Arima León, directora de cine: “La identidad canaria, tal y como yo la percibo, es absolutamente diversa, en constante construcción”

La directora Arima León durante un rodaje.

Gara Santana

Las Palmas de Gran Canaria —

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Arima León (1993) acaba de presentar su primera película Tal vez en el Festival de Cine de Las Palmas. Se considera una “proletaria del arte” y tiene en su mirada una mezcla de realismo, ambición y el reflejo de un recordatorio constante de que ella hoy puede estar sentada aquí hablando de arte porque su abuela Candelaria se deslomó cogiendo tomates en el sureste de Gran Canaria como tantos aparceros en la primera mitad del siglo XX. Fiel defensora de que las historias contadas desde Canarias se pueden entender en todo el mundo celebrando sus singularidades, León es muy clara en la reivindicación de una lucha por una industria cinematográfica que pueda ser proyectada al mundo desde las islas.

¿Cómo ha sido presentar tu primera película, Tal vez, en el Festival de Cine de Las Palmas?

He estado últimamente reflexionando mucho sobre qué puede suponer el éxito para una película y creo que al final es emocionar, estamos en una carrera de fondo constante, de hecho, Tal vez, llevó siete años hasta que la rodé y ocho llevo actualmente involucrada con este proyecto y para llevar tantos años y dedicarle tanta vida, al final lo que necesitas un poco es como el feedback del público y lo cierto es que en el Festival de las Palmas la acogida ha sido abrumadora, se llenaron los tres pases, me encontraba gente emocionada días después con la película cuando me hablaban de ella. Siento que ahí es donde radica el éxito de una película; el poder transformador, en las personas y cómo les puede atravesar. 

'Tal vez' ha sido como la escuela de cine que nunca me pude pagar

¿Cuándo supiste que esta película estaba terminada y qué pasó en este periodo de tiempo de siete años?

Realmente, la mayor parte del tiempo estuve tratando de levantar financiación, que es el proceso más complejo y más tedioso del cine. También es cierto que yo vengo del mundo del teatro y he aprendido cómo funciona la industria y cómo se produce cine gracias a Tal vez, porque no tenía ni idea. La primera vez que me presenté a unas subvenciones para el desarrollo tenía que buscarlo todo en internet, o buscar qué era un plan de financiación, o cómo se hacía un presupuesto, no tenía ni idea y Tal vez ha sido como la escuela de cine que nunca me pude pagar.

La directora canaria de cine Arima León.

El proceso de lo que es producir la película como tal fue muy rápido, porque en noviembre de 2024 le presenté el proyecto a Lidia Palencia, que es la productora ejecutiva de Inefable, y a ella le gustó y a partir de diciembre ya empezamos a preproducir. Una preproducción muy acelerada, porque en realidad para una película de época de estas características hubiésemos necesitado más tiempo, pero con las condiciones que pusieron, cogí la oportunidad con muchísima fuerza y ganas, ya que al final llevaba siete años preparándome para ese momento. En octubre de 2025 entregué la película terminada. El proceso de producir y posproducir no fue de mucho tiempo, en parte también porque tuvimos la posibilidad de tener un presupuesto bastante amplio, mucho más amplio de lo que cualquier persona que va a producir su ópera prima puede, y eso también hace que los procesos se aceleren. 

¿Cómo le explicarías a las lectoras, a los lectores, que se cuenta en Tal vez

Tal vez es una película sobre la memoria, no sólo histórica, sino también una reflexión hacia la importancia de los recuerdos y de cómo a veces son una suerte de refugio para cuando no lo estamos pasando muy bien en la vida. También hablamos, no solo de la importancia de sentirse amado, sino también de sentirse querido y correspondido, en el caso de Natalia. También habla de la tragedia de la soledad forzada, de cómo muchas veces la vida te pone en situaciones donde la soledad se convierte en tu única amiga, y cómo te repones de eso. 

Cartel de la película 'Tal vez'.

¿Y a nivel personal (y político), hay una intención en la apuesta de hacer cine, no solo de temas canarios sino desde Canarias?

Para mí es importante posicionar la identidad, toda esta teoría en cierto sentido, de diversidad, de ambición también de crear desde Canarias, en una apuesta profesional. Mis 20 años los he invertido en sacar adelante este proyecto, con la convicción de querer producir en grande y de querer producir una historia que atraviese universalmente, y demostrar que en Canarias no sólo hay talento, sino que además también podemos estar al nivel tanto nacional como internacional. Tengo esa confianza en nuestro trabajo.

Mencionas la identidad canaria, que es una característica en tu forma de hacer cine y un debate que ha vuelto a la actualidad, pero no solo hablas de una identidad de procedencia sino atravesada por otras que conviven conformando esa idea.

Creo profundamente en el proceso transformador que tiene el cine, y en la importancia de sentirse representado o representada. Mi intención siempre, cuando he rodado y cuando me enfrento a un proyecto, es buscar lo genuino en la identidad de los personajes. Al final, eso está muy tocado de manera transversal por mi propia identidad. Las historias beben también de mí, de mis experiencias, y de lo que yo siento para con el territorio, para con mi cuerpo, para con la sociedad. Siempre intento dibujar esa visión que yo tengo del mundo a través de mis personajes. De algunas formas un tanto alejadas, otras no, pero sí que intento replantearme lo que yo no he podido ver en cine y tratar de completar esos huecos.

La directora de cine Arima León en el rodaje de su película 'Tomate canario' (2022).

La identidad canaria, tal y como yo la percibo es absolutamente diversa, en constante construcción. Creo que nuestra historia colonialista ha hecho que nosotras no sepamos verdaderamente cuál ha sido nuestra identidad, porque precisamente la construcción del pensamiento colonialista lo que hace es que el colono construye tu identidad destruyendo la que había antes. Yo además vengo de una sociedad bastante empobrecida, casi esclavista, como es el sureste de Gran Canaria y todo el monocultivo del tomate, e incluso lo que yo siento que es mi realidad como canaria, al venir a la capital, a Las Palmas, difiere muchísimo. 

Mi abuela tenía que tener a sus bebés en cestas de tomates mientras ella recogía la zafra y esto estamos hablando que eran los años 60

Te defines a ti misma como heredera de “una estirpe de agricultores esclavizados por el tomate” ¿por qué crees que sigue siendo algo exótico llevar al cine una realidad como la que sufrieron los aparceros en Gran Canaria hace menos de un siglo? 

Porque no conviene políticamente. No conviene que recordemos de dónde venimos, lo que comentábamos de ese pensamiento del colonizado; el colonizador construye tu identidad a través de lo que a él le beneficia, eso pasaba en siglos anteriores y sigue pasando hoy en día, llámalo monocultivo del tomate o llámalo monocultivo del turismo. Siempre hay abuso de poder, siempre hay abuso laboral, es cierto que de hace unos años en adelante, por los cambios de la sociedad y de los tiempos, ya no hay tanta o esa esclavitud. Mi abuela tenía que tener a sus bebés en cestas de tomates mientras ella recogía la zafra y esto estamos hablando que eran los años 60, que es el año pasado, por así decirlo, y cuando empiezas a investigar y empiezas a escuchar a las personas mayores, tú te das cuenta del privilegio que tienes, o sea, que es cierto que seguimos siendo uno de los territorios más pobres del Estado, a pesar de ser uno de los que tiene el PIB más alto. Esa riqueza que genera el pueblo no se la está quedando el pueblo, y por ello al poder le interesa que el pueblo nunca sepa cuán esclavizado está para que nunca tenga que alzar la voz.

No puedes no posicionarte en ningún bando porque tienes que existir en un lugar en el mundo

Hay un debate ahora desde la Gala de los Goya, bastante atravesada por el genocidio en Gaza, sobre el papel que debe jugar un artista en las realidades políticas de su tiempo. ¿Tú cuál crees que es?

Somos seres políticos, yo no entiendo cómo no se puede ser político en el arte, porque incluso cuando ignoras la política se está haciendo política. Tú estás posicionándose en un bando de la historia, no puedes no posicionarte en ningún bando porque tienes que existir en un lugar en el mundo, entonces algo que parece tan obvio a la gente se le olvida cuando empieza a frivolizar con el arte, el arte por el arte también es un arte político, yo creo que todo está atravesado por lo que pensamos, por lo que lo que sentimos, y también yo puedo entender que tú no tengas la obligación de expresar tu opinión o de expresar lo que sientes, pero ya un hecho artístico lo estás haciendo de manera intrínseca, y negar esa realidad no es realista con el hecho creativo. Puedo creerme que hay artistas que de verdad piensen que no son políticos pero hasta Torrente es político, El diablo se viste de Prada es político, ¿qué representan? ¿qué financian? todo es político. Puedo entender que eso vaya en detrimento de su carrera, pero para mí no hablarlo sería como si yo no existiese en cierto sentido y es por eso yo tengo la necesidad constante de hablar de lo que me atraviesa.

Creo que es revolucionario crear desde los márgenes

Tienes toda la vida y la carrera por delante. ¿Crees que las películas de Arima León tendrán un sello reconocible por los espectadores?

No sé qué van a ver en un futuro, primero porque siempre pienso que nunca puedo dar por sentado que volveré a dirigir otra película, de hecho cuando rodaba Tal vez siempre pensaba en rodarla como si no volviese a rodar una película en mi vida porque es muy difícil dedicarse al cine y poder levantar películas. Dicen que el estado natural de una película es que no se haga, entonces yo puedo tener muchos proyectos, pero igual nunca se hacen, no sé qué es lo que se va a ver en un futuro, pero sí que tengo claro que quiero rodar, o al menos la Arima que soy ahora, quiere rodar desde Canarias, porque para mí es también un compromiso vital, un compromiso político, y creo que es revolucionario crear desde los márgenes, sin embargo eso no implica que yo tenga que rodar un cine que desde el diseño de producción sea pequeño; yo quiero optar a grandes presupuestos, yo quiero optar a historias universales y que se lleven por todo el mundo, soy muy ambiciosa en ese sentido. Quizás suena pretencioso por mi parte, pero si dijese lo contrario estaría siendo deshonesta conmigo misma, y yo siempre he soñado un cine muy grande, y creo que es una revolución hacerlo desde Canarias.

Quizás pensar que no podemos soñar tan grande ¿bebe también de esa herida neocolonial de la que hablabas?

Absolutamente. Pensar siempre en pequeño es lo que nos hace quedarnos aquí, es cierto que yo he decidido quedarme aquí porque siento que estoy defendiendo en cierto sentido el territorio, pero es verdad que mi padre por ejemplo siempre me ha dicho “no seas pobre hasta para pedir”. Nunca voy a pedir poco, yo voy a pedir todo lo que se me ocurra, ¿que no sucede? pues tengo la suerte de ser proletaria y eso provoca en mí la capacidad de adaptación, yo puedo contar historias de 3.000 euros con un millón o con 60 millones.

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