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Marcos Brito, preso de su propia renuncia

Accedió nuevamente a la alcaldía del Puerto de la Cruz el nacionalista Marcos Brito. Y lo hizo por el método que más le gusta y más ha practicado en su dilatada carrera política: la moción de censura. Apoyado por el PP, que dio la alcaldía al PSOE a principio de la legislatura, este pedazo de político vuelve por sus fueros, como demostró durante su penosa alocución a las masas, que atestaban un infame salón de plenos portuense. Pero podría durarle poco la alegría al alcalde ya que el PSOE estudia seriamente impugnar su elección por una razón bien sencilla: en el pleno constituyente de la Corporación, en 2007, Marcos Brito renunció solemnemente a ser alcalde del municipio, alegando que lo hacía “por el bien del Puerto”, de manera que facilitaba que su socio de siempre, el PP, pudiera hacer alcaldesa a la socialista Lola Padrón.