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Ecologistas denuncian más de tres años de espera para una respuesta del Ararteko sobre una denuncia por lindano en el aire

Mikel Mancisidor, en su toma de posesión como Ararteko.

Belén Ferreras

Bilbao —

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Barakaldo Naturala ha denunciado una espera de más de tres años para recibir respuesta del Ararteko a una denuncia que esta asociación ecologista presentó en octubre de 2022 “por notable contaminación del aire por lindano” con motivo de las excavaciones para la construcción de un parque y bloques residenciales en Serralta, en el barrio de Lutxana. En el escrito, pedían a la Defensoría del Pueblo vasca su intervención “al objeto de valorar la posible afección a los derechos fundamentales a la salud y al disfrute de un medioambiente saludable, así como la actitud de la Administración al respecto”, haciéndose eco de las llamadas realizadas al 112 por el vecindario. La asociación ha recibido la respuesta la pasada semana, el 11 de febrero con firma ya del nuevo titular del Ararteko, Mikel Mancisidor.

“Al parecer, la salud pública no fue considerada por la oficina del Ararteko una cuestión de la suficiente entidad como para activar su actuación ante los organismos competentes, y ahora piden disculpas justificando la demora por acumulación de tareas, un cajón desastre que sirve para todo, pero que no es excusa válida”, han denunciado desde el grupo ecologista.

La carta enviada por el Ararteko a Barakaldo Naturala arranca efectivamente con las disculpas por la tardanza. “En primer lugar, quiero disculparme por el tiempo transcurrido”, dice. “Si bien es práctica habitual de esta institución dar información de nuestras actuaciones en un período más breve, la acumulación de tareas lo ha impedido en este caso”, señala.

A partir de ahí, indica que el expediente en cuestión “pone de manifiesto el papel que desempeña la denuncia ambiental como instrumento de colaboración ciudadana en la detección de posibles infracciones de la normativa medioambiental y en la activación de las potestades públicas de inspección, control y, en su caso, sanción”, y destaca que la asociación promotora de la queja “actuó poniendo en conocimiento del órgano ambiental competente la existencia de un depósito de residuos potencialmente contaminantes, en ejercicio de la acción pública ambiental y con la finalidad de provocar una actuación administrativa dirigida a la comprobación de los hechos denunciados”.

No obstante, señala que “desde la perspectiva del ordenamiento jurídico vigente, la persona denunciante ambiental actúa como colaboradora necesaria de la Administración en la protección de un bien jurídico de titularidad colectiva, como es el medio ambiente”. Pero esto no le confiere “la condición de parte interesada en un procedimiento sancionador”, aunque activa el deber de la Administración de registrar la denuncia, valorarla de forma efectiva y adoptar una decisión expresa y motivada sobre la procedencia de iniciar actuaciones administrativas, de conformidad con los principios de legalidad y buena administración.

Imagen de las excavaciones de las obras que generaron transmsisión de lindano al aire.

En este sentido, el Ararteko reconoce que el expediente en cuestión evidencia “la conveniencia de avanzar en la configuración de un estatuto jurídico del denunciante ambiental en la vía administrativa, que permita sistematizar los derechos y garantías que le asisten cuando actúa en ejercicio de la acción pública ambiental, reforzando la trazabilidad de las denuncias, la transparencia de la actuación administrativa y la eficacia del sistema de control ambiental, sin menoscabo del respeto a las exigencias procedimentales y a los derechos de las personas presuntamente responsables”.

Por ello cierra el expediente, aunque anunciando que se valorará “la conveniencia de formular en ulterior recomendación general dirigida a reforzar el estatuto jurídico del denunciante ambiental y a mejorar los protocolos administrativos de tramitación de las denuncias en materia medioambiental”.

Además, da cuenta de las diversas actuaciones comunicadas por las administraciones en relación con las quejas. Por ejemplo, que tras denuncias por olores en octubre y noviembre de 2022, se realizaron inspecciones por la Ertzaintza, la Policía Municipal y una empresa especializada, “confirmándose la presencia de trazas de lindano en tierras excavadas. Se tomaron muestras y se notificó al Ayuntamiento de Barakaldo para la gestión de los residuos”. Además, se pidió por parte del Ayuntamiento de Barakaldo la instalación de una cabina de medición de calidad del aire en diciembre de 2022, aunque su despliegue se pospuso hasta el reinicio de las obras.

Además de la tardanza en la respuesta del Ararteko, Barakakdo Naturala señala que en los terrenos de Serralta “nos encontramos ante un problema de ineficacia (y sospechamos que también de mentiras), ya que en 2007 el Gobierno vasco certificó su descontaminación tras la retirada de tierras contaminadas, con el empecinamiento del Ayuntamiento en convertirlo en zona residencial y los primeros trabajos de excavación en octubre de 2022 se hace presente el lindano con alta emisión aérea, y se dijo que sólo era un foco que estaba solucionado. Entre 2023 y 2024 el Ayuntamiento de Barakaldo otorgó licencias de obra a promotoras como Metrovacesa para edificar sobre rasante, asumiendo que los focos eran aislados; pero en abril de 2025, ”aparecen de nuevo tierras contaminadas con el cancerígeno lindano en Serralta en la zona de los futuros pisos protegidos“. El parque se inauguró en febrero de 2025 con dos años de retraso sobre la fecha prevista.

“Todo ello, nos hace cuestionar la fiabilidad de las acciones del Gobierno vasco y la utilidad (o más bien, inutilidad) de acudir al Ararteko buscando amparo por la indefensión de la población ante un hecho tan grave como el riesgo para su salud presente y futura”, denuncian Recuerdan que el lindano se trata de “un pesticida tóxico, cancerígeno y bioacumulativo. Nadie asume su responsabilidad, pero la población se ve obligada a asumir las consecuencias”. “Echando la mirada atrás y hasta hoy, lo que realmente se percibe es que un tema tan grave como es la contaminación por lindano se ha tratado con meras actuaciones superficiales, dando la apariencia de problema solucionado, que con el tiempo reaparece una y otra vez. Y todo ello, sin querer entrar a valorar la gravedad de los perjuicios que provocará en la salud de las personas”.

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