Loro Parque
Una nueva protesta contra Loro Parque y otros zoológicos del mundo pide la liberación de los cetáceos: “Basta de maltrato animal”

Protesta frente a Loro Parque para pedir el fin del "maltrato animal". Álvaro Morales.

Álvaro Morales

9 de mayo de 2026 14:03 h

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No es la primera, ni mucho menos, pero la protesta de este sábado por la mañana por fuera de las instalaciones del zoológico Loro Parque, en el Puerto de la Cruz, la principal ciudad turística del Norte de Tenerife, tuvo un aire especial. Convocada por Empty the Tanks en otros zoos similares de todo el planeta que exhiben y explotan económicamente a cetáceos, reunió a medio centenar de personas de 11.00 a 13.00 horas y movilizó a dos vehículos de la Policía Nacional con una docena de agentes, algo poco habitual y que los manifestantes achacan a situaciones que se han dado en otras protestas por diversos motivos. En la tarde de este sábado volverá a repetirse. Pero si algo caracterizó a esta movilización fue su total pacifismo.

Los convocantes recalcaron en sus primeras intervenciones que no debían censurar a los visitantes, trabajadores del Loro Parque ni a nadie que pasara por delante o la vía anexa, sino, al revés, entenderlos también a ellos porque quizás no conocen el sufrimiento de los cetáceos en estos negocios. Y de ahí la importancia de la concienciación y difusión de datos realmente reveladores. 

Eso sí, en los primeros minutos no faltaron las personas que insultaron a los manifestantes, en este caso dos hombres mayores, uno que pasó justo por delante y otro con una muleta que lo hizo por la calle paralela, con comentarios como: “Que se pongan a trabajar” o “no protestan contra los asesinos o violadores”. Asimismo, y una hora después, unas adolescentes que ya venían de la visita defendieron al Loro Parque dentro del célebre trenecito que recorre el casco del Puerto. En los tres casos, La réplica fue instantánea y la dieron de forma perfecta los que protestaron; silencio e indiferencia, ninguna respuesta, sino más énfasis en sus argumentos. 

Algunos de los organizadores, como Teresa García, de Imagine Canarias, o Aurelio Rodríguez, de Océanos de Vida Libre, explicaron a Canarias Ahora que la aparente poca participación de personas en la protesta se debe a que muchas personas justifican este negocio por los trabajos que aporta y por la influencia de esta empresa en toda la Isla, aparte de que, al haber dos convocatorias en el mismo día, cierta gente prefirió la tarde (la jornada coincidía con las actividades del festival Mueca, de arte en la calle). 

Protesta frente a Loro Parque para pedir el fin del "maltrato animal". Álvaro Morales.

Apoyo de algunos vehículos que pasaban 

No obstante, y con el apoyo de algunos vehículos que pasaban y tocaban las pitas en señal de coincidencia (incluso un gran camión de bomberos con algunos de estos profesionales con el puño cerrado), los asistentes se dejaron oír y, sobre todo, aportaron numerosos argumentos en contra de esta explotación animal. Entre otros, verdades tan lapidarias como desconocidas por muchos, como que los delfines “no sonríen, no pueden mover los músculos de la cara. Sus sonrisas son la mayor mentira de la historia”, por lo que piden que la gente no se engañe porque, en realidad, están sufriendo cautiverio, cárcel y explotación. “No más cárceles de agua, pedimos vida libre para los cetáceos”, gritaron algunos de los que usaron el megáfono. “Basta ya de maltrato animal”, se coreó en diversos momentos. 

En esa línea, subrayaron que los delfines, como las orcas y otros cetáceos, “no son payasos, tienen derecho a la libertad, no son atracciones turísticas ni máquinas de hacer jodido dinero: son seres sintientes en lo emocional y en lo social”. Además, se recordó que, “en muchos sitios, ya existen santuarios marinos, pero aquí seguimos igual, no damos para más”, lamentaron. En esta línea, remarcaron que “ningún tanque puede sustituir al océano, ningún aplauso o una foto de recuerdo puede justificar el encarcelamiento”, por lo que apuesta en contraste por “la empatía, el respeto y la educación”.

Protesta frente a Loro Parque para pedir el fin del "maltrato animal". Álvaro Morales.

Entre otras consignas coreadas por todos, destacó también el “océanos sí, tanques no”. Asimismo, se indicó que “cada orca le cuesta al Loro Parque 500.000 euros al año”, cuestionando la labor de protección de la entidad y resaltando su afán de lucro, “enviando cartas a colegios e institutos de la Isla para adoctrinar a los niños, niñas y jóvenes”, al tiempo que aludieron a la interconexión de la empresa con Ashotel, restaurantes, grupos empresariales de publicidad (única empresa que se publicita en señales de Tráfico en Tenerife) y mediáticos, en contraste con el hecho de que “los grandes patrocinadores de EE.UU. ya se les han caído por la presión internacional”. De hecho, subrayaron que, mientras crecen y se promueven los refugios oceánicos para estos animales, “aquí seguimos igual: vergüenza”. 

Una presión mundial que, ayer y hoy, movilizó a personas con esta misma concienciación en zoológicos de Norteamérica, Sudamérica, África, Europa, Asia, Australia.

Protesta frente a Loro Parque para pedir el fin del "maltrato animal". Álvaro Morales.

Múltiples consecuencias para los animales

Entre otras consecuencias horribles para los cetáceos, aludieron al “estrés por el transporte; el reducido tamaño de las piscinas, que limita su espacio y libertad; la interacción de individuos, que hace que haya ataques de los más fuertes contra el resto; una alimentación asentada en pescado congelado, menos nutritivo que el fresco, por lo que se completa su dieta con medicinas, y la separación de madres y crías cuando se trasladan a las últimas a otros centros”.

Asimismo, explicaron que los cetáceos sufren “alteraciones del comportamiento por su encarcelamiento, como nadar en círculos de manera repetitiva, exhalaciones agudas y constantes por ansiedad, abrir y cerrar la boca bruscamente, mover la cabeza de forma abrupta de un lado a otro o golpear con las aletas, así como suplicar comida, ya que se les mantiene a veces hambrientos para que hagan ciertos ejercicios”. 

Además, aluden a que realizan varamientos “voluntarios, saliendo del agua, como ocurre con la orca Morgan en Loro Parque, algo nada habitual en las vidas libres de las orcas”. Esto deriva en “depresión, pérdida de apetito, trastornos piscológicos, autolesiones, agresiones entre individuos o hacia los entrenadores, y un debilitamiento del sistema inmunológico que los hacen más vulnerables, Son seres muy inteligentes y sensibles y algunos especialistas sostienen que incluso intentan suicidarse golpeándose contra las paredes de las piscinas, aparte de que sufren cataratas y una exposición excesiva al sol por el pequeño tamaño de las piscinas en comparación con los océanos”.

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