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Un mundial de fútbol a cámara lenta y más peligroso por el calor extra del cambio climático

Un futbolista se refresca durante el mundial de clubes disputado en EEUU en junio de 2025.

Raúl Rejón

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El peligro de un Mundial de fútbol más pobre, lento y aburrido planea sobre el torneo que se celebrará en junio y julio en EEUU, México y Canadá. ¿La razón? Casi la mitad de los partidos se enfrentan a una alta probabilidad de disputarse a más de 28 °C: “Una amenaza directa a la velocidad del juego y la salud de los futbolistas”, según el análisis científico de Climate Central.

El cambio climático ha incrementado la probabilidad de que los partidos se jueguen bajo un calor perjudicial. El encuentro en el que el efecto del calentamiento global se hará sentir más es, precisamente, el que la Selección española disputará en Guadalajara (México) el 26 de junio. Allí, el cambio climático inducido por los humanos ha hecho que haya un 70% de posibilidades de registrar ese nivel de calor mientras que, sin calentamiento global, sería un 32%, según los modelos de esta organización.

El informe de Climate Central resume: “A medida que las temperaturas globales continúan en ascenso debido a la quema de combustibles fósiles, la Copa del Mundo de fútbol de 2026 representa otro ejemplo de cómo el cambio climático puede alterar el deporte y las tradiciones que la gente ama”.



De hecho, prácticamente todos los partidos se van a jugar con más probabilidades de temperaturas perjudiciales debido al recalentamiento del planeta generado por el efecto invernadero de los gases emitidos por las actividades humanas: 97 de 104.

En el caso del combinado español, el estreno en la Copa del Mundo será en la ciudad estadounidense de Atlanta el 15 de junio con un 77% de probabilidades de tener que soportar esos 28 °C o más. Lo mismo que el partido del 21 de junio en la misma localidad.

Jugar a 28 °C cambia el deporte: afecta a la táctica, al ritmo y la calidad en general de los partidos. Hemos observado una reducción de la intensidad, menos esprines y menos oportunidades de gol

Michael Tipton Fisiólogo de la Universidad de Portsmouth

“Jugar con una temperatura de 28 °C cambia el deporte”, subraya el investigador de la Universidad de Portsmouth (Gran Bretaña), Michael Tipton. Este fisiólogo del Laboratorio de Entornos Extremos explica que afecta “a la táctica, al ritmo y la calidad en general de los partidos”. En este sentido, Tipton detalla que “hemos observado una reducción de la intensidad, menos esprints y menos oportunidades de gol”.



Y, respecto a la salud de los deportistas, el investigador destaca que “la exposición prolongada al calor intenso y la deshidratación pueden llevar a un desvanecimiento o un golpe, especialmente en partidos clave cuando los futbolistas están dispuestos a forzar más allá de sus límites naturales”.

Un centrocampista promedio corre más de 10 kilómetros cada partido en un “esfuerzo de alta intensidad”, según expone el miembro de la Sociedad Estadounidense de Meteorología, John Toohey-Morales. Un esfuerzo lleno de “cambios de dirección y explosiones de aceleración”. El análisis de Climate Central, añade, “muestra que estos atletas muy probablemente tendrán que ralentizarse debido a las temperaturas impulsadas por el cambio climático”.



Esquiadores en tirantes y un número uno fundido

El impacto del calentamiento global en el deporte avanza paso a paso. Este invierno, en los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina d'Ampezzo, algunos esquiadores de fondo salieron a competir en tirantes. Un estudio del IS Global avanzó que la próxima víctima puede ser el Tour de Francia cuyas etapas se disputan cada mes de julio.

Las copas del mundo de fútbol del pasado ya no van a volver. No porque los jugadores hayan cambiado, sino porque lo ha hecho el planeta. Si no frenamos las emisiones de gases, las competiciones ya no serán sobre quién lo hace mejor. Van a ser sobre quién soporta mejor el calor

Shel Winkely Climatólogo jefe de Climate Central

Los mundiales de atletismo o el Open de Australia y Wimbledon en tenis han registrado abandonos por el calor excesivo. El número uno mundial de la raqueta, el italiano Jannik Sinner, acaba de ser eliminado prematuramente de Roland Garros tras padecer un bajón físico súbito por las temperaturas fuera de registro sobre París.

El climatólogo jefe de Climate Central, Shel Winkely, recuerda que “las copas del mundo de fútbol del pasado ya no van a volver. No porque los jugadores hayan cambiado, sino porque lo ha hecho el planeta. Si no frenamos las emisiones de gases, las competiciones ya no serán sobre quién lo hace mejor. Van a ser sobre quién soporta mejor el calor”.

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