El Tenerife solo encuentra la luz ante el Alcorcón con un final eléctrico

Sergio González acude a celebrar el gol de Shashoua

El CD Tenerife desconcertó durante setenta minutos antes de decidirse a resolver su cita ante el Alcorcón, por la vía expeditiva, en un cuarto de hora final de locura. El equipo alfarero dominó el medio juego, dejó sin sentido el planteamiento inicial de Ramis y tuvo dos remates a los palos, uno en cada parte. Todo lo tuvo excepto el acierto, que cayó del lado blanquiazul cuando rentabilizó los cambios (Shashoua, Valera, Bermejo…) con el talento y la velocidad de la segunda línea.

La victoria deja al Tenerife más cerca del play-off que del descenso, con nueve puntos y ocho equipos sobre la zona roja, pero vuelve a confrontar las debilidades y las fortalezas ya conocidas en este curso. En lo uno, la incapacidad frecuente para ganar a través del juego combinativo —especialmente si sacrifica un segundo punta de movilidad por Apeh— y, en lo otro, la letalidad que le distingue cuando encuentra a sus jugadores de talento para fabricar ocasiones (Bermejo) o acabarlas (Shashoua y Valera) mientras el partido está, como hoy, todavía abierto.

Tuvieron los tinerfeñistas, no obstante, la suerte necesaria para que el Alcorcón no liquidara el encuentro cuando pudo. Después de diez minutos de arranque con banda para que se asomara Moore y área donde filtrara Vada, el Tenerife quedó en manos del grupo de Anquela. Tuvo un pase espléndido de su lateral diestro a la cabeza de Sol (m.12) que no enganchó el delantero y, al regreso, se apagaron los locales y se perfeccionó el sistema de su rival.

Inhabitual la disposición ofrecida —un 3-1-4-2 con Aguilera entre centrales y medios, arriba Marc Gual y Dani Ojeda yendo y viniendo para caer en los flancos o combinar por dentro—, el sistema del Alcorcón dejó a Bellvís y Laure como extremos y por el lado del segundo llegó el aviso inicial (m.22), un balón al área de meta a cuya pugna llegó tarde Alberto, solo lo justo para estorbar el remate de Dani Ojeda, que fue a córner.

Mediada la primera parte, el Alcorcón tenía el partido donde quería. Con la línea tirada a treinta metros de Dani Jiménez, las segundas jugadas eran de Aguilera o Kelechi y los centrales andaban cómodos, reducido el Tenerife a la salida en largo de la pelota —intrascendente Folch, sobrepasado Javi Alonso, temerosos de sacarla jugada Alberto o Carlos Ruiz—, en un empecinamiento que solo tuvo como fruto descubrir las carencias de Apeh.

Metido en su campo, el grupo de Ramis no encontró solución y acabó corriendo siempre detrás del balón, frente a un Alcorcón mejor en el escalonamiento y ocupando espacios, que maduró el juego hasta toparse con el segundo aviso (m.39), en la segunda jugada de un saque de esquina, un zapatazo desde veinte metros de Kelechi que se topó con el larguero.

La cosa reclamaba cambios inmediatos con el descanso. Al regreso de la pausa, relevó Shashoua a Apeh, pero siguió el Tenerife apagado y los alfareros igual de cómodos, tanto que el minuto 50 les dio para fabricar otras dos ocasiones. Primero la tuvo, y no la cazó, Marc Gual, antes de que Alberto corrigiera enviando a córner. Y tras al saque — después de que los visitantes imitaran la disposición de Inglaterra en el último Mundial, colocándose en fila india en el punto de penalti antes de dispersarse para rematar—, se preparó sin molestias José Léon un cabezazo imperial… al poste.

No cabían más motivos para esperar lo peor. Mientras Anquela aguardaba la caída de la fruta madura, Ramis quitó a Folch y Nono, buscando más balón y velocidad con Sergio González y Valera, y quemó las naves con la entrada de Bermejo. De pronto, el Tenerife resucitó. Antes (m.71), con la primera sociedad Fran Sol-Bermejo, que dejó el balón a los pies de Shashoua para un remate, encarado ante Dani, demasiado cruzado. Y luego, en diez segundos eléctricos: un pase de Alberto desde su zona para la carrera al desmarque de Bermejo, un control y primer remate del catalán y otro, definitivo, de Fran Sol aprovechando el rechace del portero.

El 1-0 madrugó las prisas del Alcorcón, que, ahora sí, metió otra marcha, se tiró buscando el empate y no se resguardó de la vuelta en el 82, cuando andaba reclamando un penalti que no lo pareció. Cazó Valera el balón en la banda, la puso en llegada a Sergio González y culminó la obra de la contra, a su estilo, el inglés: un requiebro para cambiarse de pierna el tiro antes de matar.

Las protestas del Alcorcón no tuvieron consuelo en el VAR, que revisó durante un par de minutos la posible falta de Carlos Ruiz antes del 2-0, pero no corrigió al árbitro. El partido, ya entonces frenético, dio para más cuando parecía resuelto. El gol visitante, primero anulado y luego reinterpretado, y la puntilla blanquiazul, obra de un Valera que parece dotado con el don del acierto en situaciones extremas.

(3) CD TENERIFE: Dani Hernández; Moore, Alberto, Carlos Ruiz, Álex Muñoz; Nono (Sergio González, m.63), Folch (Valera, m.63), Javi Alonso, Vada (Bermejo, m.70); Apeh (Shashoua, m.46) y Fran Sol (Zarfino, m.84).

(1) AD ALCORCÓN: Dani Jiménez; Fidel Escobar (Barbero, m.80), David Fernández, José León; Aguilera; Laure, Kelechi, Bravo (Hugo Fraile, m.75), Bellvís (Sosa, m.84); Dani Ojeda (Arribas, m.75) y Marc Gual (Xisco, m.75).

ÁRBITRO: Aitor Gorostegi Fernández (Comité vasco). Expulsó a por doble amonestación a Sergio González (m.89 y m. 90+5). Amonestó a Apeh (m.5) y a los visitantes Bellvís (m.8), Aguilera (m.83) y Laure (m.83).

GOLES: 1-0, Fran Sol (m.77). 2-0, Shashoua (m.82). 2-1, José León (m.90+3). 3-1, Valera (m.90+5).

INCIDENCIAS: Partido de la 27ª jornada de LaLiga SmartBank 20-21, jugado a puerta cerrada en el estadio Heliodoro Rodríguez López.

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