Hantavirus
Análisis
Clavijo retuerce los hechos para rentabilizar la alarma que sembró en la crisis del hantavirus
Hantavirus Análisis
Como era de esperar, el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, se enrocó este miércoles en su tesis de “defensa de la seguridad de los canarios” para justificar su confrontación con el Gobierno del Estado y el comportamiento que tuvo el fin de semana pasado con la llegada a Canarias del MV Hondius, el barco donde se detectó el brote de hantavirus que originó una crisis sanitaria en la que se han visto concernidos una veintena de países. En su comparecencia a petición propia ante el pleno del Parlamento de Canarias, Clavijo no reconoció el más mínimo error en la gestión de esta crisis por parte suya o de los miembros de su Gabinete, pero para conseguirlo pasó de puntillas por una decisión crucial que tomó y que no pudo ejecutarse sencillamente por no ser de su competencia: el anuncio de que no autorizaría la entrada del barco en el puerto de Granadilla porque, a su entender, no se cumplían sus exigencias.
En tres ocasiones a lo largo de su primera intervención, Fernando Clavijo se refirió al Hondius como “un crucero de lujo”, seguramente en un intento por desacreditar a quienes le han reprochado insistentemente su desprecio por la vertiente humanitaria de la operación internacional que él trató de boicotear en todo momento. Olvida el presidente canario de que en ese barco no solo viajaban 114 pasajeros, catorce de ellos españoles, sino también 61 tripulantes, gente trabajadora, mayoritariamente filipina, entre la que se encontraba también un español.
Como no podía faltar en un discurso de confrontación con el Estado, Clavijo desplegó todo el catálogo de desprecios, agravios y ninguneos hacia esta ultraperiferia, y pronto le hicieron los coros todos los partidos políticos que respaldan al actual ejecutivo canario en esta legislatura, desde el suyo propio, Coalición Canaria, hasta el Partido Popular, que en Canarias quebró este miércoles la prudencia que está manteniendo en estos momentos a escala nacional, pasando por la Agrupación Herreña de Independientes (AHI) y la Agrupación Socialista Gomera (ASG), que defendieron con apasionamiento la canariedad de los errores gubernamentales por encima de las consecuencias de esos errores.
En el terreno de lo anecdótico cabe destacar la intervención de la portavoz del Partido Popular, Luz Reverón, que fue la única que se refirió, con todas las letras, al mensaje de WhatsApp que Clavijo envió a la ministra de Sanidad con un texto generado por inteligencia artificial para defender la tesis de lo bien que nadan las ratas. A Reverón no le indignó lo que hizo el presidente, es decir, el contenido del mensaje, sino que este se filtrara a la prensa para que toda la humanidad supiera de qué fuentes científicas estuvo bebiendo el presidente canario durante la mayor crisis de salud pública después de la pandemia por coronavirus en 2020.
El partido de Luz Reverón sabe muy bien lo que es filtrar un pantallazo de WhatsApp a los medios informativos. Lo hizo en 2018 un senador del Grupo Popular, aún por identificar, que envió a algún periodista amigo de El Español el mensaje que había recibido de su portavoz, Ignacio Cosidó sobre la manera de controlar la Sala Segunda del Tribunal Supremo (la de los aforados) por la puerta de atrás mediante el nombramiento de un paquete de magistrados que incluía a Manuel Marchena como presidente del alto tribunal y del Consejo General del Poder Judicial.
A Clavijo le echó una mano sin querer el portavoz socialista, Sebastián Franquis, quien respecto a los mensajes y llamadas telefónicas cometió el error de decir que estas últimas quedan grabadas, cuando quería decir registradas. Su aclaración posterior, tras el lógico reproche de Clavijo, que se había indignado al creer que era cierto que sus conversaciones con el Gobierno habían quedado grabadas, no fue tenida en consideración por el presidente y su grupo parlamentario, que abuchearon al socialista. Sencillamente les viene mejor creer que a Clavijo lo grabaron los ministros porque, de este modo, habrá polémica otras dos semanas más. Por lo menos.
El portavoz de Vox, Nicasio Galván, no ayudó demasiado a la causa clavijista porque se empeñó en recordarle que gobiernan juntos, entre otros municipios canarios en Granadilla de Abona, y en felicitarle por la interpretación particular que Canarias ha hecho del lema “prioridad nacional” al imponer a los aspirantes a una vivienda pública un arraigo de doce años.
“Un paso al lado, no atrás”, pero siempre alarmismo
Lo más elocuente de las explicaciones dadas por Clavijo motu proprio fue la ausencia de una explicación sobre su comportamiento la noche del sábado previa a la llegada del Hondius a Tenerife. En ningún momento reconoció el exceso administrativo y jurídico que supuso su anuncio de que iba a prohibir (llámalo “no permitir”) la entrada del barco en el puerto de Granadilla. Según sus palabras, lo que hizo fue “dar un paso al lado, no atrás”, y lo hizo “para no entorpecer el operativo y permitir que se desarrollara con la mayor rapidez posible”.
Creía Clavijo a esas horas que iba a bastar con dar la orden al presidente de la Autoridad Portuaria para que se hiciera su voluntad, algo que era del todo imposible. Primero, porque ningún presidente autonómico de España (incluidos el catalán y el vasco, dicho sea para descartar comparaciones estúpidas) tiene competencia alguna sobre los puertos de titularidad y de interés nacional. Y, segundo, porque por si albergaban alguna duda los asesores que hicieron cometer ese exceso al líder canario, ya se encargó de inmediato la directora general de la Marina Mercante de despejarlas con una orden tajante.
Todavía no ha quedado aclarado si Clavijo llegó a cursar la orden de prohibición de entrada ante el presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, Pedro Suárez, que se encontraba presente aquel día en el muelle cuando se produjo el anuncio presidencial. Pero dados los conocimientos que se le suponen a Suárez y la presencia en los alrededores del presidente de Puertos del Estado, el también canario,Gustavo Santana, todo hace pensar que el intento naufragó antes de promoverse.
Clavijo se empeñó este miércoles continuamente en mantener el mismo tono de alarmismo que le llevó a aquella atrabiliaria decisión a pie de muelle. Hizo girar gran parte de sus reproches alrededor de los test PCR, que no se hicieron como él dice que se exigió, al desprecio por los científicos canarios (solo citó a uno, frente a los que han respaldado la operación) y la aparición de un caso positivo le ha servido para sostener que tenía razón en sus augurios. “Lo que no quisimos hacer fue ser cómplices de una decisión tomada sin información, sin respeto institucional y sin atender ninguna de las garantías que habíamos solicitado”, proclamó.
Y de remate, como viene siendo norma desde que estallaron los memes con las ratas, Clavijo y los portavoces aliados se volvieron a lanzar a por la inmigración para tener más reproches que hacer al Gobierno de Pedro Sánchez.