Un año del crimen de Kerman Villate en la discoteca Mítika de Vitoria: los numerosos antecedentes del local y del agresor
Este fin de semana se cumple un año del crimen de la discoteca Mítika de Vitoria. En la madrugada del 22 al 23 de febrero de 2025, uno de los porteros del local, que tenía subcontratada la seguridad a la empresa Le Basque, golpeó en la zona de control de accesos a uno de los clientes que esperaban para entrar, Kerman Villate, de 31 años. Cayó muerto. Era un punto casi ciego de las cámaras de videovigilancia, según ha constatado la Policía. La familia prepara un sencillo homenaje para este lunes. Centra muchos más esfuerzos en buscar una condena en los tribunales y en poner en evidencia los antecedentes del local, del agresor y de la empresa. Son hasta doce episodios oscuros en la noche vitoriana, según la documentación policial y judicial a la que ha tenido acceso este periódico.
El imputado por la muerte de Villate era uno de los porteros de la Mítika, renombrada como Kubik tras un tiempo clausurada después de aquella noche. Fue encarcelado de forma preventiva tras los hechos. Pero, desde noviembre, ha quedado libre tras el abono de una fianza. Y es que la calificación inicial de la muerte como “homicidio doloso” o “asesinato”, como demandan los letrados de la familia, ha sido rebajada tras un recurso a la Audiencia Provincial a “homicidio imprudente”, como pidió la defensa con apoyo de la Fiscalía. Ahora, la última palabra la tendrá el Tribunal Supremo, que analiza un recurso de casación.
Aunque en este momento la causa la dirige la magistrada Marta Escudero, el primer instructor, Álvaro Silván, dejó por escrito que la corpulencia del portero, campeón de España de fuerza, es un claro agravante. “Un golpe del investigado puede ser equivalente o incluso más gravoso que un golpe con un arma u objeto contundente”, estimó. Y eso que la víctima era un jugador de baloncesto. Asimismo, se remarcó que, tras el golpe mortal, el guardaespaldas huyó de la zona y no socorrió a la víctima.
Después del crimen, a las pocas semanas, se celebró un juicio contra él por un caso anterior. Generó gran expectación en la ciudad. Pero quedó absuelto porque, según la sentencia, la denunciante no fue clara al describir a su agresor y había “dudas razonables” de que lo que describió, un golpe por detrás, fuese responsabilidad del acusado. Esto se produjo en abril de 2023.
Sin embargo, la familia ha encontrado hasta cinco precedentes de 2024 con la misma persona señalada. El primero, el 10 de marzo. La Ertzaintza tuvo noticia de que una persona fue empujada y tirada al suelo. El segundo, el 7 de abril. Se denunció ante la Policía que una persona recibió un trato “claramente discriminatorio” y que fue “atacado sorpresivamente”. El tercero, el 28 de abril, festividad de San Prudencio en Álava. “El denunciante, relata como al salir del local, a las 07.45 horas en la hora de cierre del mismo, trató de acceder de nuevo al interior para recuperar su cazadora que había olvidado, cuando fue víctima de una agresión conjunta a manos de los empleados de seguridad”, expone el informe.
El cuarto, el 4 de noviembre, cuando a las 4.46 horas, un “portero” de Le Basque empujó a dos clientes, uno de ellos con heridas “en nariz y ceja”. Y el quinto el 14 de diciembre: a las 5.57 horas, un testigo refirió que “entre varios porteros”, incluido el ahora imputado, habían expulsado “de malas formas, a empujones” a dos clientes. Uno acabó con lesiones en la pierna izquierda. Además, después de quedar libre, el agresor fue citado para otra vista en el Tribunal de Instancia de Vitoria. No se presentó.
Por lo demás, en 2022 una sala de Vitoria emitió una sentencia contra Mítika en la que se le obligaba a pagar 10.000 euros de multa por una agresión ocurrida el 27 de febrero de ese año. También se apuntaba a las deficiencias de las cámaras de seguridad. Igualmente, otro portero del local presente esa noche de 2025 en Mítika tiene antecedentes por agresiones. Se trata de casos de octubre, noviembre y diciembre de 2022, por ejemplo. El último es el más grave. Fue el 18 de diciembre a las 4.55 horas. Un cliente tuvo que ser trasladado en ambulancia al hospital de Txagorritxu —estando el de Santiago a apenas 100 metros y en la misma calle— porque, supuestamente, cuando estaba pidiendo en la barra, un portero lo sacó del local y lo agredió. También los hubo en 2023, por ejemplo el 18 de febrero, de nuevo con una imputación formal por lesiones.
Según se conoció en diciembre, el Departamento de Seguridad, que prepara cambios en la regulación de la normativa del ocio nocturno, ha constatado que Mítika contrató “a sabiendas” a una empresa de seguridad, Le Basque, no autorizada para esas funciones. A su vez, los cuatro porteros no tenían la habilitación para ello. Así, la discoteca se enfrenta a una sanción económica de 30.000 euros, Le Basque a 40.000 euros y cada uno de los vigilantes a 6.000 euros.
“¿Por qué esa tolerancia ante las agresiones? ¿Por qué esta permisividad con las empresas que gestionaban el local?”, lanzaron esta semana como preguntas al aire los padres de Villante, Arantzazu y Roberto, en una comparecencia en el Parlamento Vasco. Leyeron, por ejemplo, un fragmento de un informe de la Ertzaintza exactamente de un mes antes del crimen. En él se indica que “el control de acceso [...] está instalado en el punto ciego de la cámara pasiva”, aunque es “el lugar de inicio de la mayoría de los problemas que puedan existir entre clientes y trabajadores”. Es un dato de “interés”, según la Policía, porque “no parece casual”. La Policía municipal informó de 30 incidencias en la discoteca de Dendaraba en 2023 y 2024. “Da la sensación de que se busca dificultar la acción policial en el caso de que exista algún incidente como el ocurrido”, se puede leer también en los documentos oficiales.
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