Feijóo intenta ensuciar la imagen internacional de España mientras Sánchez intensifica relaciones en París y Gibraltar
España vive bajo un “poder autocrático” y Pedro Sánchez es “un presidente autoritario” que “blanqueó e hizo negocios con dictaduras”. La reflexión la verbalizó este miércoles el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, delante de los representantes de 60 partidos conservadores de 42 países de Europa y América Latina. El líder de los populares aprovechó el altavoz que le brindó una cumbre internacional para tratar de ensuciar la imagen de España y utilizó como argumento la labor de un Gobierno, el de PSOE y Sumar, que sufre para poder legislar en el Parlamento por no contar con una mayoría clara y que un día antes había perdido una de las votaciones más importantes del año, la del techo de gasto y la senda de déficit.
Aunque su propio partido contribuyó a tumbar ese primer paso para la tramitación de los Presupuestos, lo que intenta trasladar Feijóo a sus colegas de todo el mundo es que España es una suerte de dictadura que debería censurarse a nivel internacional.
Prácticamente al mismo tiempo que Feijóo lanzaba esas proclamas en el foro Libertas, Sánchez presidía este miércoles un acto de indudable valor histórico como es la demolición de la verja de Gibraltar y hacía gala de sus buenas relaciones con el ministro principal del Peñón, las autoridades europeas y el Reino Unido. Todo ello un día después de ser uno de los principales invitados del presidente francés, Emmanuel Macron, al desfile del 14 de julio y de encabezar la delegación española en la reunión de los países que ejercen de aliados de Ucrania para ayudarle a hacer frente a la invasión lanzada por Rusia.
Feijóo, en cambio, utilizó estas palabras para referirse a Sánchez, aunque inicialmente no dijo que se refería a él: “Si recela de los jueces, si desprecia las mayorías parlamentarias cuando no le favorecen, si sustituye el mérito y el esfuerzo por la dependencia estatal, si cuestiona la independencia de las instituciones y si teme a las urnas. Si no le aseguran el poder, no busquen más. Eso es un presidente autoritario. Lo bueno de todo esto es que ya los conocemos y nuestro compromiso, nuestro deber, es quitarles las caretas. Y por eso estamos aquí. Y para transmitirle a la gente que la democracia nunca puede estar subordinada al proyecto personal de nadie”.
España, “agredida desde las más altas instancias”
Fue a renglón seguido cuando ya dejó claro sobre quién hablaba: “Quiero aclararles que no les hablo desde la tranquilidad de quien ya no sufre estos males. Al revés, lo recibo en una España que también sufre la amenaza de una democracia debilitada, agredida desde las más altas instancias que deberían defenderla por encima de todo. Pero tampoco aquí estamos paralizados porque no estamos dispuestos a hacer nuestro un modelo que trae pobreza y frustración, por más que algunos se empeñen”.
Sin anunciar ninguna medida concreta para hacer frente a esa suerte de dictadura que Feijóo cree que es España, el líder del partido más votado en las últimas elecciones añadió: “Al populismo le venceremos. Tengan por seguro que España, más pronto que tarde, dejará atrás los tiempos en los que un gobierno elegido democráticamente en este país blanqueó e hizo negocios con dictaduras”. “España, más pronto que tarde, se incorporará al despertar democrático que permita reconstruir nuestras instituciones, nuestras libertades individuales y nuestras alianzas históricas. El cambio en España está más cerca”, concluyó. Tampoco anunció esta vez la única prerrogativa con la que cuenta para poner fin a ese Ejecutivo del que habló: la presentación de una moción de censura contra Sánchez para expulsarle de la Moncloa.
En ese mismo foro, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, advertía sobre lo que “está pasando en un país miembro de la Unión Europea”, en España, donde a su juicio “gobierna un movimiento de destrucción del Estado de derecho”. Ella compara la situación con la de Venezuela o Cuba: “Tampoco se lo querían creer en su día venezolanos o cubanos”. “Solo hace falta que un autócrata sin escrúpulos se cuele en una democracia, que se suelen plantear desde la buena fe y la confianza en el otro. Una vez que ya ha entrado, adiós”, añadía, poniendo en duda la legitimidad de futuros procesos electorales, informa África Gelardo.
Los discursos de Feijóo y Ayuso se suman a los intentos del PP de los últimos días por minar las relaciones internacionales de España, especialmente con Francia. La semana pasada, el PP utilizó su mayoría absoluta en el Senado para paralizar la ratificación definitiva del Tratado de Amistad con Francia suscrito por ambos gobiernos en enero de 2023. Los populares aprobaron un requerimiento para pedir al Tribunal Constitucional que certifique si el apartado que prevé que un ministro francés pueda participar en el Consejo de Ministros es conforme con la Carta Magna. En concreto, el artículo 2.4 del Tratado, prevé que un ministro pueda participar en el Consejo de Ministros del otro, al menos una vez cada tres meses y por rotación, algo que en el PP consideran que es contrario a la Constitución y por ello ya promovieron hace un año otro recurso ante el Constitucional en este sentido.
Los ministros de Exteriores de los dos países llegaron en abril a un acuerdo sobre cómo interpretar dicho artículo, acordando que la invitación será “para participar en los márgenes de dicho Consejo de Ministros en una reunión por separado” y no propiamente en el mismo. Pero esta fórmula no le valió al PP, que ahora sostiene que la “cláusula interpretativa” que se ha añadido “ni modifica la redacción del artículo 2.4, ni forma parte 'stricto sensu' del texto del Tratado”, por lo que, una vez aprobado, los dos gobiernos podrían adoptar una cláusula interpretativa en “distintos términos”. La decisión del PP causó perplejidad en las autoridades francesas.
El viernes irrumpió en la polémica el expresidente del Gobierno y del PP Mariano Rajoy, que introdujo una reflexión racista en su habitual columna en El Debate sobre el partido del Mundial en el que España ganó a Bélgica. El exmandatario afirmó que la selección francesa de fútbol tiene “una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses”. Se refería al hecho de que la mayoría de la plantilla del equipo francés no es blanco. En realidad, apenas tres futbolistas de la plantilla de 26 jugadores de Francia no nacieron en el país europeo. El resto nacieron en Francia y son todos franceses. Gran parte de los ministros del gobierno francés salieron entonces a hacer frente a las palabras de Rajoy.
Rajoy y las distracciones
Sánchez tuvo que pedir disculpas al primer ministro galo durante su asistencia al desfile del 14 de julio. “Estoy muy avergonzado por las palabras de nuestro expresidente” le dijo a Sébastien Lecornu delante de Brigitte Macron, esposa del presidente francés. El acto tuvo lugar apenas unas horas antes de la semifinal del Mundial de fútbol que enfrentó precisamente a España y a Francia y que los españoles ganaron con holgura. En su columna tras el encuentro Rajoy no solo no pidió perdón, sino que defendió su comentario racista explicando que él es así.
“Ellos no piden perdón por nada. Eso, por lo visto, siempre les toca a otros. Ustedes ya saben cómo soy y lo que pienso”, escribió en el medio de la Asociación Católica de Propagandistas, El Debate. “De manera especial, gracias a las autoridades por la atención que me han prestado en este Mundial. La pena es que tantos esfuerzos dedicados a glosar mis virtudes les hayan distraído de otras cuestiones. Son estas las que importan a los españoles, las que están en la mente de todos, las que preocupan a la gente y debían ocupar a esas autoridades. Nada de esto son minucias. Sin embargo, les interesa más chivarse a un ministro extranjero o hacer una reverencia a un primer ministro para provocar ruido, distraer la atención, alborotar y todo para que no se hable de lo que estamos viviendo”, añadió.
Mientras desde el PP tratan de enfangar las relaciones entre España y la comunidad internacional, desde el Gobierno hacen esfuerzos diplomáticos para que esa postura no afecte a la visión que del país se tiene en el extranjero. Además del gesto de Sánchez durante el desfile militar en París, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, tuvo que ponerse en contacto con su homólogo francés para dejarle claro que la de Rajoy no es la posición de la mayoría de los españoles. La dirección del PP justificó al que fue su máximo líder y atribuyó su comentario racista al “sarcasmo” del expresidente.
Desde el Gobierno tratan de poner en valor el papel internacional de Sánchez y todo su Gabinete. Como ejemplo, citan el protagonismo de España en alcanzar el acuerdo entre la UE y Reino Unido que permitió este mismo miércoles la demolición de la verja de Gibraltar, donde el presidente español sentenció: “Hoy cae el último muro de Europa continental”.
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