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Los importadores descubren un nuevo plato de cocina canaria: papas de Israel arrugadas y con mojo

Román Delgado

Santa Cruz de Tenerife —

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Ni es la primera vez que pasa en los últimos años ni parece que será la última. Canarias se ha convertido, ¡a lo que se puede llegar!, en un mercado de interés para los productores de papas en Israel, y todo gracias a que distribuidores de la producción local y a la vez importadores del mismo producto han visto en ese género una gran oportunidad para hacer negocio, quizá un buen negocio, y además a costa de la oferta del país, más fresca, de aquí; o sea, producto de cercanía, pero, eso sí, casi siempre a precio algo más elevado. Justo lo que también pasa esta vez.

Estos días ha empezado a ser habitual hallar en algunas cadenas de supermercados, por ejemplo, en Hiperdino (también ha ocurrido con Mercadona, Lidl y otras plataformas en ocasiones anteriores en Canarias), bolsas de papas con origen en Israel y la denominación destacada de “para arrugar”, que es el género con calibre o dimensión mediana: las que se comen de una vez o en dos porciones.

En el caso que nos ocupa, el importador local es uno de los habituales en la activación de esas ventas mayoristas a supermercados de las islas. Se llama Copacan, pero, ojo, no es el único que lo hace: antes, por recordarlo, también ha ejercido esa función la empresa Cadimisa, que lo mismo te comercializa papa del país que de fuera, también las que tienen origen en Israel. Lo más desconcertante de Cadimisa, vinculada al grupo Casmi, es que está liderada por Ángela Delgado, a su vez presidente de la organización profesional agraria (OPA) Asaga-Asaga.

Si estos días usted, consumidor, se pasa por alguno de los centros de venta de la red Hiperdino, por ejemplo, por el Superdino de las Ramblas en Santa Cruz de Tenerife (la foto que ilustra esta información se sacó ahí este lunes), en ese lugar podrá optar por comprar la materia prima clave para hacer el que quizá sea uno de sus platos preferidos de la cocina canaria: papas arrugadas con mojo.

Hasta aquí bien, pero si se lleva por el indicativo de las bolsas con las papas en teoría más adecuadas para enfrentar esa exquisitez, no se lleve por ese mensaje y el precio final, sino que lea y mire antes al detalle la etiqueta: lo que se llevará a casa serán papas para arrugar que tienen origen en Israel, con lo que le saldrá un plato de papas de Israel arrugadas y con mojo. No me cuadra nada bien. A esto se ha llegado en estas islas, donde la papa del país se ha convertido en el hazmerreír de la oferta de tubérculos en los supermercados.

Quizá lo más dramático de todo es que estas operaciones comerciales, en este caso de la empresa Copacan, se justifican con los argumentos de que falla la oferta de papa local, que ahora no es el caso en términos generales, o bien el más sofisticado de que hay oferta del país, pero está difícil conseguir el calibre de la que es para arrugar. En Israel esto está muy fácil, por lo que se ve. El calibre ideal son las dimensiones habituales que se piden para cocinar papas y arrugarlas: cocerlas con mucha sal gorda, comprobar que están guisadas, sacarle el agua hirviendo y secarlas al fuego un poco más de tiempo, hasta que terminen arrugando la piel con buena costra de sal. ¿Esnobismo o surrealismo?

Actualmente, muchos establecimientos de distribución alimentaria minorista pueden ofrecer a los canarios, los peninsulares y los extranjeros papa embolsada para arrugar, una marca culinaria exclusivamente de las islas, pero que esta vez se elabora con género traído de Israel, por si a alguien le apetece tan exquisita propuesta.

Las tiene en lugares de venta instalados en todas las islas y además el precio por kilo al que se compran no está nada mal, si se comparan con otras que se ofrecen al lado, estas sí cavadas en tierra canaria, en la isla de La Palma.

Las primeras, embolsadas con peso de dos kilos, a 3,65 euros la bolsa; esto es, 1,8 euros el kilo. En cambio, las del país, que no llevan la indicación de que son para arrugar (dónde se ha visto esto), a 2,72 euros el kilo. La diferencia es de casi un euro por kilo. ¿Cuál cree usted que elegiría la mayoría de compradores, los que poco se paran a ver la etiqueta o sencillamente deben pagar menos?

Los datos son los datos: el cultivo local va para atrás

La papa de Israel se sigue vendiendo en Canarias a mansalva, haya o no haya papa del país, y estas importaciones las realizan los mismos operadores que venden la semilla al agricultor local, los mismos que comercializan su papa casi siempre con buenos márgenes comerciales, unas veces más que otras, y algunos que hasta tienen la función de defender los intereses agrarios de las islas.

¡Qué más da -pensarán- si nunca pasa nada! Y llevan razón. Aunque bien visto, quizá sí pase algo: ocurre que la agricultura de la papa en Canarias cada vez, como ocurre con tantas otras actividades agrarias y pesqueras de las islas, va más para atrás, que es lo que dicen los registros oficiales de la propia Consejería de Agricultura, cuyo consejero, Narvay Quintero (AHI), subrayó, por cierto, y no hace lustros de esto, que él no las tiene todas consigo con la calidad de la papa que llega de Israel por el uso que allí se hace de los fitosanitarios. Aquí lo tienen…

Sí, la papa del país sigue en caída libre, que es lo que trasladan las estadísticas oficiales más recientes que se han podido obtener. En el periodo 2013-2023, de diez años, Gran Canaria ha perdido la escalofriante extensión de más 1.000 hectáreas de ese cultivo, pues pasa de las 1.727 de 2013 a las 668 de 2023, según lo publicado por el Istac. Esa es la caída más acusada en Canarias, algo que también se aprecia en islas como La Palma, Lanzarote y La Gomera.

En El Hierro y Fuerteventura, espacios con bajo impacto en el total regional, como también lo son las islas de Lanzarote y La Gomera, la extensión destinada al cultivo aguanta el tipo en esa misma etapa. La tendencia regional no es aún más grave gracias a que Tenerife, que también se va derritiendo, no sufre el mismo leñazo que Gran Canaria.

Tenerife, la isla más productora de Canarias, aminora su superficie para cultivo de la papa de las 2.711 hectáreas que tenía en 2013 a las 2.257 de 2023, con una pérdida de superficie de uso agrícola para ese producto de más de 500 hectáreas.

Pese al encogimiento de la manta que abriga este cultivo, con el abandono en diez años del 37% de la superficie cultivada en las islas (lo que produce un gran impacto paisajístico en las medianías norteñas, donde el cultivo, de secano, no es fácilmente reemplazable y siempre ha estado más asentado), la producción recolectada entre los extremos 2013 y 2023, algo muy dependiente de factores meteorológicos y otros, como el impacto de plagas y demás problemas de sanidad vegetal, se ha reducido el 25%, de los 105 millones de kilos de papa del país en 2013 a los 78 millones de 2023, siempre según cifras del Istac.