Cuando Donostia y Bilbao le compraron a Londres trolebuses rojos de dos pisos para sus redes de transporte público
Durante una década del siglo XX, los habitantes de varias ciudades del norte de España pudieron sentirse londinenses al usar el transporte público. Circularon por sus calles varios trolebuses fabricados en la capital inglesa por la British United Traction y que durante años habían brindado servicio allí. Estos vehículos de dos plantas, 125 en total, se repartieron a partir de 1961, hace ahora 65 años exactos, tras una compra conjunta encabezada desde Donostia, por varias ciudades de la geografía española: además de veinticinco en la capital guipuzcoana y otros cinco en Bilbao, llegaron también autobuses de dos plantas rojos a ciudades como Vigo, A Coruña, Santander, Zaragoza y Tarragona.
Al puerto guipuzcoano de Pasaia arribaron treinta de estos vehículos, a bordo de un buque alemán llamado Hille Oldendorff, que procedía de Inglaterra. En las imágenes grabadas para una emisión del NO-DO, se ve cómo las grúas los descargan y los depositan en el muelle. En ese momento, todavía portaban matrícula británica y propaganda de ese país. “Don't be vague, ask for Haig”, rezaba uno de esos anuncios pegados a la carrocería del autobús, en referencia a una marca de whisky escocesa. “Hace unos días, estos vehículos rodaban por las calles londinenses y ahora forman parte de un lote de casi un centenar adquirido por las compañías de transporte urbano de Bilbao, San Sebastián, La Coruña y Santander”, explicaba la voz del noticiero propagandístico franquista.
“Pueden transportar cómodamente sentados a casi cien pasajeros”, añadía el NO-DO, que anunciaba que no entrarían en servicio hasta unos meses después, ya en verano de 1961. “Estos trolebuses contribuirán a descongestionar las líneas que se veían agobiadas en las horas de mayor afluencia de público”, prometía el noticiero. Los vehículos, del modelo Q1, fueron manufacturados por la British United Traction. Contaban con motor Metropolitan Vickers Type 206FI, de 120 caballos de potencia. La carrocería, conocida técnicamente por la denominación MCCW H40/31R, le brindaba una anchura de ocho pies, algo más de 2,4 metros.
Un total de 77 de estas unidades entraron en servicio en Londres entre febrero de 1948 y marzo de 1949. Medio centenar más se añadieron en 1952. Apenas dos años más tarde, sin embargo, el organismo encargado de verificar el transporte local de la capital inglesa decidió emprender un abandono progresivo del uso del trolebús a partir de finales de la década de 1950. Aunque el plan que se esbozó inicialmente preveía que los Q1 siguieran recorriendo las calles londinenses hasta al menos finales de la década de 1960, en 1960 surgió la posibilidad de sellar la compraventa con España.
En esta operación, Joaquín Peñalosa, a la sazón director de la Compañía del Tranvía de San Sebastián, desempeñó un papel protagónico. Se trasladó en persona a Londres a verificar el estado de los trolebuses y encabezó las negociaciones de los diferentes ayuntamientos españoles. Al llegar a España, fue necesario adecuar los vehículos para que pudieran prestar servicio. Los cambios más evidentes fueron los requeridos para que el vehículo pudiese circular por la derecha y no por la izquierda como en Londres. Las puertas de acceso debían estar necesariamente en la derecha. En Donostia, además, se les aplicó una capa de pintura azul que ocultó el rojo tradicional de Londres.
La adquisición de los trolebuses londinenses se enmarca en una tendencia que en Donostia se remontaba a 1948, año en que los tranvías se habían empezado a remplazar por trolebuses. Explica Dbus —heredera de la Compañía del Tranvía de San Sebastián, encargada en la actualidad de prestar el servicio de autobuses urbanos en la capital guipuzcoana— que la compra de los “emblemáticos trolebuses de dos pisos” se inscribió en ese proceso de progresivo cambio. Luego, añade, estos también fueron sustituyéndose, en este caso “por autobuses que daban más flexibilidad, confort y posibilidad de acceso a zonas altas de la ciudad”. En Donostia, las últimas unidades se retiraron en 1973, aunque ya habían empezado a sacarse del servicio desde al menos cuatro años antes.
De Santander a Londres, en sentido contrario
Uno de estos autbuses, concretamente el que en Londres llevaba el número identificativo HYM 812, emprendió años después el viaje en sentido inverso. Este ejemplar operó en Londres hasta el último día de enero de 1961 y el 24 de febrero fue remolcado hasta los mulles de St. Katherine, a unos pocos mtros de la torre de Londres, donde se embarcó con rumbo a Santander. Allí, durante años, figuró como el número 8 de la flota de Santander-El Astillero.
En 1977, sin embargo, regresó a Inglaterra. Se encargó de efectuar la operación la British Trolley Society, que relata que requirió de mucho trabajo de restauración. La remodelación se acometió entre 1999 y 2001 y el trolebús de dos plantas estuvo a punto para participar en los actos que se organizaron con motivo del quincuagésimo aniversario del cese del servicio en Londres. En las fotografías que la asociación tomó durante el proceso de restauración, se pueden apreciar los indicativos de que se trata el número 8 de Santander-El Astillero y también publicidad de Refrey. “¡Cose más y mejor!”, reza.
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