Personas afectadas por el naufragio del Costa Concordia piden una indemnización por el agravamiento de secuelas 14 años después

El Costa Concordia, el buque que encalló en enero de 2012 frente a la Isla italiana de Giglio, en una fotografía de archivo.

EFE

15 de enero de 2026 17:21 h

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Un total de 26 afectados por el naufragio del buque Costa Concordia, que impactó el 13 de enero de 2012 contra una roca en la isla del Giglio (Italia), reclaman indemnizaciones por la persistencia de sus secuelas que se han agravado con el paso de los años y se han convertido en crónicas.

La abogada de la Asociación de Afectados Españoles por el Costa Concordia 2012, Antonia Barba, ha presentado un escrito en el que pide que se les abone la diferencia entre las cantidades abonadas en su día en concepto de secuelas y las que ahora se solicitan dada su aparición o agravamiento posterior.

Esta asociación está integrada por medio centenar de personas procedentes de Canarias, Baleares, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid.

En su escrito, al que ha tenido acceso EFE, se explica que dicha solicitud se realiza tras constatarse durante 12 años la persistencia y evolución de las secuelas y se precisa que, debido a ello, encaja en la categoría de secuelas consolidadas y permanentes.

Los afectados, tras 12 años de persistencia de la sintomatología e impacto en su vida cotidiana, han contratado los servicios de una perita médica.

Informes periciales

De los informes médicos aportados por los pacientes de la Asociación de Afectados Españoles se desprende “de manera clara” que los afectados presentan un cuadro consistente en un trastorno por estrés postraumático de curso crónico y duradero.

Barba ha indicado a EFE que la persistencia de la sintomatología durante más de diez años, su resistencia a los tratamientos aplicados y su impacto significativo en la vida cotidiana, laboral, social y familiar de los afectados “acreditan la existencia de un daño psicológico continuado, grave y objetivable desde el punto de vista clínico”.

La documentación aportada en el informe pericial emitido dentro del primer año posterior al accidente ya identificaba “de manera clara y rigurosa” la presencia de un trastorno de estrés postraumático agudo, directamente relacionado con los hechos traumáticos vividos durante el naufragio.

Las náufragos han empeorado con los años

No obstante, la evolución clínica observada en los años posteriores evidencia que este trastorno, “lejos de remitir, ha progresado de manera crónica”, durante 12 años, pese a las intervenciones terapéuticas realizadas.

Una vez constatada la permanencia de los síntomas y la falta de recuperación completa, se puede afirmar, según la letrada, que “son secuelas psicológicas crónicas compatibles con un trastorno por estrés postraumático moderado que se sitúa en un nivel intermedio atendiendo al baremo de tráfico”.

La letrada ha precisado que los informes médicos posteriores demuestran la evolución hacia la cronicidad, que no fueron valorados con anterioridad, dado el escaso tiempo transcurrido desde el accidente y los informes aportados a la primera causa y en los que se basó el perito médico de la compañía demandada y el tribunal sentenciador.

De hecho, la compañía ha llegado a acuerdos por importes muy superiores a los fijados por el juzgado con otros pasajeros, precisamente porque fueron evaluados con posterioridad y ya se objetivó la cronicidad y alcance de las secuelas.

Naufragio

El Costa Concordia naufragó el 13 de enero de 2012 cuando viajaba con 4.229 personas a bordo tras colisionar con un escollo frente a las costas de la isla italiana del Giglio, en el mar Tirreno.

La naviera admitió que el naufragio, que provocó 25 muertos y siete desaparecidos, se produjo después de que el capitán del barco, Francesco Schettino, se acercara a la costa de la isla variando la ruta establecida.

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