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Ciclistas achicharrados o fútbol 'a la parrilla': “Los aficionados deberían hacer ya lobby para mitigar el cambio climático”

Una atleta es asistida tras no poder terminar una prueba de fondo en los mundiales de atletismo de Doha en 2019.

Raúl Rejón

27 de febrero de 2026 22:18 h

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Es incauto creer que la fiesta puede continuar como si nada. Si unas temperaturas inusualmente altas hicieron que algunos esquiadores compitieran en tirantes en los pasados JJOO de invierno en Italia, según se aproximan los meses estivales se acumulan las advertencias sobre cómo el calor severo traído por el calentamiento global del planeta supone un riesgo deportivo. En el horizonte aparecen transatlánticos como el Tour de Francia o la próxima Copa del Mundo de fútbol en Norteamérica.

La última alerta la ha activado un estudio del ISGlobal sobre el peligro que “cerca” a la gran prueba ciclista francesa –que pivota sobre la fecha del 14 de julio y que condiciona el resto del calendario ciclista–. Pero muchas otras señales están ahí: jugadores de fútbol boqueando en busca de aire durante una pausa de hidratación en el mundialito de clubes de 2025 en EEUU; partidos suspendidos en el último Open de Australia de tenis por superar los 40ºC. Retrasos y evacuaciones en la edición 2025 de Wimbledon. El 40% de las participantes del maratón en el mundial de atletismo en Qatar (2019) no terminó la carrera a pesar de que se disputó a medianoche para huir del sol.

El profesor de Fisiología en la Universidad de Portsmouth (GB) Michael Tipton considera que “la localización, la época y la naturaleza de los eventos deportivos tendrán que cambiar en el futuro”. Tipton explica a elDiario.es que las situaciones en las que se expone a los deportistas –de todos lo niveles– a un “riesgo extremo siguen creciendo a medida que el cambio climático se intensifica”.

Sobre localizaciones y horarios: 14 de las 16 sedes del mundial de fútbol 2026 de EEUU, México y Canadá superan ya valores de WBGT de 28 °C durante las tardes de junio y julio como se ve en el mapa a partir de una investigación de la Universidad Queen's de Belfast. El WBGT es la temperatura húmeda de globo y bulbo (en inglés), el índice que mide el estrés térmico sobre el cuerpo humano combinando temperatura, humedad, radiación solar y viento. Los 28ºC son el umbral a partir del cual algunos organismos rectores del fútbol recomiendan retrasar o posponer los partidos.

Calor severo y Copa del Mundo de fútbol 2026

Para el próximo Mundial, en 14 de las 16 sedes anfitrionas, se superarán valores de WBGT de 28 °C más de la mitad del tiempo durante las tardes, según la media del registro de los últimos 20 años

Vancouver

Ottawa

19,6

Seattle

Toronto

Boston

23,3

24,6

Washington

26,5

26,6

21,9

Nueva

York

Atlanta

23,7

27,4

Dallas

Los Ángeles

29,4

Monterrey

28,5

28,4

Miami

25,5

Guadalajara

19,1

Ciudad

de México

WBGT es el índice que mide el estrés térmico sobre el cuerpo humano combinando temperatura, humedad, radiación solar y viento.

FUENTE: DONAL MULLAN ET AL.

Calor severo y Copa del Mundo

de fútbol 2026

Para el próximo Mundial, en 14 de las 16 sedes anfitrionas, se superarán valores de WBGT de 28 °C más de la mitad del tiempo durante las tardes, según la media del registro de los últimos 20 años

Vancouver

Ottawa

19,6

Seattle

Toronto

Boston

23,3

24,6

Washington

26,5

26,6

Nueva

York

21,9

Atlanta

23,7

27,4

Dallas

Los Ángeles

29,4

Monterrey

Miami

28,5

28,4

25,5

Guadalajara

19,1

Ciudad

de México

WBGT es el índice que mide el estrés térmico sobre el cuerpo humano combinando temperatura, humedad, radiación solar y viento.

FUENTE: DONAL MULLAN ET AL.

El fisiólogo Tipton, que elaboró un informe específico sobre los JJOO de Tokio 2021 en el que se decía que “se les pide cada vez más a los atletas que compitan en ambientes demasiado hostiles para el cuerpo humano”, analiza cinco años después que “el riesgo afecta no solo a los competidores, sino también a los jueces y los espectadores. Los aficionados deberían estar ya haciendo lobby en favor de la mitigación del cambio climático”.

No son anécdotas. Durante esos Juegos Olímpicos de Tokio, la tasa de incidencias relacionadas con calor en disciplinas como el maratón o la marcha atlética alcanzó un “remarcable” 14%, según las revisiones científicas. En París 2024 los deportistas, organizadores y espectadores soportaron una ola de calor extremo de cuatro días. “Nos recuerda la emergencia de este asunto”, subrayan.

De hecho, en la cita parisina, 15 deportes (de los 45 del programa olímpico) fueron calificados como de “riesgo alto, muy alto o extremo” por el calor, según un estudio publicado en el British Medical Journal (en la última categoría entraban el ciclismo, el atletismo general y el maratón). De estos 15, la investigación indica que uno no tenía protocolos para el calor, otros tres no especificaban medidas y otros 11 solo tenían una mención al uso de índices térmicos. “Los índices térmicos actuales reflejan de manera inadecuada el estrés soportado por los deportistas”.

La localización, la época y la naturaleza de los eventos deportivos tendrán que cambiar en el futuro. El riesgo afecta no solo a los competidores, sino también a los jueces y los espectadores

Michael Tipton Profesor de fisiología en la Universidad de Portsmouth

En un tiempo en el que el deporte se ha convertido no es solo en espectáculo cultural o competitivo, sino una industria económica global de primer orden “el aumento de las temperaturas es un riesgo creciente para la celebración de eventos de verano en Europa”, cuenta el reciente estudio del ISGlobal que analiza el “desafío” y “riesgo creciente” que afronta el sector mediante el ejemplo del Tour de Francia.

El trabajo ilustra cómo, entre 1974 y 2023, la amenaza del estrés térmico en ese país en el mes de julio no ha parado de aumentar. La última década es la que acumula el mayor número de episodios de calor extremo. Hasta ahora, el Tour de Francia ha sido “una carrera extremadamente afortunada –explica la autora principal Ivana Cvijanovic–, pero con las olas de calor récord cada vez más frecuentes, parece solo cuestión de tiempo que se enfrente a días que pondrán a prueba los protocolos de seguridad”.

“Sería extremadamente ingenuo e irresponsable pensar que el Tour se va a seguir librando del cambio climático y antes o después empezaremos a ver a los corredores bajo olas de calor extrema”, ha analizado el profesor de cambio global en la Universidad de Lleida, Victor Resco de Dios en declaraciones al Science Media Center España.

La degradación ambiental perjudica al deporte

Hace solo unas semanas, el Foro Económico Mundial –conocido como el Foro de Davos– le dedicó su atención a este asunto. En un monográfico sobre “economía del deporte” subrayó los peligros que los condicionantes medioambientales están suponiendo para el negocio deportivo. “La degradación ambiental mina directamente tanto el rendimiento de alto nivel como la participación deportiva popular”, concluyó.

Los analistas del foro calculan que el deporte global se ha convertido en un nicho de 2,3 billones de dólares anuales. “Los crecientes riesgos ambientales como el calor severo, los episodios meteorológicos extremos y la contaminación, están alterando las competiciones, obligando a cancelar algunas y reorganizar otras”, concluyen. Y ponen de ejemplo que la meteorología adversa ya cuesta más de 300 millones de euros en ingresos perdidos y mantenimiento en Gran Bretaña.

El autor de la investigación sobre el calor extremo y las sedes mundialistas de fútbol, Donal Mullan pedía “repensar” la hora de los partidos para “proteger a los jugadores, los espectadores y los organizadores”. A la luz de sus datos, la Asociación de futbolistas profesionales FIFPRO ha remitido una petición oficial a la FIFA para mover los horarios de los partidos a horas más frescas del día “aunque entre en conflicto con las ventanas óptimas para la retransmisión”. La FIFA, por el momento, se ha limitado a anunciar pausas de hidratación de tres minutos en cada tiempo.

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