Cuñado Clavijo
“Un ser que no puede ser”. El gran José A. Alemán, uno de los mejores analistas políticos que ha dado a esta tierra, habría incluido a Fernando Clavijo en esa consideración tan especial: la del ser que no puede ser. No por desearle nada malo, sino sencillamente porque su desempeño como cargo público obliga a preguntarse cómo es posible que haya llegado tan lejos, que esté ahí.
En el caso del actual presidente del Gobierno de Canarias, estamos ante un ser inane, cuyo paso por tan alta responsabilidad habremos de medir cuando todo esto haya pasado, no por legado que pueda dejar, ni por los hitos por los que pudiera hacerse merecedor del calificativo de gran servidor público, sino por todas las zonas de peligro que esquivó y por los efectos que dejó de provocar por su negligente inacción política. Es decir, conoceremos su legado sencillamente por su falta de legado, por su incapacidad (él seguramente cree que es habilidad) para abordar los problemas de la ciudadanía utilizando la táctica socarrona de taparlos con espantajos, con el enemigo exterior.
Clavijo ha dicho que no está de acuerdo con Pedro Sánchez en su rechazo al ataque de Israel y Estados Unidos a Irán. Y con eso tenemos que quedarnos porque lo que añadió a continuación para explicar ese interesante posicionamiento político es que se trata de una opinión personal que no piensa desarrollar porque, como presidente de Canarias, no tiene competencias en materia de política exterior. Es decir, que como presidente de Canarias se permite emitir una opinión política camuflada como opinión personal que se niega a explicar porque es un incompetente en la materia en cuestión.
Suena a consigna de temporada, a seguidismo hacia su socio, el Partido Popular, al que tiene que cuidar no vaya a ser que las encuestas que está manejando el Gobierno sean certeras y confirmen la caída de Coalición Canaria y el Partido Popular hasta el límite de la sumatoria insuficiente. Clavijo no quiere darle oxígeno a cualquier opción que pueda tener el PSOE de recuperar electorado, o al menos a repetir en Canarias sus últimos resultados autonómicos, y es muy posible que la posición antibelicista del Gobierno de Sánchez y sus exigencias diálogo y legalidad internacional pueda estarle insuflando apoyos entre un electorado que ya se sabe cómo reaccionó en 2004 con la guerra de Irak.
Rechazar la posición del Gobierno contra los ataques a Irán y la prohibición a Estados Unidos para usar sus dos bases en España para avituallar a sus aviones no solo es abrazar las tesis del PP y de Vox, sino también alinearse con aquellos países que vulneran la legalidad internacional y que empiezan a atesorar importantes antecedentes de violación de los derechos humanos y de genocidio.
Pero, además, es ponerse frente a un pueblo, el canario, que es antimilitarista por razones históricas, que votó en contra de la integración de España en la OTAN en el referéndum de 1986 (junto a Catalunya, País Vasco y Navarra) y que no quiere saber nada de conflictos que puedan salpicar a esta zona tan delicadamente estratégica del planeta.
Por si todo esto fuera poco, apoyar como dirigente político un conflicto bélico que puede extenderse incluso a regiones cercanas a Canarias, dada la inflamación bélica que sufre el presidente de los Estados Unidos, es ignorar que más pronto que tarde volverá a haber en esta parte del mundo un inmenso flujo migratorio de personas que huirán no solo de la muerte y de la devastación, sino de la persecución política y religiosa y de los efectos económicos que acarrea cualquier guerra.
Pero, además de irresponsable, la posición de Fernando Clavijo es cobarde. No se posicionó lo más mínimo ni a favor ni en contra del ataque de Estados Unidos a Venezuela el 3 de enero, a pesar de los estrechos vínculos de Canarias con ese país. Se limitó a interesarse por la situación de la colonia canaria allá, y así lo manifestó en en X.
Nada que ver con la posición pública que manifestó en 2022 oponiéndose frontalmente a los ataques de Rusia a Ucrania. Ahí sí exigió diálogo y legalidad internacional y rechazó la guerra porque con ella “nadie gana”. Es verdad que entonces era senador por designación del Parlamento de Canarias. Se aforó para que el PP, por la puerta de atrás del Supremo, lo sacara de las causas penales que tenía en Canarias.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora
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