La Biblioteca Insular de Gran Canaria “saca la lengua” a la COVID-19 con una sesión de danza contemporánea y poesía
La Biblioteca Insular del Cabildo grancanario reanuda su actividad cultural con la presencia de sus lectores y lectoras los días 2 y 3 de octubre, impulsando la celebración de su ciclo denominado Patios con rima, con el que invita a conocer la poesía y la prosa poética de una forma no convencional, a través de la mirada de diferentes disciplinas artísticas.
Con la mencionada iniciativa, que se desarrollará a partir de las 19:30 horas, se inaugura la terraza al aire libre de su azotea, ubicada en la segunda planta del edificio de la popular Plaza de las Ranas, tras la rehabilitación de sus entarimados de madera y las diversas obras de mantenimiento que la Consejería de Cultura del Cabildo ha acometido en su espacio polifuncional. El aforo para cada una de las sesiones prevista es de 48 plazas, que fueron cubiertas tan pronto se abrió la inscripción para las mismas.
Patios con Rima propone ambos días un programa de 45-50 minutos de duración, integrado por la creación escénica de danza contemporánea y narración denominada Lecciones de vuelo, en la que tres bailarinas de la Compañía de Danza Natalia Medina y un narrador se suman a la hermosa tarea de reimaginar las bibliotecas, convirtiendo la literatura en una fuente de inspiración para la danza. La citada pieza cuenta con la participación de las bailarinas Ana Vanessa Medina Santana, Alba Rodríguez Garfias y María Ángeles Padilla Peña, así como con el periodista Orlando Santana, que intervendrá como narrador.
En Lecciones de vuelo, articulando el movimiento y la palabra de modos distintos, tanto las citadas bailarinas como el narrador, vuelven a tejer la trama de El pavero del rey, un cuento de la tradición oral hispánica protagonizado por una muchacha forzada a escapar del hogar paterno. Ella recuerda que sólo se podrá ser reinas o reyes del destino si se logra desarrollar en cada uno, y en igual medida, cualidades femeninas y masculinas. La función culmina con la escenificación de El día que me convertí en pájaro, un álbum en el que los dibujos a lápiz de Ingrid Chabbert “respiran libremente junto a una prosa escrita por Guridi con ojo y ritmo de poeta”, detalla el Cabildo.
Tomando el álbum como un storyboard, explica el Cabildo, la danza sustituye a la ilustración para acompañar al texto recitado en escena. Su protagonista, esta vez un muchacho, casi un niño aún, “se expone a los ojos de todos con un gesto audaz y honesto que recuerda a los de algún trovador medieval empeñado en ganarse el favor de una dama sobrada de dignidad”.
Los protagonistas de ambos cuentos ofrecen una “humilde lección de vuelo, porque vuelan quienes abandonan el nido para encontrar su lugar en el mundo y también vuelan, sin moverse del sitio, los que han sentido la chispa de la correspondencia. Y por supuesto, vuelan todos los que bailan como sólo ellos saben hacerlo”, concluye el Cabildo.