Cristina y la competencia lingüística
Un día fue su memorable dueto con Luz Reverón sobre los sebadales de Canarias (“ojo, que todas las algas no son buenas”); otro su anuncio de que se sentaba con unos señores a “comer comida”, y luego sus pintorescas explicaciones sobre el asunto Bragagate (“No es normal que un interventor haga un informe de ese tipo de las cuentas de un grupo municipal”). El caso es que Cristina Tavío, presidenta del Partido Popular de Tenerife, no dejará nunca de confirmar ante el público municipal y espeso que en ocasiones tiene ciertos problemas de competencia lingüística. Este viernes lo confirmó nuevamente en su blog, un compendio de lenguaje político, administrativo, farandulero pero siempre personalísimo que nos depara perlas como esta: “Con Nuestra Tuna en la Puerta del Ayuntamiento. Que coman perdises”. La frase tiene su enjundia aunque de primeras sólo hayan reparado ustedes en la falta de ortografía cometida en la palabra perdices, que viene siendo como sebadal con ce, que arañan más y hasta son venenosos, pero en esta ocasión con plumas. Observen por otro lado ese momento mayúsculo, esa tendencia a empezar cada palabra con versal como si del desarrollo de un logotipo se tratara: CNTPA, Con Nuestra Tuna en la Puerta del Ayuntamiento. Sin necesidad ninguna, ningunita, a ver a qué viene tanta letra gorda. Obviando, cómo no, el muy respetable gusto de los contrayentes de vestir al novio de tuno, quizás conmemorando vivencias universitarias que se nos antojan lejanas por esas delatoras calvicies.