Paseaba con su detector de metales y encontró un tesoro oculto: tres collares de oro de hace 3.000 años

Collares encontrados en el condado de Prahova (Rumanía).

Laura Cuesta

1 de junio de 2026 09:00 h

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La comunidad arqueológica de Rumanía está de celebración. Se han descubierto tres collares de oro que forman parte de un tesoro de 3.000 años de antigüedad en el condado de Prahova, al noreste de Bucarest. Lo más curioso de este hallazgo ha sido la forma en que los arqueólogos llegaron a él. 

La llamada que los alertó del descubrimiento fue la de un hombre, uno de los pocos propietarios de detectores de metales que hay en Rumanía. Mientras daba un paseo por Marginea Pădurii, una aldea de Prahova, el aparato empezó a emitir un sonido muy fuerte que lo alertaba de que, debajo de una piedra, había algo que quizás podía interesarle. 

Lo que no se esperaba este hombre era descubrir un importante tesoro arqueológico. Además de los tres enormes collares de oro, que pesan más de 300 gramos en total, en la zona se encontraron ruedas de hierro, dos hachas pequeñas y un brazalete de bronce, un singular conjunto de objetos que sorprendió especialmente a los arqueólogos. 

Todos los tesoros descubiertos.

El hombre encontró los primeros artefactos a una profundidad de tan solo 25 centímetros, pero luego siguió excavando hasta encontrar el tesoro completo. A la mañana siguiente, entregó todo lo que había recopilado a la Dirección de Cultura del Condado de Prahova, de acuerdo con la ley rumana de patrimonio cultural.

Un descubrimiento que podría reescribir la historia

Alin Frînculeasa, especialista en arqueología prehistórica e investigador activo en Prahova, describió el descubrimiento como “excepcional para Rumanía”. Además, el arqueólogo señaló que este tesoro obliga a reevaluar la cronología de la Edad de Bronce y principios de la Edad de Hierro en la región.

“Actualmente, datar los artefactos resulta problemático porque las piezas parecen pertenecer a un período que abarca las etapas media y tardía de la Edad de Bronce y el comienzo de la Primera Edad de Hierro”, explicó Frînculeasa. Esto significa que entre el momento de creación de algunos y el de fabricación de otros habría una diferencia de varios cientos de años. ¿Fueron estos objetos elaborados con siglos de diferencia y posteriormente reunidos? Es lo que deben confirmar ahora. 

Los arqueólogos también quieren averiguar otras cuestiones como qué tipo de oro se utilizaba, de dónde procedía, cuáles eran las relaciones comerciales y cómo se fabricaban estos objetos. Tras la investigación, los objetos se exhibirán al público, muy probablemente en el Museo de Historia y Arqueología de Prahova.

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