonces la bala desperdiciada en el minuto 10, tras un pase de seguridad (inseguro) de Fabricio y un resbalón de David que habilitó el cara a cara de Santamaría. Dani Martín le achicó la carrera yendo a buscarle y se sacó otra de sus manos prodigiosas adivinándole la vaselina que le desbarató.

Con diez y media obra por completar, Cervera movió ficha en la caseta. Con Gastón Valles al banquillo, pudo tirar a Alassan a la izquierda y dar entrada a Dani Fernández que, efectivamente —como anunció en las vísperas— está muy bien, pero el elegido fue Noel López.

La consecuencia de este primer movimiento no trajo causa del empate —encontrado por el Avilés en otro balón centrado desde la línea de fondo que remató Berto Cayarga en el palo largo con una respuesta tibia del portero—, pero Alassan no elevó las revoluciones y Noel se perdió en otra faena de vuelo corto. Cuando le amanece un regate y gana metros y ventaja se arranca con otro requiebro, cuando no negocia timorato las pelotas divididas.

Dani Fernández tuvo que esperar al último tercio para aparecerse, cuando el Tenerife ya había dado un paso adelante con la presión y andaba el Avilés incapaz de ganar un duelo para encontrar una vuelta digna de tal nombre. El Heliodoro comprobó que, efectivamente, Dani Fernández anda muy bien. Entre conducciones, regates de salón, taconazos y otras exquisiteces, se ennovió con César para dar vida y sentido a la banda de Tribuna.

El fruto temprano a un dominio insultante jugando con un jugador menos pudo ser el gol de Aitor Sanz anulado por la falta previa de Gallego a Babin. Indesmayable, el Tenerife no se aflojó y terminó por encontrar petróleo en el penalti de Rivera a Gallego, que el mismo delantero obró en el 2-1.

Con quince y la propina por delante, la respuesta del Avilés fue decepcionante hasta que una vuelta mal gestionada por el Tenerife —justo tras sentarse Aitor y Gallego— agarró a los medios descolocados y a los defensas reculando sin imaginar la resolución cuando el balón le cayó a Natalio, un tiro soberbio desde la frontal con la parábola necesaria para ponérselo imposible a Dani.

Incluso con el 2-2 tuvo arrestos el Tenerife para encontrar otra oportunidad con un caramelo de Dani Fernández a David que el capitán —como un rato antes con un tiro librado en la frontal— negoció con las mañas de los rematadores inhabituales. Al cabo, un final cruel para un futbolista —tan birria, para entendernos, como Paco Zuppo—, que no merece salir señalado por estas fatalidades, tanto es lo que da.

(2) CD Tenerife: Dani; César, Landázuri, León, David; Alassan (Noel López, min. 46), Aitor Sanz (Ulloa, min. 88), Juanjo, Fabricio; Gastón Vallés (Dani Fernández, min. 62) y Enric Gallego (De Miguel, min. 88).

(2) Real Avilés Industrial: Álvaro Fernández; Adri Gómez, Babin, Grigore, Osky; Berto Cayarga, Álvaro Gete (Quincala Bari, min. 78), Cristian Rivera, Luis Alcalde (Javi Cueto, min. 59); Rubio (Natalio, min. 84) y Santamaría.

Goles: 1-0, min. 39: Gastón Valles. 1-1, min. 48: Berto Cayarga. 2-1, min. 76: Enric Gallego, de penalti. 2-2, min. 89: Natalio.

Árbitro: Pol Arenas Mora (comité catalán). Expulsó a Fabricio (min. 40) por juego violento. Amonestó a Aitor Sanz (42) y a los visitantes Adri Gómez (8), Gete (53) y Christian Rivera (74).

Incidencias: Partido de la vigésimo sexta jornada del Grupo I de la Primera Federación 25-26. Estadio Heliodoro Rodríguez López, ante 10.515 espectadores. Álvaro Cervera recibió una camiseta firmada por su plantilla tras convertirse en el técnico con más partidos dirigidos al CD Tenerife.