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Saltos de futuro

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Por Jesús Arvelo Hermida y Luis Gutiérrez Sanjuan, miembros del colectivo Salto a la Transición ecológica.

El avance del calentamiento global va poniendo las cosas en su sitio. Ya caben pocas dudas de que la toma de medidas drásticas para acabar con los combustibles fósiles y para transitar con prontitud a las renovables, es un camino sin retorno, y que aunque no fuera suficiente para frenar la emergencia climática, es un compromiso ético que debemos tomar pensando en la supervivencia de las próximas generaciones, y no dejárselo más difícil todavía. 

Si nos centramos en Canarias, la generación eléctrica mediante la eólica y la solar disponen de grandes potencialidades, pero sufren como en todos los lugares de la intermitencia de la radiación del astro rey y del viento, por lo que necesitamos que vengan acompañadas de generación gestionable, papel que actualmente juegan los grupos basados en combustibles fósiles como los de fuel oíl, o los de gas que pretenden introducir en las centrales térmicas.

Y una pregunta crucial es si pudiéramos disponer en estas pequeñas islas de algún recurso endógeno que acompañara a las intermitentes eólica y solar y pudiera jugar ese papel de necesaria generación gestionable que actualmente se desarrolla en el interior de las contaminantes centrales térmicas. Pues bien, la respuesta es afirmativa, y son los bombeos o centrales de bombeo reversibles.

Una de las características de nuestro territorio, excepto en el caso de Lanzarote y Fuerteventura, es la accidentada orografía, con cambios destacables de altura en cortas distancias. Esto junto con la lejanía y la insularidad, la falta de agua y materias primas, y ser territorio limítrofe de la Unión europea, han sido los argumentos esgrimidos desde hace décadas para obtener un status especial dentro de los 27 y ser destinatarios de fondos europeos por encima de lo que nos correspondería si se tuviera en cuenta únicamente nuestro nivel de renta. 

Tener una difícil orografía ha servido también para salvar grandes espacios de la maquina tragalotodo del crecimiento económico, pero por otro lado, somete a la población que vive en esas zonas a dificultades de todo tipo e impide un mayor desarrollo económico y social.

Y ahora resulta que haciendo uso de esta peculiar geografía podríamos dar un avance de gigante en nuestro afán de descarbonizar las islas y desmantelar las centrales térmicas, dos de ellas entre las industrias más contaminantes de toda España. ¿Es lícito rechazar el uso de nuestro peculiar relieve y de muchos embalses actualmente disponibles a esta obligada tarea? La respuesta es un no rotundo. 

Mienten quienes dicen que no podemos impulsar un montón de pequeños y medianos saltos de agua en cumbres y medianías, sin deteriorar el paisaje. Es compatible, si las cosas se llevan a cabo con cuidado. 

Algunos de estos saltos de agua, son de una potencia destacada como el ya aprobado Salto de Chira, o como La Cueva de las Niñas, o como Güímar, y el Tanque en Tenerife y otros son microproyectos, como el de la Presa de los Lugarejos-Los Pérez en Gran Canaria, o el de Tejina- Valle Molina en Tenerife, o Las Lomanas-Bediesta en La Palma, hablamos de proyectos que en muchos casos representan una potencia de 1, 2 o 6 MW. El ITC describe 50 posibles ubicaciones para centrales de bombeo en nuestros campos. Y las necesitamos todas, especialmente las de mayor potencia para alcanzar la descarbonización de las islas. Necesitamos en torno a los 500 MW de potencia instalada de bombeo tanto en Tenerife como en Gran Canaria. 

Una parte del ecologismo aún no le da a la cuestión climática la prioridad que merece y que obliga a variar el discurso, y no permanecer anclado a un paisajismo que juega como un peso muerto en contra de los cambios inevitables que requerimos para abandonar los combustibles fósiles y entrar a fondo en un debate sobre nuestra forma de vivir, de trabajar, de producir, de consumir, de movernos, de organizarnos, que sobrepasa los límites de nuestras islas.

Con respecto al Gobierno canario, recordarle que simplemente no le vamos a permitir que se dilate en el cumplimiento de las estrategias que ha presentado a la sociedad, donde las centrales de bombeo ocupan un lugar central.

Por Jesús Arvelo Hermida y Luis Gutiérrez Sanjuan, miembros del colectivo Salto a la Transición ecológica.

El avance del calentamiento global va poniendo las cosas en su sitio. Ya caben pocas dudas de que la toma de medidas drásticas para acabar con los combustibles fósiles y para transitar con prontitud a las renovables, es un camino sin retorno, y que aunque no fuera suficiente para frenar la emergencia climática, es un compromiso ético que debemos tomar pensando en la supervivencia de las próximas generaciones, y no dejárselo más difícil todavía. 

Si nos centramos en Canarias, la generación eléctrica mediante la eólica y la solar disponen de grandes potencialidades, pero sufren como en todos los lugares de la intermitencia de la radiación del astro rey y del viento, por lo que necesitamos que vengan acompañadas de generación gestionable, papel que actualmente juegan los grupos basados en combustibles fósiles como los de fuel oíl, o los de gas que pretenden introducir en las centrales térmicas.

Y una pregunta crucial es si pudiéramos disponer en estas pequeñas islas de algún recurso endógeno que acompañara a las intermitentes eólica y solar y pudiera jugar ese papel de necesaria generación gestionable que actualmente se desarrolla en el interior de las contaminantes centrales térmicas. Pues bien, la respuesta es afirmativa, y son los bombeos o centrales de bombeo reversibles.

Una de las características de nuestro territorio, excepto en el caso de Lanzarote y Fuerteventura, es la accidentada orografía, con cambios destacables de altura en cortas distancias. Esto junto con la lejanía y la insularidad, la falta de agua y materias primas, y ser territorio limítrofe de la Unión europea, han sido los argumentos esgrimidos desde hace décadas para obtener un status especial dentro de los 27 y ser destinatarios de fondos europeos por encima de lo que nos correspondería si se tuviera en cuenta únicamente nuestro nivel de renta. 

Tener una difícil orografía ha servido también para salvar grandes espacios de la maquina tragalotodo del crecimiento económico, pero por otro lado, somete a la población que vive en esas zonas a dificultades de todo tipo e impide un mayor desarrollo económico y social.

Y ahora resulta que haciendo uso de esta peculiar geografía podríamos dar un avance de gigante en nuestro afán de descarbonizar las islas y desmantelar las centrales térmicas, dos de ellas entre las industrias más contaminantes de toda España. ¿Es lícito rechazar el uso de nuestro peculiar relieve y de muchos embalses actualmente disponibles a esta obligada tarea? La respuesta es un no rotundo. 

Mienten quienes dicen que no podemos impulsar un montón de pequeños y medianos saltos de agua en cumbres y medianías, sin deteriorar el paisaje. Es compatible, si las cosas se llevan a cabo con cuidado. 

Algunos de estos saltos de agua, son de una potencia destacada como el ya aprobado Salto de Chira, o como La Cueva de las Niñas, o como Güímar, y el Tanque en Tenerife y otros son microproyectos, como el de la Presa de los Lugarejos-Los Pérez en Gran Canaria, o el de Tejina- Valle Molina en Tenerife, o Las Lomanas-Bediesta en La Palma, hablamos de proyectos que en muchos casos representan una potencia de 1, 2 o 6 MW. El ITC describe 50 posibles ubicaciones para centrales de bombeo en nuestros campos. Y las necesitamos todas, especialmente las de mayor potencia para alcanzar la descarbonización de las islas. Necesitamos en torno a los 500 MW de potencia instalada de bombeo tanto en Tenerife como en Gran Canaria. 

Una parte del ecologismo aún no le da a la cuestión climática la prioridad que merece y que obliga a variar el discurso, y no permanecer anclado a un paisajismo que juega como un peso muerto en contra de los cambios inevitables que requerimos para abandonar los combustibles fósiles y entrar a fondo en un debate sobre nuestra forma de vivir, de trabajar, de producir, de consumir, de movernos, de organizarnos, que sobrepasa los límites de nuestras islas.

Con respecto al Gobierno canario, recordarle que simplemente no le vamos a permitir que se dilate en el cumplimiento de las estrategias que ha presentado a la sociedad, donde las centrales de bombeo ocupan un lugar central.

Por Jesús Arvelo Hermida y Luis Gutiérrez Sanjuan, miembros del colectivo Salto a la Transición ecológica.

El avance del calentamiento global va poniendo las cosas en su sitio. Ya caben pocas dudas de que la toma de medidas drásticas para acabar con los combustibles fósiles y para transitar con prontitud a las renovables, es un camino sin retorno, y que aunque no fuera suficiente para frenar la emergencia climática, es un compromiso ético que debemos tomar pensando en la supervivencia de las próximas generaciones, y no dejárselo más difícil todavía.