Las caravanas se hacen notar en su protesta por las carreteras de Tenerife
No fueron las 500 autocaravanas que aproximadamente esperaban, pero la Federación G3A, en coordinación con ACAT Tenerife, logró este sábado crear una extensísima hilera de vehículos de hasta 423 y 22 kilómetros de serpiente por gran parte de la autopista del Sur de la Isla en señal de protesta por las dificultades y obstáculos crecientes que dicen que están afrontando para desarrollar su pasión en las Islas.
El presidente de la ACAT, Juan Martín, mostró en la noche de este sábado su plena satisfacción por una de las manifestaciones de este colectivo más importantes y exitosas de la historia en Canarias, lo que, a su juicio, prueba la necesidad que sentían de exponer sus críticas y reivindicaciones, “siempre desde la unidad y sin protagonismos individuales”.
Como previa, el viernes hubo una concentración, desde las 15:00 horas, en la estación de servicio El Gomero, en el municipio de San Miguel de Abona, en el sur. Sin embargo, el día potente era este sábado, con una manifestación en hilera por diversas localidades desde las 11:00 horas, pasándose por Granadilla, Los Abades (Arico), Candelaria (rambla de Los Menceyes) y Santa Cruz de Tenerife, con retorno por el mismo itinerario y distintos puntos de reagrupamiento para garantizar seguridad y visibilidad.
Como tenían previsto, con una movilización “pacífica, ordenada y coordinada con las autoridades”, los participantes hicieron múltiples vídeos para mostrar el éxito de la convocatoria, cuyo objetivo principal pasaba por reforzar la voz del colectivo y recalcar sus exigencias y críticas.
Entre otros problemas, y como exhibieron en numerosas pancartas y consignas, con constantes pitadas, se quejan de la creciente falta de aparcamientos y de zonas preparadas para este tipo de vehículos, como los lugares ambientalmente previstos para evacuar las aguas fecales, así como de otras restricciones que sufren para desenvolverse de forma adecuada. Además, se quejan de que los ayuntamientos cada vez “restringen más los aparcamientos, los hacen de 1,80 a 4 metros y eso impide que quepa una autocaravana normal, que suele ser más larga, así como una furgoneta grande normal”. También de “la persecución creciente que sufrimos” y de los repetidos desalojos, como uno reciente en el municipio tinerfeño de Candelaria.
Por eso, exigieron que acabe esa “persecución” y subrayan que este colectivo, “lejos de ser un problema, suponemos una oportunidad para los lugares que nos acogen porque dinamizamos la economía, consumimos y respetamos los sitios”.
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