José Rojano, una de las irrupciones más fuertes que ha tenido la gastronomía en la capital grancanaria en los últimos años, ya no nos deleitará con sus creaciones ni en el restaurante Madrás ni en La Casita. La noticia ha cogido por sorpresa a los amantes de la buena mesa y casi a él, aunque avisado estaba. Con el tiempo y la perspetiva, el genial chef podrá explicarse ahora cómo fue aquella secuencia de acontecimientos que empezó con el atractivo ofrecimiento que le hiciera en La Casita el abogado Javier Artiles, que lo es del marqués de La Oliva en los múltiples encontronazos que éste tiene con la Justicia. Artiles, decíamos, le ofreció a Rojano montar el Madrás de la calle Buenos Aires en compañía de otro socio que, de la noche a la mañana, se volatilizó. En el Madrás, uno de los más selectos restaurantes de la ciudad, Rojano puso toda su creatividad, todo su trabajo y parte de sus ahorros, hasta que empezaron los problemas.