Homenaje al autor Alonso Quesada en el Día de las Letras Canarias
El acto institucional del Gobierno de Canarias celebrado este viernes en el Teatro Guiniguada, en Las Palmas de Gran Canaria, por el Día de las Letras Canarias, recorrió la obra y figura del autor Alonso Quesada, y supuso el pistoletazo de salida a un año dedicado a la divulgación del escritor grancanario.
Una conmemoración que coincide además con el año en el que se cumple el centenario de su muerte, si bien “su palabra sigue viva”, dijo la consejera de Universidades, Ciencia, Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias, Migdalia Machín.
“Alonso Quesada es un referente para nuestras generaciones escritoras y lectoras, para quienes buscan en la literatura no solo belleza, sino también una forma de comprender la realidad que nos rodea”, añadió Machín.
Durante el homenaje, se pudo disfrutar de una selección de textos escenificados a cargo de la compañía Clapso Producciones, bajo la dirección de Israel Reyes y con Mari Carmen Sánchez, Víctor Formoso y Rubén Darío en escena. También se repartió la plaquette Florilegio de resignaciones, con fragmentos de poemas del autor. Todo ello, que fue grabado en streaming, puede volver a verse través de la cuenta YouTube.
El archipiélago celebra cada 21 de febrero el Día de las Letras Canarias, un reconocimiento a las autorías más relevantes de la historia de su literaria, siendo este año el protagonista Alonso Quesada (1886-1925), uno de los principales representantes del modernismo y posmodernismo, junto a sus íntimos amigos Saulo Torón y Tomás Morales, con los que conformó el grupo poético la Generación de los Tres, y que retrataron la sociedad canaria de principios de siglo XX.
Alonso Quesada
Rafael Romero Quesada (Alonso Quesada) nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1886 en una familia humilde. Hijo de militar, recibió formación en el Regimiento de Infantería, en el que su padre era Comandante Mayor, durante un único año causando baja voluntaria. De manera paralela se adentrará en la que sería su verdadera pasión, la literatura, con la publicación de su primer texto en prensa.
En 1897 ingresa en el Colegio San Agustín para cursar estudios de Bachillerato. Allí coincidirá con lo que, en el futuro, también serán figuras imprescindibles de la historia cultural canaria como Néstor Martín de la Torre, Saulo Torón y Tomás Morales, con los que trabará una profunda amistad para toda la vida. Crecen y se ayudan los unos a los otros para iniciarse en el andar literario. La filóloga Beatriz Morales, experta en la figura de Quesada apunta cómo “El modernismo buscaba generar de elementos locales universales. Presentar al mundo, querer presentarse a sí mismo en Madrid. Su relación era de solidaridad y ayuda mutua, en un intento de abrirse al mundo”.
Único varón de una familia numerosa, con solo veinte años y tras el fallecimiento del padre se ve en la obligación de ser el único sostén de su casa compuesta por su madre, tres hermanas, dos tías a las que nombrará en sus textos como las seis mujeres de mi casa…. Por ello empieza a trabajar como oficinista en la compañía británica Elder Dempster Canary Islands. Su actividad laboral le acercará a la realidad de los ingleses en Canarias, siendo inmortalizada a a través de una mirada profundamente crítica, en varias de sus obras como Banana warehouse, Smoking room o Las inquietudes del hall.
Sus amigos Néstor de la Torre y Tomás Morales se trasladan a Madrid para continuar sus estudios. Saulo Torón y Alonso Quesada permanecen en Gran Canaria, estrechando un vínculo basado, también, en la clase social. Las crónicas de la ciudad de Torón están estrechamente relacionadas con las que publicaba, paralelamente, Quesada.
A pesar de la ocupación, ambos autores lucharon para no dejar de escribir y continuar publicando periódicamente relatos sobre la efervescencia de una capital grancanaria abierta al mundo a través del puerto. Así, en Crónicas de la ciudad y de la noche Quesada exhibe un retrato de amor y de denuncia de su ciudad originaria. Durante año será, también, el director de la revista cultural Ecos.
En sus primeros años el joven poeta firmó sus trabajos con diferentes pseudónimos. Es en 1915, con la edición de su poemario El lino de los sueños, prologado por Miguel de Unamuno, cuando consolida su nombre creativo como Alonso Quesada.
El carácter hondo y claro de su poesía evidencia la toma de conciencia de la clase asalariada a la que perteneció, con ejercicios de denuncia de las malas condiciones a las que se enfrentaba la clase trabajadora insular: “Yo gano el pan de una infeliz manera/ porque yo no nací para estas cosas: / hago unas sumas y unas reducciones; y así me consideran y me pagan…”. Así, la pluma de Quesada recoge elementos propios de los movimientos modernista y posmodernista.
En 1920 se casa con Rita Suárez. Saulo Torón oficia de padrino de la ceremonia. Tres años después nace Amalia, la única hija de la pareja. Por esta época, enferma de tuberculosis. Tomás Morales, médico de formación, lo acogerá en su casa de Agaete para facilitarle la recuperación. Inspirándose en su estancia, Quesada publica en 1922 el poema dramático La Umbría, una de las obras cumbre de la literatura canaria. El texto recrea la asfixiante realidad de unas jóvenes hermanas del Valle de Agaete, bajo el estricto control de su madre y la epidemia de la tuberculosis. En 1975 esta pieza maestra fue adaptada al cine por Pepe Dámaso.
En 1925 fallece en Santa Brígida, tras una larga lucha contra la enfermedad. Había sobrevivido apenas tres años a su queridísimo Tomás Morales y, desde su pérdida, su actividad literaria se había reducido significativamente.
Los ecos de aquella profunda amistad entre Alonso Quesada, Tomás Morales, Saulo Torón y Néstor de la Torre –nombres imprescindibles en la historia cultural del archipiélago, con los que compartió tardes de amistad e intercambio creativo— aún resuenan en la creación artística de las nuevas generaciones de Canarias.