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Soria nos ataca de nuevo

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De entrada, choca que dos altos cargos fallen de esa manera a citas concertadas quince días antes; y avisando a última hora. Pero, qué quieren, conociendo el talante del macho Soria, redivivo por la gracia de Rajoy, es evidente el propósito deliberado de humillar al viceconsejero. Un lujo que puede Soria permitirse porque los canarios somos tan pollabobas que, encima, lo votamos a pesar de que de sus antecedentes atrabiliarios cabe esperar siempre cosas así. Y no ha hecho más que empezar. Casi estoy por apuntarme a griego.

Hablan, los empresarios, de pelea de patio de colegio ignorando cuanto contribuyen tales justas a la forja del carácter de los educandos. Es sabido que los críos a los que alguna vez han puesto un ojo en tinta son de mayores proclives a los consensos preventivos, de acuerdo con el principio de que a más toro va el becerro. Los traumas tienen su pedagogía, no crean. Quiero decir que no deben despreciarse las peleas de patio de colegio al punto de hacer pasar por tal lo que no es sino manifestación de la mediocridad de la clase política que padecemos, agravada, en este caso, por el talante autoritario y fascistoide de Soria a quien, de niño, o no le hincharon nunca un ojo o le hincharon los dos demasiadas veces; que el exceso puede provocar el efecto contrario de incontenibles deseos de venganza.

Vista la trayectoria política del ministro, colmada de malos gestos por no hablar de la larga estela de asuntos "raros", no debe sorprendernos lo ocurrido. Estoy de acuerdo con Tom Smulders, presidente de la Asociación de Empresarios Extrahoteleros, en que Soria "no quiere perjudicar los intereses turísticos de Canarias" y es verdad: solo le tienen sin cuidado si ha de priorizar la satisfacción de sus bajas pasiones. No sé si Freud o Jung (o san Escrivá, ya puesto) escribieron algo sobre esto. Smulders, por cierto, fue el único "indignado" que opinó a cara descubierta. Los demás empresarios prefirieron no exponerse a que Soria les dé un piñazo; en un ojo, mismamente. Imagino que Grisaleña habrá roto a cabezazos la tira de botellas de vino espumoso portugués para expiar la ocurrencia de considerar premio gordo de la Lotería de Navidad que semejante personaje entrara en el Gobierno.

El palo a las energías renovables y las prospecciones petrolíferas frente a Lanzarote y Fuerteventura son otros dos asuntos a considerar. En lo del petróleo, llama la atención que no las autorice, las prospecciones, en la parte de Valencia y Baleares y les dé entusiasmada luz verde en las islas. Sin embargo, ya ven, lo entiendo. Al fin y al cabo, aquí somos indígenas y algo toletes, mientras que Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, es espécimen más evolucionado, no quiere que le pringuen la costa y la veo muy capaz de darle a Soria, como se ponga con muchas, con cualquiera de sus bolsos; sin importarle destrozarlo porque, total, se los regalan. Además, Barberá es del PP y amiga del no culpable Camps y los de aquí son lo que son; y no me pregunten qué son porque igual lo digo y se forma el lío.

En cuanto al parón a las renovables, me remito a la alarma del grupo Economistas ante la Crisis ante la ignorancia energética de Soria. Se nota que no lo conocían de atrás. Por mi parte, sin establecer antipáticas relaciones causa-efecto ni aludir al refresco ese que te da alas, haré hincapié en que, tras reunirse el muy ministro con las grandes compañías eléctricas, anunció el cañazo a las energías renovables sin haber hablado siquiera con las empresas de un sector al que ha puesto en peligro. Un corte de mangas que ni don Pepito, oye. Trató de salvar la cara hablando de un trato específico a Canarias; lo que no resulta tranquilizador porque, con las "especificidades" ya adelantadas, mejor será que no especifique mucho más.

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